Es el pozo,
allí
en una sobriedad se mece
inquietante,
hecha de piel y carreteras sinuosas
las piedras,
y de imaginación
el agua.
Vacío ante los ojos de tus sueños
o el sueño de tus ojos,
quizá nunca lo sabré,
pero espero sumergir el sueño en
tus ojos;
en tu cama.
Azabache, tócame,
recórreme
como mis azabaches (distintos
a los tuyos),
recorren
tu pozo.
Soy débil.
Me observa él, piel, carretera, imaginación;
y una sonrisa esbozo,
luego me observas tú sin pretensión,
y mi mirada aún nadaba en el pozo.