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Tokyo







Un piano que se transforma en un sonido bestial, en una rama infernal, luces encendidas, calles sin dormir, no dormidas, despiertas, coloridas, ya el sol muerto, la luna cenando, las chicas mirando, los ojos brillando, el sexo aguardando, sustancia de amor y bebida de alcohol. Nada especial. Esto se trata de música, escucha, escucha atentamente, observa el sonido, siente el temblor, mira. Tiembla, cinco punto cuatro, luego siete punto ocho, después nueve punto seis; al menos así se siente en este recinto, la vibra es genial, el sentimiento es carnal, las pieles semi-desnudas bailando ante el calor de la piscina, los besos, las miradas, las sonrisas putas y descaradas, las manos perdidas, los escotes prohibidos, el frío, el calor. El reloj pasa y nadie lo nota, la noche ya no es noche, la lujuria se apoderó de la madrugada, las sábanas tienen frío y necesitan calor; calor que está en tu cuerpo y el mío, en las ruedas del coche al patinar, al ir por la ciudad, al sentir el viento tropezar con nuestros cuerpos, los tatuajes, al ritmo del free the nipple y al compás del open mind, corre la una, corre ella buscando la tienda, comprando, o quise decir, robando, para luego ser robada, labios acariciados, primer paso. El volumen sube, alcanza las nubes, el neón enciende las luces y apaga las vergüenzas, se desata la pasión, el sueño desapareció, nunca existió. Y tus ojos entre tantas personas me desmintieron, simplemente dos pestañeos me dijeron todo, y soñé con llevarte a la cama, con hacerte mía, quitarte lo dama, damisela, señorita, camiseta, falda, tacones, todo, desnudarte, pero desperté y bailamos, al ritmo de una canción tan honda como nuestros sentimientos sin pensamientos, tan profundo como lo que deseaba llegar, tan intenso como lo que deseabas experimentar. Cerraste los ojos y me abrazabas, cerré los míos y me susurraste hazme tuya, intenté despertar, pero no pude, abrí los ojos y estabas allí, mordiéndote los labios, esperando mi movimiento, no era un sueño. La música pareció desaparecer, todos los presentes estaban ausentes, la noche solo nos observaba, pervertida sonreía, la libertad nos guiaba, el amor, la pasión, el placer, el sexo nos llamaba, nos gritaba, pero había que esperar. Corrían las tres, el vestido, el ajedrez, la pieza y el cantar, la sucia de la esquina y la piscina llorar, el vapor subir, el deseo aumentar, sonrisas, gritos, saltos, sobresaltos, brincos, llamaradas, abrazos, amigos, montañas, comida, noche estrellada en la risa del ebrio que te acariciaba. Los golpes, los celos, la riña, tu calma, tus brazos, tus palabras tomando mi mano, la gente vitoreando, la calma, mi calma, tú. Los árboles, las luces, el paseo, la calzada, el hombrillo, la acera, sin carros, sin nadie, en las afueras, tu y yo solos, entonces la policía, pero la complicidad, la hermandad, no pasa nada, amigos, no dirán nada, se van, la pared, tus brazos en mis hombros, tus piernas entre las mías, roce, fantasías, tú lo sabes, yo lo sé, sonreímos, va más allá, es real, real. Me llevaste adentro de nuevo, seguían todos en sus ocios y placeres, nosotros seguíamos en nuestro mundo. Un pasillo, te solté, me perdí; media hora, se hicieron las tres, desesperación, impaciencia, mentes, inconsciencia, decepción, algo extraño, no sé que sucedió. Otras chicas, drogas, alcohol, fue la música, invención, inocencia, canción, bailes, hood up, smile on, perversión. Tu mirada me desequilibró, fue odio sin amor, la lluvia empezó y se canceló. What do you mean? No lo supe, encontré tu cuerpo pero no tu alma, la sabana te cubría y mi abrazo sobraba, pero después de unas miradas no pudiste evitarlo, me amabas, y yo te amaba, y mi mirada era un arma muy afilada, los besos no tardaron en aparecer, lo demás fue lujo; la música había vuelto y ya nosotros cantábamos nuestra travesura realizada, ritmo, reloj, eran las cuatro, venían las cinco, una última vez, y nos dormimos, el bajo nunca paró, y la voz tampoco se apagó, una madrugada que valió, nunca sobrio, eso más que obvio, ella y yo disfrutando en Tokyo.