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Ámame



Mírame,
tómame, agárrame,
hiéreme, destrúyeme, muérdeme,
pero ámame.

Tenme,
sostenme,
haz lo necesario,
llora lo necesario,
pero ámame.

Déjame,
despójame, arráncame,
suéltame, golpéame, ignórame.

Vuelve,
lléname, siénteme,
abrázame, bésame, derrítete.

No olvides nada más que los miedos,
no temas nada más que a las arañas,
no aflojes nada más que las piernas.

Obsérvame,
admírame, quiéreme.

No son órdenes aunque todas sean esdrújulas,
no es imperante o guía aunque parezca una brújula.

Simplemente quiero asegurarme de que sepas
que quiero,
y anhelo,
y deseo,
que me ames.

Ya lo haces,
igual, ámame.

Lo seguirás haciendo,
igual, ámame.

Como me cantabas,
ámame,
con la fuerza del mar,
con la fuerza del viento.

 No me extrañes,
ven a mí.

Haz de tus noches mías,
de tus días míos,
de tus deseos,
míos.

Haz de ti mía,
y de mi tuyo.

Haz de este mundo nuestro,
haz de esta vida un siglo.

Haz lo que quieras,
pero ámame.