Leer una entrada aleatoria

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Róbame un beso,
de tu piel y labios,
hazme preso.

Asesíname,
déjame ser tu presa,
devórame.

Vuélveme loco,
muévete salvajemente,
apaga los focos.

Y no te toco, no puedo,
indecentemente, imprudentemente.

¿Por qué todo siempre es un maldito sueño?
¿Por qué solo vivo de ilusiones?
¿Por qué nada de lo bueno es real?
¿Por qué solo lo malo es realidad?

Entonces mi almohada me responde,
con silencio,
me esconde.

Un mundo perdido,
no es bonito ni feo,
solo es un mundo en el que no soy,
no existo.

Abrir los ojos, ser infeliz;
cerrarlos, ser feliz.

Un ciclo que se repite y se repite.

Los suspiros me dicen que me extrañan,
las gotas de lluvia te llenan los ojos,
la brisa me trae el cabello a las manos,
la noche se encarga de llevar el placer a lo ficticio,
dejando los gemidos en el aire con los cuerpos en el piso,
o en la mesa, en la cocina o el lavamanos,
sin pudor ni vergüenza, con despojos,
deseos que entrañan

amor.