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Madrid II






Madrid I






Luces blancas, paredes blancas.

-Me alegra que despierte señor.
-Quién es usted, qué sucedió.
-Ya llamaré al doctor, y usted sabe muy bien que sucedió.

Salió.

Observó el suero, las vías, y esa horrible bata.

A la derecha una chica dormida. A la izquierda una chica dormida. La diferencia es que con la de la izquierda había dormido la noche anterior.

-Buenos días.
-Buenos días.
-Vengo a informarle rápidamente su situación, ya realizamos anoche la irrigación gástrica y también aplicamos varios medicamentos que le harán sentir mejor, todo ha salido bien.
-¿¡Todo ha salido bien!? ¿¡Pero quién se ha creído usted gran hijo de puta!?
-Discu...
-¿Es qué acaso yo que pedido que me salven? ¿Cómo coño he llegado aquí?
-Lo siento señor, yo solo cumplí con mi trabajo aquí, no sé nada de lo que sucedió antes.
-Maldición, ¿y ella como está?
-El mismo caso, todo ha estado bien a excepción de que sufrió una pequeña aspiración mientras ejecutabamos el procedimiento y aparentemente existe una lesión básica a nivel del esófago, pero nada tan grave. Debo irme a cirugías, si me disculpáis.
-...

Su cabeza no entendía, no comprendía.

La conserje, la maldita conserje, tuvo que haber sido ella.

¿Pero cómo?

-Permiso, vengo a cambiar el suero.
-Señorita, sabe usted como llegué aquí.
-Me temo que no señor, lo sabría de haber estado en guardía anoche, pero llegué a las seís a suplir, solo tengo el dato de que llegó a las 3:48 am con intoxicación severa de su...
-Ya sé, ya sé, gracias por la hora.

Habían pasado cincuenta minutos desde que subió.

Y unos 25 desde que subió ella, pero no estaba seguro.

Por esta mierda es que me había arrepentido del maldito vino.

Ahora recuerdo que hicimos mucho ruido, seguro la conserje escuchó y andaba atenta; maldita.

-Tiene visita.

Entró.

-Pero mírate nada más, dios mío.
-¿Que me mire? Solo estoy en una camilla con suero y una bata, no tengo nada. ¿O es que acaso tienes que verme en una camilla para que sientas compasión por mi? ¡Pero habedlo dicho antes! Te hubiese pedido en camilla que te fueras conmigo.
-Para, por favor...
-No, no paro, maldición.

-Temo que debo pedirles que bajen la voz señores.

-Descuide señorita, creo que debo irme.
-Eso es todo lo que sabes hacer...
-¿¡Pero qué más querías que hiciera!? Estaba confundida, aun lo estoy...
-Ya no espero nada de ti.
-Por favor, no me hagas sufrir tanto...
-¡Pero es que claro! Siempre eres tu la que sufre, y no yo, que intenté de todo po...
-¡Cállate! Ya no digas nada, por favor, lo siento, de verdad lo siento, sé que no sirve de nada, sé que ya todo el daño está hecho, pero lo siento enormemente, nunca quise, nunca imaginé...
-A veces lo que uno menos se imagina es lo que pasa.
-Lo siento...

-Así que eres tú la perra que lo puso así ¿eh?
-¿Y esta quién es?
-Le di lo que tu no pudiste en quién sabe que tiempo, en solo una noche.
-¿Es una de tus zorras?
-Eh, venga, más respeto que también estoy en camilla, pero es qu...
-Venga, cállate ya y termina de decir quien eres.

-Basta, es alguien que conocí anoche, y todo fue muy extraño, hicimos lo mismo.

-Ya veo...
-¿Qué le has hecho para dejarlo así ah?
-Yo no le he hecho nada...
-Pero por supuesto, y anoche no hacía más que lamentarse por ti.
-Pero...
-Afortunadamente le borré las desgracias con algo de sexo, eh.
-¡Maldita zorra!

-Basta, señora, debo pedirle que salga de la sala, los pacientes deben descansar.

Vaya desastre.

-¿Para qué le dices eso?
-¿Pero es que acaso no te ha dañado tanto? No merece salir ilesa la muy jilipollas.
-No hables así de ella, no la conoces, quiz...
-¡Venga! Ahora no me vengas a decir que esa tía es la leche, no la defiendas.
-Aun la amo...
-Eso no quiere decir que dejes de sentir dolor.
-Por supuesto que no, me duele por lo que aun siento.
-Vaya, ahora me siento apenada por la escenita...
-Descuida, debo admitir que de cierto modo la disfruté, drené a través de ti.
-Vaya que todo ha sido muy extraño ¿no?
-Muy... estoy muy confundido, dormiré un rato.
-Descansa guapo.




Madrid III