Hay ocasiones de ocasiones, dentro de muchas ocasiones, y en aquellas ocasiones sonaba la guitarra, su voz y un dulce color, no recuerdo cual, pero sonaba un muy dulce color, sonaba un grillo y también dos pajaros de mares tardíos, de esos que se visten de blanco para despedir al sol, pero se ven oscuros por su mentalidad llena de nada. Su voz estaba llena de ocasiones y recuerdos, y recuerdos llenos de recuerdos por las ocasiones, habían dos mentiras, y tres falsedades, algo oculto y cuatro enigmas. Una pérdida y tres promesas, dos caminos y un amor. En aquellas ocasiones sonaba también un violín y un saxofón, sonaba un beso y el trombón, sonaba la lluvia caer y el cielo llorar, sonaba un poco de tristeza. Habían niños callados, habían viejos retirados, había un sentimiento gris en la juventud y uno negro en la vejez, y no había nada en el medio. En aquellas ocasiones sonaba un carro partir, ninguno llegar, sonaban las llaves y las cerraduras, sonaba una ventana tras un niño, o un niño tras una ventana, se observaba alguien partir. Había una puerta, dos llaves, un carro, dos niños, tres abuelos, un parque, dos aceras, una calle, dos vías. Un cariño y un desamor. En aquellas ocasiones sonaban los otoños caer, sonaba el crujir de las galletas y el derrame de la leche, sonaban las nubes suaves y los malvaviscos asar, sonaba la leña y las hojas secas. Una madre y un padre, un tío, una tía, un difunto y una abuela, dos primos, y tres hermanos.
Una infidelidad, dos decepciones, tres rabietas, cuatro días aburridos, cinco mentiras, seis promesas rotas.
Y un miedo.
Incontables errores.
Un terror que se apoderaba del pecho de alguno de aquellos que vivió en aquellas ocasiones, no era el ciego, ni el moribundo, ni el muerto de hambre, ni el niño, ni la madre, ni tampoco el panadero, ni mucho menos la señora de la esquina.
El miedo se apoderaba de todo e irónicamente a su vez de la nada que había dentro de mi.
Solo me quedaba caminar sobre las hojas secas de aquel hermoso día otoñal.
1964, Minnesota.
Todo eso sucedía en aquellas ocasiones.
In honor to Adam Gontier, the animal is back.