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Ámame



Mírame,
tómame, agárrame,
hiéreme, destrúyeme, muérdeme,
pero ámame.

Tenme,
sostenme,
haz lo necesario,
llora lo necesario,
pero ámame.

Déjame,
despójame, arráncame,
suéltame, golpéame, ignórame.

Vuelve,
lléname, siénteme,
abrázame, bésame, derrítete.

No olvides nada más que los miedos,
no temas nada más que a las arañas,
no aflojes nada más que las piernas.

Obsérvame,
admírame, quiéreme.

No son órdenes aunque todas sean esdrújulas,
no es imperante o guía aunque parezca una brújula.

Simplemente quiero asegurarme de que sepas
que quiero,
y anhelo,
y deseo,
que me ames.

Ya lo haces,
igual, ámame.

Lo seguirás haciendo,
igual, ámame.

Como me cantabas,
ámame,
con la fuerza del mar,
con la fuerza del viento.

 No me extrañes,
ven a mí.

Haz de tus noches mías,
de tus días míos,
de tus deseos,
míos.

Haz de ti mía,
y de mi tuyo.

Haz de este mundo nuestro,
haz de esta vida un siglo.

Haz lo que quieras,
pero ámame.



Heartbroken by - (1795)






El cielo encapotado,
anuncia tempestad.

Camina por la casa con consciencia de hechos,
y pesar de realidades,
siente dolores y tiene traumas,
pies duelen y las vías queman,
sigue en la adicción, no puede parar,
las noches son tan negras como todo,
porque todo es negro,
solo hay rosa en los recuerdos,
labios y mejillas,
la guitarra suena todo el día
repitiendo la misma estúpida,
jodida
y maldita canción.

¿Es entonces cuando se rien para no llorar?

La una con la otra,
la otra con la una,
se odian,
se aman,
se resisten,
se unen,
pueden tener mil diferencias,
pero son dos almas destruidas por el mismo corazón.




***

O quizá, son simplemente almas perdidas en el amor, confundidas en la hermosa canción que este siempre canta, una canción que hace doler y que quema, que daña, no lo dice el niño y sus juguetes, lo dice el viento, lo dicen las santas; "ama hasta que duela, si te duele es buena señal." El sereno aparece tras los sorbos de café, reposando entre los suspiros, recordando con gracia cada momento vivido, la felicidad de haber logrado tanto embarga mi alma, y la alegria de seguir adelante me llena aun más, sin rencor ahora te digo... no hace falta decir nada cuando las sonrisas hablan por si solas, cuando mis risas se escuchan en tus fotografias, en los pies de página, en las notas de los cuadernos, o en los olores de las prendas, en las canciones que escuchamos juntos, o en las frases que nos memorizamos, en los momentos perdidos en la brisa, o en las miradas. Existen cosas que no se pueden desvanecer de un día para otro, existen memorias llenas de lluvia de primavera, brisas frescas que susurran los nombres, hay segundos en los que simplemente piensas, y piensas en esto, o aquello. Un sorbo tiene tu nombre, el otro tiene aquel otro, y aquel otro tiene aquel otro, al fin y al cabo mi memoria es fantástica y me siento orgulloso de poseerla, hacerla mía con cada risa y cada ironía, la cobardía no es parte de mi en el momento en el que provoca apartar un recuerdo que surge de la nada, más bien como gallo con espuelas pongo el pecho para que entre la bala, y lo golpeo para aflojar la piel y ensarzar la quema. Me fascina sentir cada pequeño gramo de sentimiento, el ser humano es sentir con cada músculo y cada vena, con cada poro y cada gota de médula, es reir con la desgracia y llorar con la tragedia, es sonreir con el recuerdo y gritar con cierta escena. Aunque sea comprensible que recien nacido duela, en unas horas la hermosura llena, y el privilegio de haber hecho tan grande muestra de pureza y amor es el premio para tanto dolor. En el fondo de allí la consciencia dicta que nunca hubo maldad ni un vidrio roto al final del pasillo, en el fondo la felicidad está allí sentada, esperando que la invites a cenar con la memoria, para vaciar de sentimientos al corazón empapando las mejillas con lágrimas, y aunque el sentir se olvide, el recuerdo queda.

***



De todos modos las utopías son venideras,
y no todo es como un quiere que sea,
un día de estos paso a firmar
y tomarme fotos,
saludarlas a todas y esperar,
esperar que no me maten,
son trece miembros oficiales,
y unos doce no oficiales,
pero al fin y al cabo todas son miembros del mismo club.




Nashville






Mecánica, morfológica sintáctica, se siente vacía, pero está llena.

Hay emociones que no se pueden describir, hay pasiones que no se pueden negar, ni ocultar.

La casa está lejos del muelle cuando se siente la ausencia, da un poco de miedo llegar al lirio sin presentar antes el café, se ahoga el lagrimal cuando se nota la silueta, se apreta la garganta cuando el corazón salta, cuando se detiene, cuando la hoja cae el ojo se seca, basta el sonido para atraer a la lluvia, es cuando empieza a llover, ya estaba mojado. Se respira para evitar que se note la cuestión que sucede entre los ojos, y se exhala un suspiro que lleva mil nombres y no se decide a poseer ninguno, se apaga la música o al menos se baja el volumen, las nubes gritan en silencio que la tormenta no dejará de creer en su libertad y llorará todas las noches de la semana para expresar su mensaje, todo se vuelve acústico con las voces cortadas de fondo, los pestañeos son frecuentes y las miradas no se divorcian del suelo, sin duda el techo se siente celoso, y que más techo que cielo, que más lágrima que lluvia, qué más triste que la vida. El futuro está escribiéndose en las paredes con la tinta gris que destilan las almas que habitan el cuarto, los golpes en el pecho ajeno no tardan en aparecer, al igual que los culpables, los gritos también son acústicos, porque derraman pasiones y sentimientos, sienten el mundo y el mundo no los siente a ellos. Nace el monstruo del rencor y la puerta se abre con la ventana, se cierran los ojos y se cruzan los dedos, se cruzan los brazos y se amainan los deseos, crecen las esperas. La supervivencia se adueña del sentido común y todo se forma en base a un grito de dolor.

Sale el sol y escupe sus palabras, y duelen como nunca: las manillas mostrarán el sendero a los tristes, pero a los ojos ajenos les dirá lo que callan los granos de arena, porque nacen en los mares las desgracias de los felices, y es que en las penínsulas las penumbras llevan nombres de estrellas y en los océanos las vidas valen tanto como un dedo de flor sin fuego ni alcohol, porque cada vez que aquella voz grita lo que siente el alrededor se siente tan vacío que las narices solo pueden mojar un poco de lo que nunca se dice, porque se calla en el fondo de lo hermoso, y lo triste resurge en lo más perdido del tiempo, allá donde tu mente da vueltas intentándo comprender porque aquel color es tan agrio como la mirada del desprecio o el sentido perdido de la otra alma, nunca dijiste que aquello era lo que querías, y no lo era, lo sientes. El cielo se vuelve infinito en el momento en que aquellas nubes se ven tan lejos que llenan el corazón de misterio y agonía, de necesidad y fantasía, una especie de caracol que nunca puede ver la luz del sol porque va perdido en el limbo del amanecer, o el oso polar que espera seis meses para la noche del polo, porque solo quiere llorar y amar, pero el sol es enemigo de los amantes y de las lágrimas, de los grises y los desafortunados; por eso vuestras camas están al fondo de la más oscura habitación, porque allí persiste el dolor sin problema, se siente la lluvia pero detrás de los ojos, y se hace lo que se tenga que hacer sin que nadie se de cuenta, pero todos notan la ausencia, y el vacío es el alma más fuerte en la cena, el escape grita en la ventana que lo llamaron y mayo aguarda la llegada de tus ojos, cuando despiertes. El tiempo es enemigo y la soledad es fiel, no solo testigo, fiel amante y acompañante, fiel sentimiento, nunca sobrante. Y el final nunca llegó porque no se explicó.

Siempre se dijo que nunca, y cuando se dice nunca, es nunca, no importa si es el sueño del ave perdida o de la gaviota pasajera, es el lago el que refleja la montaña con nieve y el agua quien llama a los subconscientes a soñar, a perder la cordura dentro de lo inaudito y lo prohibido, nadie dijo siempre, solo se dijo nunca.




I born for this, I love to be a daydreamer,
even when it rains, there is a part two,
the proof is you, and the monster,
maybe we have to be careful, but we believe in miracles,
not playing god, just makin' our last hopes true,
building the fences brick by boring brick,
waiting for the future and scream whoa, hallelujah,
 we know that when occurs emergencies the lights are brighter,
and the pressure is greater, but for a pessimist, I'm pretty optimistic,
now I travel fast in my car and just lettin' the flames begin, I trust in my heart,
in the universe conspiracy to make this better, and never let this go, you know,
even if there are crazy girls shooting guns and misguided ghosts makin' its misery business,
you will know what that is what you get when you just turn it off,
but lookin' up you will get out of your ignorance, and that's all I wanted for you,
'cause I hate to see your heart break, ain't funny, ain't nice to let you be alone,
even so I grown up and I'm not an anklebiter anymore, I'm still into you,
I don't care if you feel sorry or not,
here we go again after all, don't matter if we are broken,
we'll crush everything to be comfortable, this is where the lines overlap,
we are not the only exceptions, many others come from Franklin, Tennessee too,
and we will ever have our thoughts, that they can fuckin' decode.

[2004 - ∞]





1791





Róbame un beso,
de tu piel y labios,
hazme preso.

Asesíname,
déjame ser tu presa,
devórame.

Vuélveme loco,
muévete salvajemente,
apaga los focos.

Y no te toco, no puedo,
indecentemente, imprudentemente.

¿Por qué todo siempre es un maldito sueño?
¿Por qué solo vivo de ilusiones?
¿Por qué nada de lo bueno es real?
¿Por qué solo lo malo es realidad?

Entonces mi almohada me responde,
con silencio,
me esconde.

Un mundo perdido,
no es bonito ni feo,
solo es un mundo en el que no soy,
no existo.

Abrir los ojos, ser infeliz;
cerrarlos, ser feliz.

Un ciclo que se repite y se repite.

Los suspiros me dicen que me extrañan,
las gotas de lluvia te llenan los ojos,
la brisa me trae el cabello a las manos,
la noche se encarga de llevar el placer a lo ficticio,
dejando los gemidos en el aire con los cuerpos en el piso,
o en la mesa, en la cocina o el lavamanos,
sin pudor ni vergüenza, con despojos,
deseos que entrañan

amor.





Fogata





—Tengo sueño.
—Qué pena, yo que tenía una historia para contar.
—A ver, yo quiero.
—¿Tú quieres qué?
—Escuchaaaaaaar.
—Ah pues está bien, escucha.
—¿De qué trata?
—Sobre el amor... Una vez, hace muchisimos años, conocí una chica que conoció un chico que conocía a una chica que tenía un alma gemela. Pero este alma gemela era distinta, porque no era ella el alma gemela de él...
—Ay, es una historia triste...
—No, o quizá sí, pero creo que todas las historias tienen sus partes tristes, de igual forma, esta era más alegre que triste, porque según decían, ella era feliz amándolo, al principio en silencio, luego se lo contó todo, y allí descubrió que ella no era para él de la forma que ella imaginaba, pero aún así, de cierta forma, era para él, y siempre lo fue.
—No entiendo mucho...
—Yo no lo entendí por mucho tiempo, y quizá ahora tampoco lo entiendo bien, pero es que, ¿alguien ha dicho que el amor es para entenderlo? Lo cierto es que ella siempre lo amó, lo adoraba, vivía, de cierta forma pendiente de él y alrededor de él, pero de una manera especial, nada de obsesión o algo anormal, no, era algo bonito, era un sentimiento puro.
—No me parece tan bonito.
—¿Por qué no?
—Claro, es que, ella estaba enamorada sola... y eso no es bonito, que te lo digo yo.
—Hmm, ¿te has enamorado sola acaso?
—Venga, que no estamos hablando de mi.
—Bueno, de cierta forma sí, estaba enamorada sola, pero lo importante es que era feliz con eso, amaba amarlo, y al menos saber de él, e incluso a veces conversar con él, con su mirada. Era su alma gemela.
—Es decir que las almas gemelas no tienen que ser recíprocas, interesante.
—Si, exactamente, también conozco otra historia de un caso similar. Hace años, una chica se enamoró de un chico y...
—Otra enamorada sola...
—Jajaja, no, o bueno quizá, déjame contar; como decía, estaba enamorada de él y lo amaba, pero por algún motivo que desconozco se distanciaron, discutieron muy fuerte o algo así, dicen por ahí, nunca se supo, tampoco se supo si él sentía algo por ella, lo cierto es que ella sí por él, y muy fuerte, y pues aún después de su pelea, ella seguía amándolo y pendiente de él, recordando los momentos que tuvo con él y cosas así, ella decía que era su alma gemela aunque no estuviera con él, y de cierta ḿanera, lo era.
—Amor bonito.
—Sí, muy hermoso.
—Puras mujeres enamoradas solas, sigo pensando.
—No, tambien conozco otro caso, uno de un chico que se enamoró de una chica, pero esta vez, ella nunca supo de él más que como otro ser humano más en la tierra, solo hablaron una vez por un hecho trivial, algo así como preguntarle la hora y ya. Él lo sabía todo de ella, pero ella no sabía ni su nombre, aún así, él siempre la amó y estuvo pendiente de ella, discretamente y sin ningún tipo de acoso, obvio, simplemente siempre estaban cerca, y sus ojos no podían dejar de mirarla cada vez que ella aparecía.
—Era raro eso... ni siquiera ella lo conocía.
—Si, era raro, pero era amor, era el amor a lo utópico, era su alma gemela no correspondida, y él era feliz con eso, eso era lo importante. Obviamente, creo que estas tres personas querían y anhelaban tener a su alma gemela correspondiéndole, pero eran realistas de cierta manera, o simplemente le cogieron gusto a eso, a amar sin recibir amor, era un bonito gesto, era algo muy digno de apreciar en cualquier ser humano.
—Siento que algún día me pasará...
—Quien sabe, el amor es algo muy volátil, nunca se sabe.
—¿Conociste a alguna de esas personas?
—¿Tú no tenías sueño pues?
—Pero...
—Nada, a dormir que ya te conté las historias.
—Soñaré con ellos seguro.
—Sería un sueño bonito.
—Y espero soñar porque en este campo...
—Espero; descansa, y trata de no quemarte con la fogata.
—Vale, buenas noches abuelito.





Tokyo







Un piano que se transforma en un sonido bestial, en una rama infernal, luces encendidas, calles sin dormir, no dormidas, despiertas, coloridas, ya el sol muerto, la luna cenando, las chicas mirando, los ojos brillando, el sexo aguardando, sustancia de amor y bebida de alcohol. Nada especial. Esto se trata de música, escucha, escucha atentamente, observa el sonido, siente el temblor, mira. Tiembla, cinco punto cuatro, luego siete punto ocho, después nueve punto seis; al menos así se siente en este recinto, la vibra es genial, el sentimiento es carnal, las pieles semi-desnudas bailando ante el calor de la piscina, los besos, las miradas, las sonrisas putas y descaradas, las manos perdidas, los escotes prohibidos, el frío, el calor. El reloj pasa y nadie lo nota, la noche ya no es noche, la lujuria se apoderó de la madrugada, las sábanas tienen frío y necesitan calor; calor que está en tu cuerpo y el mío, en las ruedas del coche al patinar, al ir por la ciudad, al sentir el viento tropezar con nuestros cuerpos, los tatuajes, al ritmo del free the nipple y al compás del open mind, corre la una, corre ella buscando la tienda, comprando, o quise decir, robando, para luego ser robada, labios acariciados, primer paso. El volumen sube, alcanza las nubes, el neón enciende las luces y apaga las vergüenzas, se desata la pasión, el sueño desapareció, nunca existió. Y tus ojos entre tantas personas me desmintieron, simplemente dos pestañeos me dijeron todo, y soñé con llevarte a la cama, con hacerte mía, quitarte lo dama, damisela, señorita, camiseta, falda, tacones, todo, desnudarte, pero desperté y bailamos, al ritmo de una canción tan honda como nuestros sentimientos sin pensamientos, tan profundo como lo que deseaba llegar, tan intenso como lo que deseabas experimentar. Cerraste los ojos y me abrazabas, cerré los míos y me susurraste hazme tuya, intenté despertar, pero no pude, abrí los ojos y estabas allí, mordiéndote los labios, esperando mi movimiento, no era un sueño. La música pareció desaparecer, todos los presentes estaban ausentes, la noche solo nos observaba, pervertida sonreía, la libertad nos guiaba, el amor, la pasión, el placer, el sexo nos llamaba, nos gritaba, pero había que esperar. Corrían las tres, el vestido, el ajedrez, la pieza y el cantar, la sucia de la esquina y la piscina llorar, el vapor subir, el deseo aumentar, sonrisas, gritos, saltos, sobresaltos, brincos, llamaradas, abrazos, amigos, montañas, comida, noche estrellada en la risa del ebrio que te acariciaba. Los golpes, los celos, la riña, tu calma, tus brazos, tus palabras tomando mi mano, la gente vitoreando, la calma, mi calma, tú. Los árboles, las luces, el paseo, la calzada, el hombrillo, la acera, sin carros, sin nadie, en las afueras, tu y yo solos, entonces la policía, pero la complicidad, la hermandad, no pasa nada, amigos, no dirán nada, se van, la pared, tus brazos en mis hombros, tus piernas entre las mías, roce, fantasías, tú lo sabes, yo lo sé, sonreímos, va más allá, es real, real. Me llevaste adentro de nuevo, seguían todos en sus ocios y placeres, nosotros seguíamos en nuestro mundo. Un pasillo, te solté, me perdí; media hora, se hicieron las tres, desesperación, impaciencia, mentes, inconsciencia, decepción, algo extraño, no sé que sucedió. Otras chicas, drogas, alcohol, fue la música, invención, inocencia, canción, bailes, hood up, smile on, perversión. Tu mirada me desequilibró, fue odio sin amor, la lluvia empezó y se canceló. What do you mean? No lo supe, encontré tu cuerpo pero no tu alma, la sabana te cubría y mi abrazo sobraba, pero después de unas miradas no pudiste evitarlo, me amabas, y yo te amaba, y mi mirada era un arma muy afilada, los besos no tardaron en aparecer, lo demás fue lujo; la música había vuelto y ya nosotros cantábamos nuestra travesura realizada, ritmo, reloj, eran las cuatro, venían las cinco, una última vez, y nos dormimos, el bajo nunca paró, y la voz tampoco se apagó, una madrugada que valió, nunca sobrio, eso más que obvio, ella y yo disfrutando en Tokyo.





Fantasmita







Levanté los ojos y vi el reloj, pero no había nada, fue extraño; entonces quité la pierna y observé, eran lindos números, pero aún tenía sueño, además frío, y quería seguir sintiendo el calor que ella me daba en sueños; entonces bajé los ojos, los párpados, y el corazón.

Antes habían sido las dos con veintiuno, ahora eran las tres con nueve, y mis ojos estaban abiertos sin razón, otro sujeto despierto en cuestión, y mi pecho contraido, y con luz hubiese apostado rojo; entonces me levanté y di una vuelta, observé las luces, y respiré.

Descalzo sentí un estupor, una especie de corrientazo que recorrió mi espalda y me excitó, fueron unos dedos suaves y perfectos, entonces volteé y no había nada más que oscuridad, una silla y un sofá, sonreí y juré soñar, volví a la cama y a bajar, no sin dubitar.

Todo era extraño, habían luces oscuras y millones de seres extraños, un boulevard de emociones porque todos lloraban, y ella me aguardaba, allá en la esquina, desnuda y con una sonrisa, sin pena, sumisa; entonces me acerqué y la quise solamente besar.

No me dieron tiempo de jurarlo, porque desperté, levanté los ojos y vi el reloj, y de nuevo no había nada, volví a quitar la pierna y no aparecían los números, eso si fue extraño, porque había una silueta delgada, sensual, al observarla sin dudas me enamoraba.

Me levanté, pestañeé y ya no había nada, justo a tiempo porque aquel otro sujeto ya despertaba, sinceramente sentía que conmigo jugaban, por eso sonreí sin parar, porque me encantan los juegos, y más si son de madrugada, entonces dije: vamos a jugar.

Saqué un dos, pedí, luego un tres, ya eran cinco, pedí y salió el nueve, cinco y nueve son catorce, necesitaba el siete y salió el seís, me quedé y esperé, y perdí, porque la reina, el rey y el as le regalaron un blackjack, allí me sentí frustrado y bastante decepcionado.

Entonces desperté y sentí un beso frío, uno de los que tanto me encantaban, no fue en los labios, tampoco en la mejilla, dejaré el lugar a la imaginación, y es que así fue la sensación, inesperada y creativa, lo extraño era que yo nada entendía, pero igual me gustaba.

Me quedé pensando un rato, viendo el reloj, cada minuto era más bonito que el anterior, ya para entonces un cuatro siempre estaba presente; y cuando hubieron tres, ella se convirtió en el cuarto, fue más inesperado aún, pero nunca podía rechazar aquello, no.

Mi sonrisa y mi mirada le regalaron caricias a aquella noche y esperabamos al sol, pero de repente me vi dormido y desperté precisamente con el sol, ya no había nadie, solo un poco de calor, una rara sensación y un recuerdo borroso, extraño, pero hermoso.

Las tres noches siguientes fueron iguales, era mi hábito y el suyo, era amor prohibido a lo sumo, era encantador y destructivo, incipiente, insurgente, repentino; una nueva luz, una nueva esperanza, una nueva sonrisa, unos nuevos ojos, más que un antojo.

Una aventura que emociona y excita, una mordida de labios, unos ojos fijos en un sentimiento atravesado, aguardando cambios, ambos emocionados, sin saber el futuro e ignorándo el pasado, los pasados, sin nada que temer, con mucho por vivir y aprender.

Pero recuerdo la mano, en mi espalda, como gesto indecente que desató lo inconsciente, lo imprudente, abrió allí la cajita, donde estaba mi amor y mi cariño, mi sonrisa de niño, y los ojos que de encima no me quita, como una bonita y curiosa fantasmita.





Veintitrés






Verde en el cielo como aceite en la sal, almohadas llenas de metanfetaminas que serenan, respiran arenas, caminos soleados vacíos de sombras y formas, miles de nubes y cielos claros, con almas llenas de enormes amasijos de vacío, corazones enjaulados en las llamas del sentir con miles de lágrimas sin salir del oido, un bebé perdido. El problema del mal conectándose con la ciencia, la cara de aquellos viendo lo invisible no tiene precio y son cuatro mil libras esterlinas, aguas bajo castillos que cubren ciudades y llenan las coronas huecas de sus majestades; nada. Los dedos rotos por los tobillos y las canas saliendo con gritos, la guitarra siempre presente con su olor peculiar y su gusto sin igual, con notas atravesadas en la confesión de lo nocturno, en la vida oculta tras aquellos tumultos. Un árbol que cae en medio de la carretera e impide seguir esta quimera, de vías maltrechas en la senda correcta, por enormes canciones que salieron mejores que aquellas que alguna vez salieron a borbotones, por mejores peores y salidas anteriores de días catastróficamente serios y perdedores. Rojo en el cielo como azúcar en el agua, para calmar las ansias, porque agua en el aceite como sal en la mesa, de mesa, cielo verde. Sonrisa perdida en la agonía por sangre en la herida, pero dolor que causa sonrisa es sonrisa rara por salida extraña con entrada perturbada. Respirar, y luego volar para no poder respirar por tanta velocidad, hormigas decrecientes y rampas entrantes y salientes, luces de aterrizaje que ignora el elegido para seguir en su precioso acometido. Como me dio la gana lo hice, me pude sentar de nuevo, sin dolor ni ásperos recelos, con sangre en la boca y las rodillas temblorosas como montañas en lo azul, como azul en la pimienta llena de silla y aceite, como sal en aceite verde en el cielo, rojo y agua, como azúcar y sal en la mesa, sin mesa. Leyendo al revés no consiguió nada, y se fue perdiendo en la jugada, al revés, como tenista de compulsión perdida que receta aquel, golpe de revés, hace frío y calor a la vez. Mirar alrededor y no encontrar nada, mirar alrededor y ver la oscuridad sin ver la luz viendo lo oscuro de la luz que no es más que nada, y la sangre corrida en la vida pasada, perdida y sin más nada, en el suelo ya secada, y lo extraño es que te levantas y sales a la luz del sol como si nada, y así no debería de ser, para nada, el deber ser llama a la muerte y la muerte responde al deber ser, responde a que la solitareidad de tu soledad es la vida vuelta nada, de nuevo, nada, y es la nada lo que te hace ser algo después de que fuiste nada, porque evolucionas hacía aquello, sí, la nada. Quédate allí, y muere poco a poco, sin trampa, no te muevas, no respires, no abras los ojos, no escuches, no olfatees, no pruebes, no sonrías, no te muevas, no, no te muevas. Y quizá es lo bonito de la confesión, como dice la canción. Lo pido, y eso haré yo. Chispa de microsegundos que te abre los ojos, que recuerda que las únicas vidas que tenemos son dos, que los labios son tres y mis letras veintitrés.

In honor to the Silversun Pickups,

It's Nice To Know You Work Alone.




En tus pupilas





Mírame sonriendo y regálame una sonrisa, no me mires llorando y evitemos el llanto, abrázame y date cuenta de cuanto, te anhelo en mi vida sumisa, calmada y resignada, sin ti, práctica y teóricamente sin nada, léeme con atención porque necesito robarte un roce en los labios, un beso, aquello que no conocen los sabios, porque se pierden de la vida y precisamente de eso, hoy más que nunca quisiera concentrarme en ti y en nada más que en ti, vivir en la vía láctea de tus ojos, por ti, perderme del mundo y llenarme de despojos, dejarlo todo atrás, que nunca me haga falta mirar detrás, ni mucho menos colocarme un disfraz, solo ser yo mismo allí en tus brazos, sin mi alma vuelta un millón de infinitos y pequeños pedazos.

"Quand tu me prend dans tes bras,
quand je regarde dans tes yeux,...

Entonces escucho la guitarra que suena dentro de tu corazón, siento algo en ti, algo entre los dos, quizá un alma, o una vida entera, quizá un amor de siglos o un beso de segundos, me pierdo en este mundo con solo mirarte, con solo escucharte. Cielo, sé que este par de pupilas te admirarán tanto que desearás besarles hasta que te deje de mirar; y solo así nacen los besos eternos. Escucho el latido de tu piel dentro de mi voz, cuando miro el sabor de tus gemidos y el olor de tus susurros, y me encanta hacerlo cada vez que siento tus ojos probar mi sonrisa, y la calidez de mi mirada, la seguridad de mi voz y el llanto de mis oidos al no escuchar tus caricias, ni el recuerdo más infinitamente pequeño de tus perfectos labios.

...je vois que dieu existe,
c'est pas dur croire."

Te has convertido en las venas de mis brazos, quizá no siempre presentes pero siempre bombeando, latiendo, migrando, enamorando, aorta y ventrículo, corazón, no pienses que te irás y me voy a resignar, por ti hasta Pompeya y Atlantis, por ti un café y una lluvia de tristeza, una ventana humeda y un rostro pálido reflejado, en ti una luz de posición trasera que me indica donde estás, y las intermitentes ámbar por supuesto, que me dicen hacia donde vas, e insisto hasta dejar de desistir, desisto de dejar de insistir siempre que me veo allí, reflejado en las pequeñas lineas de sangre que corren por la lamina fusca de tu esclerótica, y al final, sé que existes y siempre existirás, que estás, y siempre estarás.

Y siempre estaré, allí en tus pupilas.

En honor a las caderas de S. Mebarak Ripoll.





Siempre se irán





A veces simplemente me doy cuenta que en este mundo todos estamos solos, que las personas con las que creemos contar, en realidad no contamos, que las personas que creemos que nos quieren, en realidad no nos aprecian, que las personas que creemos que nos valoran, no nos valoran, que aquellos que parecen siempre estar, en realidad nunca están, que los que parecen decirnos lo que necesitamos oir, nunca nos dicen nada, que aquellos que dicen necesitarnos, nunca nos necesitan, que aquellos que dicen que sin nosotros están perdidos, nunca nos buscan, que los que nos dicen te amo, lo dicen de manera falsa, que aquellos que nos aman, solo nos hieren, que aquellos que parecen sinceros, siempre nos mienten, que aquellos que siempre se disculpan, es porque siempre nos hacen algo malo, que aquellos que nos piden perdón, lo hacen por conveniencia, que aquellos que dicen enseñarnos, lo hacen a medias, que aquellos que dicen acompañarnos, se vuelven invisibles, que aquellos que te besan, se limpian luego los labios, que aquellos que te abrazan, son carteristas, que aquellos que te miran, te critican, que aquellos que te guían, no saben a donde van, que aquellos que te sorprenden, son ilusionistas, que aquellos que te dan agua, te la dan con sal, que aquellos que te dan de comer, te dan las sobras y migajas, que aquellos que te peinan, te dejan en ridículo, que aquellos que te visten, te aprietan de más, que aquellos que te dan la mano, te apuñalan por detrás, que aquellos que te sonríen, también le sonríen a todos los demás, que aquellos que te consuelan, te tienen lástima, que aquellos que te ven llorar, nunca te secarán, que aquellos que te ven gritar, no te dejarán desahogar, que las personas que quieres, alguna vez faltarán, que las personas que amas, no te corresponderán, que aquellos que nunca abandonarás, nunca estarán, y que aquellos que dicen para siempre, siempre se irán.






Común VII





El yesquero falló, nunca prendió, tuvimos que buscar un par de lentes lacreosos y ponerlos al sol, lo sabido debajo y esperar que saliera el olor, se rotó y se prendió, pero no como se esperaba, sino de manera improvisada, y no sé, cuando se busca la perfección, eso no complace al buscador, es como dar en vez de diamantes, carbón.

Lo mismo sin ser lo mismo, ¿sí captas, carajita?

O sea, ¿en quién te has convertido? Me gustan los cambios pero no me gustan los cambios. ¿Sabes algo? En esta vida todo es conveniencia, ¿acaso no sabías que el dios humano abreviado drae se modifica cada diez años más o menos para facilitarle las cosas a sus sirvientes? Maldita sea eso es insólito, y es un dios, y si lo niegas a tiros te parto en dos. Aquí no se juega carritos ni que sean de hot wheels, lamentablemente ahora los niños juegan a que bachaquean y recorren un sandbox de la ciudad donde viven para conseguir lo que necesitan, al más puro estilo de CJ, Niko Bellic o Tommy Vercetti.

Me gusta esto, pero no me gusta aquello. Sería genial si pudieras darme más de esto y ocultarme aquello, pero qué va, qué vas a saber tu de hacerme feliz. Aquí en Caracas tenemos un adagio que la da, y es que ¿qué vas a saber tu del amor si nunca has viajado en metro? Y cuando se junta con el no por mucho ver el tunel llega más temprano el tren la prende y se desborda el thug life.

Te espero entonces, pa' dar un paseo de Propatria a Palo Verde.

Mientras ando enclaustrado y desocupado, porque faltan millones pa' los profesores y nadie es capaz de darlos ni que estemos en tiempos próximos a elecciones. Para ser sincero aún no sé cual será el destino de mi dedo al ver la maquinita azul, pero si me levanto arrecho se puede prender, otra vez. Ya se sabe que no me gustan los planes de mano diestra pues soy de ideología siniestra, pero el castigo es parte fundamental de esta vida, pues como dirían en la WWE, a veces hace falta un poco del extinto pay per view no mercy.

Por eso castigo cuando recibo daño, a mi manera, obviamente, no con sillas y escaleras, mazos y mangueras, si no con desdén, indiferencia, y un poco de crueldad. Si no se castiga no aprenderá, hará lo mismo una y otra vez, pero me doy cuenta cuando escribo este tipo de cosas, que no funciona nunca, y de todos modos, no puedo dejar de actuar como tal porque aquello es natural. Entonces es cuando me dan ganas de rendirme y no enseñar más, de echarme al olvido y no dar más, pero tampoco puedo hacerlo así sin más, porque trae sus consecuencias bien formadas al ritmo de un extraño compás.

Estoy condenado a sufrir por ti, y estoy en proceso de aceptarlo.

Hace exactamente tres años ocurrió un hecho que le dio en parte el nombre a este blog, y es cuando se me vienen a la mente miles de escenas que causaron un fracaso, el peor de mis fracasos y destrucción al vacío. Un par de joyas derivadas también del mismo hecho, aunque no en esencia si en consecuencia. ¿Arrepentimiento? No, quizá no, pero si un poco de sinsabor y desazón. No me gusta fracasar, ni menos el desamor. Son los dos grandes problemas que he tenido en mi vida, y no porque haya tenido muchos, sino porque me gusta mantener mi record invicto en éxitos y romances, y cuando suceden sus antónimos, es un golpe fuerte. Es estar lanzando un juego perfecto en el noveno, y lanzar cuatro malas, y es sacar luego un out, estar a dos del no-hitter, y recibir un tubey al center, y es estar ganando por dos carreras, sacar el otro out, y luego recibir un jonrón con aquel par de hombres en bases, a falta de un out.

Si no entendiste porque no sabes nada de pelota, te lo resumo: un decepcionante triple fracaso a falta de instantes para la gloria eterna. Es algo así, no son muchos hits ni carreras, es simplemente que fueron punzo-penetrantes, fueron extremadamente decepcionantes.

Así como todo termina, todo cambia, y cambiar es una forma de terminar.

No sé como concluir porque se me está olvidando como epílogar, quizá ya me cansé de tantos finales, y ya una vez lo dije, es difícil empezar, y más si es de nuevo, desde cero, por eso solo busco estabilidad, pero vaya que objetivo tan difícil de ejecutar, a veces siento que no se puede, pero no pierdo mi esencia ni se me han borrado aquellas gotas de esperanza de mi espalda, y aunque a veces desaparezca, siempre vuelvo a aparecer, o me hacen aparecer, eventualmente siempre se salva todo de irse al garete, ya sea por habilidad, o por suerte, todo sucede mágicamente, como un siete.




Desapareció (II)





—Acompáñame.
—Me siento mal, no quiero.
—¿Y si te doy un beso?
—Es en serio.
—Bueno, quédate aquí.
—Vale...
—Ya vengo, ¿estarás bien?
—No lo sé.
—Bueno, igual es rápido.
—Ok.




—Dígame la hora hija mía.
—Ocho y cuarenta y cinco.
—¿Tiene usted problemas?
—Ninguno, ¿por qué?
—Hija, tengo años sabiendo sobre cosas que solo mis ojos ven y que las mentes ajenas no saben.
—Me temo que no entiendo, señor.
—¿No cree que es un lindo día para morir?
—No...
—Érase una vez un niño al que le regalaron una caja con todos los secretos del mundo, pero nunca le dijeron que tenía todos los secretos del mundo, aunque él lo suponía, no lo sabía en realidad. Un día dejó la cajita sola, en su cuarto, por dos horas. Luego la cajita no estaba.
—¿Qué le pasó a la cajita?
—Nunca se supo, se dice que alguien en el mundo tuvo una hora con cincuenta y nueve minutos, cincuenta y nueve segundos, y novecientas noventa y nueve milésimas de tiempo libre, y eso fue suficiente para que la cajita le perteneciera.
—Creo que no entiendo.
—Eso es porque aún no has ido a buscar tu cajita.
—¿Cuál cajita?
—¿Tan rápido la has olvidado?
—No entiendo, me voy.
—Al menos tenla en tus recuerdos, hija mía.




—Hola, ya estoy en casa.
—...
—Hola, amor, ¿dónde estás?
—...
—¿Amor?
—...





De música ligera







A veces pienso que yo me voy a quedar solo, hasta que te veo a ti, hasta que noto como estás lleno de una soberbia disfrazada de dignidad, hasta que noto como malgastas tu tiempo en épocas de austeridad, hasta que la vida se ríe de mi al hacerme parecer un tonto gracias a tus acciones, esas con múltiples pinceladas de saña y maldad. A veces no sé que esperar de ti, si lo mejor o lo peor, si lo que tienes o lo que no tienes, si el cambio o la monotonía. Hace tiempo me di cuenta de lo tanto que podías dar, pero esos recuerdos quedaron en la más inmensa lejanía, ahora solo eres un poco de aquello que tanto me gustaba observar, una felicidad y una sonrisa, una que ahora está perdida, en la misma lejanía. Sé que tus intenciones son las mejores pero tus acciones en muchas ocasiones son las peores, cómo se te va a ocurrir esto, y aquello, cómo es que no puedes valorar lo que tienes sin buscar tanto que todo sea perfecto. No tengo moral, y no solo porque tengo tu mismo nombre, tu mismo apellido, tu mismo rostro cuando eras joven, no solo porque también voy en un rumbo desvalido, no la tengo porque soy igual a ti, igual que tú, los mismos gestos, las mismas expresiones, una gran mayoria de similitud, y no solo en alguna que otra virtud, sino también en cualquiera de tus peores defectos. Entonces quién soy para criticar. Soy tu hijo, y si llevamos esto a un tribunal, el hijo siempre lleva las de ganar. Aprendí de ti, todo lo que soy es gracias a tí, y a mi mamá, y mi ausencia de moral se ve desvanecida por tu ausencia de moral, yo tengo ronda al once, tu tienes ronda al doce. Nunca jugamos a las cartas, alguna que otra vez al dominó, hace tiempo una vez al ajedrez, y no hace falta recordar que en tu sangre corría alcohol, porque al parecer solo cuando está esa cosa en tu cuerpo te vuelves alegre y optimista, solo cuando bebes eres tú en tu mejor momento, tú vacilandote la pista. No debiste enseñarme a ser como tú, debiste enseñarme a ser mejor que tú, pero tu orgullo subconsciente no puede permitir eso, nadie puede ser mejor que tú, y como tú eres mejor que yo, no aprendí eso de ti, porque sé que tu eres mejor que yo, ¿lo entiendes? Sabías y sabes desde hace años que tienes un hijo brillante, un par de hijos brillantes, pero especificando en tu primogénito, lo sabias bien, y muchas veces te abstenias a hablarle, a preguntarle, quizá por temor a ser igualado o sobrepasado por tu alumno, maestro. No podías permitir que tu hijo resolviera el problema con la consola de comandos, preferias formatear y restaurar desde un punto de recuperación, me dejabas guindando, sin ánimos a buscar una reconciliación. Poco a poco fuiste creando una aversión desde mí hacía tu parte, te criticaba todo, me encargaba de encontrarte hasta el más mínimo defecto, no podías ser perfecto, y los encontré, mil doscientos cuarenta millones quinientos setenta mil trescientos veintidos de ellos, todos y cada uno detallados y resueltos, no mentiré, no me planteé ser mejor que tú, me planteé no ser como tú, pero ya era tarde, buscar en ti errores con esmerada observación ya era parte de tu legado, mostrar odio a quién amas ya era parte de tu legado, creerme perfecto y superior a los demás porque era un poco mejor que ellos ya era parte de tu inmenso legado, uno que ya corre aquí en mis venas día tras día y hora tras hora. Negarlo todo y siempre justificarlo todo es tu más grande legado, uno contra el que lucho constantemente día a día. Está bien, si a mí me escribieran algo así también lo negara todo y justificara punto por punto, coma por coma, expresión por expresión. Soy un hipócrita y mosquita muerta cuando tengo que serlo, y eso también lo aprendí de ti, porque nadie era mejor que tú para justificar detrás de buenas intenciones tus malas acciones, eras bueno usando la retórica para convencer, pero no tanto, y cuando te veias acorralado, salía la tiranía y el uso indebido de tu jerarquía para demostrar que aquí se hacia lo que tu decías, y yo perdía todas mis oportunidades. Aunque debo admitir con cierta alegría que ahora tus oidos están más abiertos hacia tus crías, quizá lamento que sea tan tarde y que aún quede en el fondo de tu ser, trazas de aquel ser humano que no lo hizo todo bien. Aún así, no tendría sentido decir todo esto si no admito que todos cometemos errores, y estaría pecando de ti si no perdono los tuyos y te acepto como eres. Hoy en día siento de tu parte cierto desdén, y mañana en día no te puedo asegurar que me puedas ver, quizá me marche lejos, o quizá se me arrugue el corazón y te venga a visitar una que otra vez, y aunque lo que menos parezca esto es un agradecimiento, en realidad no es nada más que eso, muchas gracias por hacerme ser quien soy, porque después de todo me siento orgulloso de quién soy, quizá gracias a ese egocentricismo que aprendí de ti, quizá también gracias a ese orgullo que rescaté de ti, pero si te fijas, todo es gracias a ti, y no me quejo, porque es de débiles desear máquinas del tiempo, ¿y quién más fuerte que tú? Si soy fuerte es gracias a ti, nunca te he visto decaer tanto como para decir que eres débil, nunca te he visto siquiera decaer más que un par de veces, solo dos miseras e ínfimas veces, ¿qué clase de pacto diabólico hiciste? Puedo contar con mi índice, mi anular y mi pulgar las veces que te he visto llorar, y con los dedos de mis manos las veces que te he visto la garganta anudar. Admiro eso, pero no quiero eso para mí, si te soy sincero tú me das ganas de ser humano, y de no ser perfecto, y aunque no eres perfecto, para nada, debo decir aunque hiera mi orgullo que te acercas bastante a ello, solo que con el tiempo tus defectos tapan eso, y tu mismo ocultas tu luz. Tu eres soberbio pero a la vez humilde, y yo lucho cada día más y más para ser cada vez más y más humilde, aunque me guste ser soberbio, siento que no debo serlo porque la vida da muchisimas vueltas. Puedo contar y no llego a cien, de las veces que me has abrazado, puedo contar y no llego a veinte las veces que he sentido que te sientes orgulloso de mi, no puedo contar las veces que me has dicho que te sientes orgulloso de mi, porque no se puede contar lo que nunca ha pasado. Puedo contar con los dedos de un píe las veces que me has felicitado por algo que no sea mi cumpleaños, y puedo contar, y no llego a veinte, las veces que hemos tenido una conversación como un par de amigos de muchos años. Pero tampoco puedo contar las veces que le has faltado el respeto a mi madre, ni las que has faltado a la casa, tampoco puedo contar las veces que me ha faltado comida, ropa, calzado, no puedo contar las veces que he tenido que pasar trabajo, no puedo contarlas porque nunca han pasado. Aún así a veces preferiría tener más te quieros que regalos de cumpleaños, más abrazos que años bien alimentado, más sonrisas y días alegres que días tristes, incómodos y atemorizado, a veces preferiría haberme sentido más comprendido que juzgado, y a veces, solo a veces, preferiría tenerte ebrio hablándome que sobrio ignorándome. Pero no puedo cambiar el pasado, y la mayoría del tiempo tampoco quiero, repito, es de débiles desear máquinas del tiempo, por lo que acepto todo lo que soy y todo lo que eres, todo lo que tuve y lo que tengo, y no porque tenga más remedio, sino porque sé que cada quien tiene una historia construida y que fue forjada por cada una de las acciones de uno mismo, y aunque la crianza es el hecho que más se aleja de esa realidad, aún sigue siendo parte de ella, porque aún cuando apenas nacemos tenemos libre albedrío, de llorar, de abrir o cerrar los ojos, de balbucear, de mover las piernitas o los bracitos, y eso al fin y al cabo es una acción, y como bien dice aquella ley, cada acción tiene una reacción igual y contraria, y nadie escapa de esa ley tan natural como la naturaleza misma. Con mucho por decir pero sin más que decir por ahora, se despide tu hijo, y aunque quizá nunca te enteres de que escribí esto aquí para tí, aquí está mucho de lo que tengo por decir, papá.

Gracias totales, diría el difunto de música ligera.






Incondicional






¿Por qué si he sido tan cruel aún hay personas que me aman?
¿Por qué si he hecho tanto daño, aún desean tenerme a su lado?
¿Por qué si trato mal, con odio, me tratan bien, con amor?
¿Por qué si hago tanto mal recibo tanto bien?
¿Por qué si he sido tan malo, han sido tan buenos conmigo?
¿Por qué?

Un monstruo, un perro, una rata, una piedra, un filo cortante, he sido de las peores cosas con varias personas, he hecho las peores cosas a varias personas, y siguen allí, como con un síndrome de estocolmo, como un masoquismo necio e innecesario. Y no comprendo.

¿Por qué si les hago mal no se van?
¿Por qué no recibo lo que en realidad doy?
¿Es todo esto una trampa?
¿Dónde están las cámaras?
¿Esto solo me pasa a mi?
¿Por qué no estoy solo?
¿Por qué aún hay gente preocupada por mi?
¿Por qué aún le intereso a tantas personas?
¿Por qué me sonrien? ¿Por qué me miran?
¿No soy un monstruo?
¿O acaso no he hecho tanto mal como puedo?
¿Aún me falta para ser totalmente un monstruo?
¿O simplemente son ciegos?
¿El amor es ciego?
¿Existen ojos en el corazón?
¿Cómo puede haber amor tan intenso?
¿Cómo puede parecer existir un para siempre?

Mirándote a los ojos.

¿Por qué sigues escribiendo para mi si te dañé tanto?
¿Por qué me amas tanto si yo a ti no te amo?
¿Por qué aún sigues allí?
¿Por qué aún te importo tanto?
¿Cómo puedes estar sangrando y aún así protegerme?
¿Cómo puedes estar a punto de morir y aún así luchar por mi?
¿Cómo puedes demostrarme tanto cuando yo no te demuestro nada?
¿Cómo puedes sorprenderme cada vez más con tu abnegación?
¿Qué me ves?
¿Qué tanto admiras en mí?
¿Qué tienes en mente?
¿Qué puede hacerte hacer todo esto?
¿Cuándo dejarás de amarme?
¿Cuándo es que empezaste a dar tanto por mi sin recibir nada a cambio?
¿Cuándo te darás cuenta de que no valgo la pena?
¿Cuándo te darás cuenta de que soy solo uno más del montón?
¿Dónde te enamoraste de mi?
¿Dónde empezaste a verme perfecto?
¿Dónde fue que caiste en mi vicio?
¿Dónde piensas terminar?

Fui cruel, victimario, causante de miles de lágrimas, muchas de ellas cayeron en mi piel, en mis hombros, fui un insensible, fui una escoria que te ilusionó y luego se marchó, entonces, no comprendo, me temo que no.

¿Por qué tus letras aún llevan mi nombre entre lineas?
¿Por qué sigo viviendo en tu corazón?
¿Por qué?

Estoy perdido, mi vida no tiene sentido.
Nunca creí del todo en lo incondicional, pero dime, ¿simplemente todo se reduce a que eres una amante incondicional?






Infinito (III)






Quizá puse los pies en el suelo, quizá ya caí.

He entendido que las respuestas las tengo yo mismo, solo que me había perdido un poco en el camino. Quiero hablar primero de la ausencia de una inspiración, de la ausencia de creación, de que todo se ha ido de repente y me he quedado vacío, ausente, insatisfecho, como una mujer que no fue complacida por el ingenuo marido, como un pequeño pajarito sin alimento en el nido. ¿A dónde se fue? No lo sé, le hacía esa pregunta a alguien más hace unos días, y ahora yo mismo me la hago a mí, y sin retóricas ni fantasías, no sé la respuesta, no tengo ni idea. He pérdido el interés y no sé como recuperarlo, aunque quiera, no me sé su número para llamarlo, interrogarlo, preguntarle, constantemente, por qué se ha ido, por qué me ha dejado, con bríos y sin cuidado, decaido, desolado. Porque, ¿cómo dejar de lado la soledad si no tengo interés en buscar a alguien más? Me he cansado ya hace tiempo de amar a una soledad, y aunque me sepa condenado a morir solo, quiero vivir acompañado de alguien que me tenga cuidado, estabilizado y controlado, digo esto porque más de una vez gracias a mi inestabilidad he estallado.

Es entonces cuando encuentro la respuesta, pero prefiero callarla porque hay monjas en el prostibulo, y aunque lluevan senos y traseros, hay que cuidar de que no vean lo más prohibido. No se muere con la mentira o se muere con la verdad, no, se muere con la mentira o se muere con la mentira a medias, pero de consciencias sucias y traicioneras nunca puede salir la verdad, está prohibido, terminantemente prohibido.

No hace falta que diga que lo descubrí, porque lo sé desde hace mucho: pido lo que no tengo, pido lo que no ofrezco, pido lo que no doy. Inmoral y sinvergüenza, por exigir que el amor nunca se vaya, por exigir que ni iuí, que ni iuá, por pretender diptongos y triptongos cuando ofrezco hiatos, y tiempos para pensar en si parar o continuar. Ingenuo al creer que sería fácil llegar a tender al infinito, estúpido al creer que lo encontraría pronto, tonto al creer que una vez conseguido sería sencillo mantenerlo. He pecado de humano.

Me ha dejado de gustar la mandarina y el frío, me ha dejado de atraer el café y el libre albedrío, he perdido el rumbo a lo desconocido, y he caído en un sin fin de sistemas conocidos, he pisado las teclas de la monotonía cuando se pedía silencio, y el portavoz ha dicho mi nombre exigiendo que salga del templo, he pecado y fallado, rompí las promesas que nunca me hice por miedo a romperlas, cerré los ojos por un minuto y me perdí la lluvia de perlas, no pude verlas, ni mucho menos tenerlas.

Pero no estoy jodido, no, esto es común, tanto como fugaz, esto es cuestión de segundos, solo se trata de ser listo y audaz, para ser más sincero, se trata de esperar, de tener paciencia primero, de los días no contar, de llenarse de esmero, y lo más ínfimo rescatar, salvar, y encaminar.

Aún así, la conclusión es que me he perdido en el espacio tiempo, y no sé que pueda pasar.




Esta es mi más pura verdad.
Y me avergüenza el hecho de invertir lo invertible,
de crear con dos mentiras una verdad,
de empujar a los que me empujan solo para que me empujen,
de morder la mano más suave:
aquella que me da de comer.

Y me avergüenza pero no me avergüenza,
porque con la cara bien lavada niego todo,
como el propio carajito,
y acuso de metáfora aquello que tiene toda la pinta de verdad,
y que es verdad,
por eso espero mi sentencia,
con café y galletas, analizándolo todo,
buscando mi más cercano infinito.





Alas rotas







Un par de alas rotas, quizá una herida,
quizá un cantar destrozado, una esperanza vacía,
quizá para ti esta dulce melodía.

Sin esperanzas diviso tus ojos,
sin pudor observo las causas de aquel despojo,
aquellos días cuando arrancaron de ti un sol,
una extraña y hermosa fuente de calor.

El día empezó a quemarse dentro de las llamas que envolvían tus hermosas lágrimas, aquellas que se asemejaban al color que desprendían tus ojos al verlo partir, al ver marchar el reflejo que tanto amabas, tanto no por el reflejo sino por el espejo que tan enamorada observabas.

Allá donde la sonrisa le pertenecía a estos amantes, allá donde a ellos y solo a ellos les podía pasar lo que les estaba pasando, y dónde nadie sabía que les estaba pasando más que ellos, y aquí donde irónicamente ni siquiera ellos sabían que les pasaba.

Era la divina comedia de sus ojos, su voz y su sonrisa,
era el sonido de la guitarra en su ventana, en su mañana,
era el café al despertar un sábado tardío,
era su sol perdido,
su amor sombrío,
era un espejo vacío,
era ella, y nadie más que ella,
y era su voz, la que llamaba la esperanza de un nuevo amor.




Dedicado a Verónica.





2012






Esta entrada empieza con un suspiro.


Estoy en un punto de mi vida donde me da igual casi todo, es un punto álgido, al cual nunca antes había llegado, aunque si probablemente me había acercado. Si me dan a escoger entre vivir o morir ahora mismo, pediría nada más que una moneda, la echaría al aire y simplemente esperaría con los ojos cerrados mi destino. Basta de eufemismos y reticencias, me da igual morir o seguir viviendo, porque aunque tenga planes, me da igual resolverlos o no, porque no encuentro sentido a nada.

Me bastó abrir una carpeta de archivos enviados y recibidos a través de la mensajería verde con el telefonito blanco, de hace algunos años, tres, para ser precisos, y miles de recuerdos llegaron solos, como agua en tiempos de lluvias recias, allí estaba mi pasado y parecía que había sido ayer, parecía que todo eso iba a ser mi verdad, parecía que ese era el yo definitivo, aquella época de Reymond, luego de haber abandonado el Elvis, era una época de cambio, extraña, de inmadurez pero con madurez, era una época para siempre.

Hasta que se terminó, hasta que todo terminó, hasta que empecé a ver todo lo nuevo, el año siguiente, y el siguiente. ¿Y qué será de mi siguiente año? ¿Y el otro? No son preguntas que me hago, son preguntas que desecho, porque las respuestas están en mi pasado, ya las tuve y aún las tengo. Todo cambia, y entonces, para qué hacer planes de vida si todo va a cambiar, pregunto. Irme, quedarme, hacer esto, hacer lo otro, todo da igual, no hay motivos suficientes para caminar. Es hora de nada, porque no hay que hacer nada.

Es complejo pero simple, tan ambiguo como la vida.

Hay vidas en riesgo, incluyendo la mía, pero una vida no es nada, cuando hay otros siete mil millones más de vidas aparte, dejemos el egocentrismo, no somos ni el centro del universo, ni ningún humano el centro del mundo, ni la última gaseosa del Sahara, somos polvo de estrellas, más nada que eso no, nunca, y jamás, ni en millones de años, literalmente, porque en millones de años seremos aún menos, seremos menos que cenizas del polvo de estrellas, luego, por allá cuando el sol agote su sagrado hidrogeno y apague su ser.

No es pesimismo ni optimismo, ni siquiera realismo, es, y diré como alguien de mi pasado dijo, un realismo optimista, aunque en esta oportunidad se da ciento ochenta grados al contrario de aquella frase. Tanto menos que vida quiero, tanto menos que nada, porque en realidad no quiero nada más que caminar y observar, ya tan pronto estoy cansado, veinte años me son suficientes para una vida tan larga como la que me ofrecen. Nunca quise vivir más allá de los cincuenta y tres años, mi gerontofobía dictaba ello, pero ahora otros motivos se suman, y ni siquiera me interesa pasar de los treinta. Quizá digan que estoy siendo apresurado, que soy joven, y todas sus idioteces, pero deben aprender a respetar los sentimientos, pensamientos, y deseos de los demás.

El mundo está lleno de mundos porque cada cabeza es un mundo, más allá del refrán es la realidad que esconde esa palabreria, ni Borges la comprendería, ni Benedetti la compartiría, por el simple hecho de que carece de un sentido clásico, y va más allá de lo mundano y social.

Una imagen, una foto, unas letras, unas palabras, todo ello me hizo pensar mucho, me hizo reír y casí llorar, los recuerdos son el alma del ser del futuro porque sin pasado ni siquiera presente, recordar es vivir dicen por ahí, y vivir dos vidas es posible si vives recordando, así que gracias a la memoria quizá los humanos vivimos ciento cincuenta años y no cien, y quizá este próximo veintiuno de septiembre del dos mil quince no cumpliré veinte sino treinta y cinco, y por eso este sentimiento tan absurdo para ti pero tan real para mi.
Quizá no estoy más que loco, frustrado, triste y aterrado, pero quizá lo que digo no es más que la realidad.

Prefiero vivir recordando que vivir viviendo, me falte o me sobre, soy feliz con lo que tuve, tengo, más no con lo que tendré, porque eso no lo conozco, y sí, la felicidad existe, y no es más que una decisión. No se trata de conceptos ni aritmetica, menos de biología o psiquiatría, solo se trata de decidir, que te sientes bien, que no importa nadie más que tu, entender que la soledad es nuestra mejor amiga, porque está allí cuando nacemos, al no saber quien nos rodea, y está allí cuando morimos, al no tener nadie que nos acompañe a la tumba, solo se trata de decidirlo, y de serlo, ser es una decisión, también, ya Will Shakespeare lo anticipó hace unos cuantos siglos, y lo hemos venido repitiendo en nuestros conscientes, para hacerlo realidad cuando inconscientemente entendamos que ser feliz es una simple decisión.

Aquí el epílogo y conclusión es que me siento perdido, sin saber que hacer, sin saber que no hacer, sin saber a dónde ir, a quién acudir, no estoy solo, porque tengo a varias contadas personas, si falta una, está la otra, si falta la otra, está aquella, y así. Cosas curiosas es que ninguna de esas personas lleva ni mi apellido ni mi sangre, pero de cosas curiosas está lleno el mundo porque no todo lo que brilla oro es, ni todo lo que es oro brilla. Este momento álgido está pasándome por encima sin destruirme, porque, como la canción que cantaba Rogers Waters y que compuso con su mágica guitarra David Gilmour, I've become comfortably numb, la igualdad de todos los hechos que me rodean es incondicional, porque entendí que nadie más va a estar cuando yo realmente lo necesite, nadie va a hacer lo que yo tengo que hacer, nadie va a dar la vida por mí cuando lo requiera, nadie es capaz de apostar todo por nada, nadie es capaz de ser completamente abnegado, y es obvio, porque las respuestas están dentro de lo que yo haría, y yo tampoco lo haría quizá, o no sé, quizá soy la única excepción, pero no estoy exento del interés y mi falta de tal solidaridad, como para decir que daré todo por nada, siempre esperando y aguardando estoy, y lamentablemente estoy condenado a vivir de decepciones, porque mi esperanza más grande yace sobre esta humanidad, sobre todos y cada uno de los humanos, pasando por los terroristas, los curas, y las prostitutas, en cada uno de ellos confio para que este mundo sea un lugar mejor, pero sé bien que no veré con mis propios ojos ese lugar mejor.

Mis esperanzas son un hilito fino que se ha medio roto, y está colgando de otro hilo un poco más grueso, con un nudo débil pero aún ileso. Ni siquiera esas ganas que siempre he tenido, de dejar un legado con cuarenta y seis cromosomas similares a los mios, está, ya está desapareciendo, y justo en este momento la susodicha algidez está en progreso. No sé a dónde voy a parar, y siento que se aproxima mi deceso, no sé por qué, pero esta es la parte irracional de este texto, simplemente lo siento, y ya, no hay más.

Al menos viviré un poco más con mis recuerdos aún en los impulsos eléctricos que queden después de mi muerte, solitaria y sin ayuda, una más de las cien que ocurren cada minuto en el planeta tierra.





Aquellas ocasiones










Hay ocasiones de ocasiones, dentro de muchas ocasiones, y en aquellas ocasiones sonaba la guitarra, su voz y un dulce color, no recuerdo cual, pero sonaba un muy dulce color, sonaba un grillo y también dos pajaros de mares tardíos, de esos que se visten de blanco para despedir al sol, pero se ven oscuros por su mentalidad llena de nada. Su voz estaba llena de ocasiones y recuerdos, y recuerdos llenos de recuerdos por las ocasiones, habían dos mentiras, y tres falsedades, algo oculto y cuatro enigmas. Una pérdida y tres promesas, dos caminos y un amor. En aquellas ocasiones sonaba también un violín y un saxofón, sonaba un beso y el trombón, sonaba la lluvia caer y el cielo llorar, sonaba un poco de tristeza. Habían niños callados, habían viejos retirados, había un sentimiento gris en la juventud y uno negro en la vejez, y no había nada en el medio. En aquellas ocasiones sonaba un carro partir, ninguno llegar, sonaban las llaves y las cerraduras, sonaba una ventana tras un niño, o un niño tras una ventana, se observaba alguien partir. Había una puerta, dos llaves, un carro, dos niños, tres abuelos, un parque, dos aceras, una calle, dos vías. Un cariño y un desamor. En aquellas ocasiones sonaban los otoños caer, sonaba el crujir de las galletas y el derrame de la leche, sonaban las nubes suaves y los malvaviscos asar, sonaba la leña y las hojas secas. Una madre y un padre, un tío, una tía, un difunto y una abuela, dos primos, y tres hermanos.

Una infidelidad, dos decepciones, tres rabietas, cuatro días aburridos, cinco mentiras, seis promesas rotas.
Y un miedo.

Incontables errores.

Un terror que se apoderaba del pecho de alguno de aquellos que vivió en aquellas ocasiones, no era el ciego, ni el moribundo, ni el muerto de hambre, ni el niño, ni la madre, ni tampoco el panadero, ni mucho menos la señora de la esquina.

El miedo se apoderaba de todo e irónicamente a su vez de la nada que había dentro de mi.

Solo me quedaba caminar sobre las hojas secas de aquel hermoso día otoñal.

1964, Minnesota.

Todo eso sucedía en aquellas ocasiones.

In honor to Adam Gontier, the animal is back.




New Americana





Una tristeza se apoderaba de ambos, una inconclusa historia de amor.

Sus ojos hermosos llenos de mentiras, su sangre corriendo al compás de una o más de sus drogas compartidas, vidas heridas, él sin sanar porque le besaba y le transmitía su tristeza. Llenos de despecho e ironía, sin felicidad y con infidelidad ante los hombros del otro. Una leyenda real tachada de mito.

Ella desnuda ante... sus más atónitos ojos,
un cuarto oscuro, una letra tenue,
bah,
en mis manos,
sí,

su espalda, sus senos,
todo su ser,
luces que encendían y apagaban al ritmo frenético y sensual del más glorioso sexo,
un recuerdo que viene y va,
pero,
mientras más pronto se va más tiempo se queda la próxima vez que se aparezca.

Es el recuerdo de la perfección que agobia mi mente, es la mentira doblada en la vida real pero desdoblada cada vez que se agobia mi mente, es el sentimiento más profundo y por ello no se ve. Es un secreto que yace en los subconscientes de dos amantes que pecaron de ser un par más que saboreaba el climax del placer aquella noche tan oportuna, tan temprano para tal pero tarde para recular, era una decisión que no se podía 

evitar.

 Una guitarra acústica con respiraciones agitadas,
una espalda arañada,
la ropa desgarrada,
la hora tardía y los
regaños aguardaban,
pero nada importaba,
era un jueves de dicha,
era un amor de gloria,
eran besos deshonrados,
eran caricias prohibidas,
era droga no permitida,
era alcohol en demasía,
era tarde, era tarde.

Me gusta que sean crueles conmigo para poder ser cruel con ellas,
y por ello me desquitaba de un par de semblanzas en mis recuerdos,
por ello utilizaba lo carnal para despojarme de lo sentimiental,
completamente ido en el tiempo y en el placer en el que me hundí aquella noche,
sin arrepentimientos,
sin verdades,
sin sinceridad.
 
"Focus, and die with the lie."  - Nicky "Mellow" Spurgeon

 Trance, digitalismo, dedos,
lenguas, uñas, cuellos,
susurros, vida,
momentos. 

Verdaderos momentos.

Si no pecas, no sabes lo que es vivir,
si no traicionas, no sabes lo que es la vida,
si no me miras a los ojos sonriendo y callando,
entonces no vales la pena.

Aquella vez encendiste una llama,
que nunca se apagó,
un deseo in-
mortal,

pero,

morta-
les somos y
seremos toda la vida,
por ello se apagará la llama algún día.

Pero en alguna parte quedará la traición que recibí para despojar,
en alguna parte están guardadas las causas,
las causas del juego,
de lo cruel,
del 1000,
cláusulas,
miles de cláusulas de rescisión,
a la hora de una emergencía todo estará sepultado para siempre.

Para siempre.

Humanos somos, humanos inseguros,
y no hay que ser ilusos,
no hay que ser ilusos.


In honor to Ashley Nicolette,
because we were the new americana,
that late night.




Oymyakon 1926





Take me,
hit me,
make me another one of your
trophies,
got this?
I'm part of this,
so don't become a beast.

Is too late...
you've crossed the line,
you just hit here,
I'm in the cage,
not fine,
not out there.

Bleedin',
waitin'
the day
that never
comes.

But I smile,
hurt,
with pain,
but that,
makes me smile,
hallelujah.

Not forever,
but whatever,
something is there,
a hope, a last,
at least,
here,
with me.

Maybe out there is,
an exception, an only,
but I'm the only in the cage,
destroyed,
watching rare videos of real life,
in my mind,
talkin' to the strange,
walkin' away of here,
with no one,
because there is no,
an 'away of here'.

Lost,
blind,
frost,
without the peace sign,
gettin' misunderstood,
lost, lost, lost.

Stomach,
tied, in knots.

Broken hearted,
abiotic, died, unlifed.

Fucked up, and infected.

But as Myles sings:
life must go on.




Lunerito





¿Por qué?

¿Por qué los amantes se olvidan de amar?

De amarse.

¿Por qué se van sus rumores de amor,
de dicha, de protección,
de belleza, de admiración?

Será por orgullo,
será por desventajas,
será por todo
menos por amor.

Amor del bueno no se va ni se queda, amor del bueno está donde tiene que estar.

Sea donde sea.

Amor del bueno va más allá,
amor del bueno es amor inocente,
amor sin prejuicios, sin rencores,
amor del bueno es amor intenso e inmaduro,
siendo calmado y maduro,
amor del bueno.

El amor de verdad permanece, pero,
hay buenos amantes que se van,
que dejan de amar por momentos, 
que dejan de expresar,
una y otra vez, sus
más profundos sentimientos.

Golpes de estado del cerebro al corazón, y
tragos amargos sin razón.

Amor, hace falta amor de verdad.

"El amor se fue,
el amor vendrá,
el amor iui,
el amor iui,
el amor iuá."

El amor mueve, y desmueve, el amor es y será.

Pero el amor del bueno nunca se irá.





9°C





Caído, caída, una estrella caída,
un cielo consternado,
un alma devorada,
despreciada...

Solitaria, desanhelada,
desamparada, atemeraria,
precaria, desacompañada.

Sin abrazos en la esquina, con hielo en las mejillas,
sin luces en el fondo, con frío en las pupilas.

Un mar que acongoja, y un cielo enorme, devorador.

Unas estrellas lejanas, un sonido inmutable, inenarrable, inexorable,
un sonido inexistente, un sonido existente,
incomprensible.

La arena, las huellas hacía la nada, la noche desalumbrada,
la luna apagada porque apaga,
las nubes que no hablan pero que hacen llorar con su mirada.

La tristeza propagada.

Las montañas al final, como nada queriendo contar,
las personas bajo tierra,
las ropas desgarradas,
la vida acabada.

Las voces finalizadas, las guitarras desconectadas,
el mar azulado, y ellos destrozados.

Desaparecidos.

Los sentimientos encontrados, las lágrimas en los peldaños,
los nudos en el estómago, subiendo por la laringe hasta salir por un grito mudo,
un mundo en blanco y negro, en silencio,
las gaviotas revoloteando, y el mar chasqueando.

Abandonado el sentido, abandonada la razón,
abandonada la sociedad, abandonado el humano,
todo terminado.

 Un frío que se adhiere a los pies, y un escalofríos por la imaginación,
un sentimiento de perdición, una vida desconsolada en el sonido de la nada.

Un miedo latente, una verdad inconcluyente.

Solo somos seres humanos, y eso significa que no somos nada.





Madrid III






Madrid II



Quizá deba pedirle que se case conmigo, colocarle el anillo en el picaporte, o en el control del calefactor, quizá en la llave de la ducha, o tal vez sea muy pronto, no sé, no creo, serán tres años de noviazgo en dos meses, además estamos muy bien, me siento feliz y la veo feliz.

Marcó, era el mediodía de un lunes soleado.

-¿Sí?
-Hola, buenas tardes.
-Hola cariño, me alegra que llamaras, necesitaba hablar contigo.
-Casual, por eso llamé.
-¿Sí?
-Sí, quería comentaros y mostraros algo, ¿estás desocupada?
-Sí, ¿nos veremos?
-En la plaza del mercado, en una hora.
-Vale, allí estaré.
-Cuídate mucho.

Estaba emocionado, pero su tensión surgió y no se calmó cuando algo extraño provino de su voz, algo andaba mal.

-Andrés, saldré, necesito tu ayuda, voy a pedirle matrimonio.
-Estás loco.
-Por ella.
-No, sabes que es muy pronto, han tenido problemas recientemente, no sé, además siempre he desconfiado de lo que ella siente por ti.
-Hermano...
-No, te estoy advirtiendo, su amor es inestable, ¿recuerdas aquella vez en Tenerife? ¿Y aquella vez del tren? Tu mismo me dijiste que temias salir herido.
-Pero siento que ya es momento, todo ha mejorado en ella.
-Sí, pero que haya mejorado no quiere decir que es lo suficientemente madura como para que sea tu esposa, venga.
-Son tres años ya, además, ya tomé la decisión, necesito contar contigo.
-Sabéis que contáis conmigo para lo que sea, pero debo deciros las cosas de frente.
-Lo sé, tomaré en cuenta lo que dices, pero...
-Eres un loquillo...
-Necesito que cuando te mande un mensaje aparezcas en el coche y nos lleves a la casa, ya sabes llegar ¿no?
-Sí, esto te costará un favor de lunes.
-Lo sé, lo sé, voy saliendo, te aviso para que vayas saliendo y luego para que aparezcas.
-Vaya, que dios lo proteja de esa niña.

Salió, sentía que su hermano tenía razón pero no podía ocultar lo que sentía, estaba perdido.

Vibró.

-Hola, ¿qué ha pasado?
-Lo siento, acaba de surgir algo con mis padres, estamos discutiendo, y no podré llegar, lo siento.
-¿Pero por qué llorás?
-Después te cuento, todo va a estar bien.
-No, voy a tu casa ya mismo.
-¡No! Quédate en casa, no es grave, solo que, ya sabeis como soy de llorona, te escribo ahora.
-No me cuelgu...

Colgó.

Maldición, qué habrá pasado, ¿será algo grave?

Confiaré en ella, me quedaré quieto.

Dio la vuelta.

-¿Ahora cambias de rumbo así por así?
-Julieta, ¿que haces aquí? Me andáis siguiendo o qué, tía.
-No, solo pasaba y te vi, ¿y esa cara de preocupado? ¿Es por lo de tu novia?
-¿A que os referís con 'lo de mi novia'?
-Qué se va del país, ya te dijo ¿no? Me dijo que te... diría... hoy.
-...
-Pero... mierda, creo que no te ha dicho... venga, no pongas esa cara que me siento mal.
-Esto no... no puede ser posible.
-No sé que decir, ella era la que tenía que decirte, la he cagado tío.
-¿Es en serio?
-No debería decir más.
-¡No! ahora me lo contáis todo.
-Venga, me siento responsable, pero tu novia aunque sea mi mejor amiga, eso no le quita el derecho de matarme si te cuento.
-No me puedes dejar así Jul, no la podré ver hoy, será mañana que me entere, y te podrás ima...
-Venga, ya, ya, vamos a por un café y mi sentencia de muerte.




Madrid IV