El yesquero falló, nunca prendió, tuvimos que buscar un par de lentes lacreosos y ponerlos al sol, lo sabido debajo y esperar que saliera el olor, se rotó y se prendió, pero no como se esperaba, sino de manera improvisada, y no sé, cuando se busca la perfección, eso no complace al buscador, es como dar en vez de diamantes, carbón.
Lo mismo sin ser lo mismo, ¿sí captas, carajita?
O sea, ¿en quién te has convertido? Me gustan los cambios pero no me gustan los cambios. ¿Sabes algo? En esta vida todo es conveniencia, ¿acaso no sabías que el dios humano abreviado drae se modifica cada diez años más o menos para facilitarle las cosas a sus sirvientes? Maldita sea eso es insólito, y es un dios, y si lo niegas a tiros te parto en dos. Aquí no se juega carritos ni que sean de hot wheels, lamentablemente ahora los niños juegan a que bachaquean y recorren un sandbox de la ciudad donde viven para conseguir lo que necesitan, al más puro estilo de CJ, Niko Bellic o Tommy Vercetti.
Me gusta esto, pero no me gusta aquello. Sería genial si pudieras darme más de esto y ocultarme aquello, pero qué va, qué vas a saber tu de hacerme feliz. Aquí en Caracas tenemos un adagio que la da, y es que ¿qué vas a saber tu del amor si nunca has viajado en metro? Y cuando se junta con el no por mucho ver el tunel llega más temprano el tren la prende y se desborda el thug life.
Te espero entonces, pa' dar un paseo de Propatria a Palo Verde.
Mientras ando enclaustrado y desocupado, porque faltan millones pa' los profesores y nadie es capaz de darlos ni que estemos en tiempos próximos a elecciones. Para ser sincero aún no sé cual será el destino de mi dedo al ver la maquinita azul, pero si me levanto arrecho se puede prender, otra vez. Ya se sabe que no me gustan los planes de mano diestra pues soy de ideología siniestra, pero el castigo es parte fundamental de esta vida, pues como dirían en la WWE, a veces hace falta un poco del extinto pay per view no mercy.
Por eso castigo cuando recibo daño, a mi manera, obviamente, no con sillas y escaleras, mazos y mangueras, si no con desdén, indiferencia, y un poco de crueldad. Si no se castiga no aprenderá, hará lo mismo una y otra vez, pero me doy cuenta cuando escribo este tipo de cosas, que no funciona nunca, y de todos modos, no puedo dejar de actuar como tal porque aquello es natural. Entonces es cuando me dan ganas de rendirme y no enseñar más, de echarme al olvido y no dar más, pero tampoco puedo hacerlo así sin más, porque trae sus consecuencias bien formadas al ritmo de un extraño compás.
Estoy condenado a sufrir por ti, y estoy en proceso de aceptarlo.
Hace exactamente tres años ocurrió un hecho que le dio en parte el nombre a este blog, y es cuando se me vienen a la mente miles de escenas que causaron un fracaso, el peor de mis fracasos y destrucción al vacío. Un par de joyas derivadas también del mismo hecho, aunque no en esencia si en consecuencia. ¿Arrepentimiento? No, quizá no, pero si un poco de sinsabor y desazón. No me gusta fracasar, ni menos el desamor. Son los dos grandes problemas que he tenido en mi vida, y no porque haya tenido muchos, sino porque me gusta mantener mi record invicto en éxitos y romances, y cuando suceden sus antónimos, es un golpe fuerte. Es estar lanzando un juego perfecto en el noveno, y lanzar cuatro malas, y es sacar luego un out, estar a dos del no-hitter, y recibir un tubey al center, y es estar ganando por dos carreras, sacar el otro out, y luego recibir un jonrón con aquel par de hombres en bases, a falta de un out.
Si no entendiste porque no sabes nada de pelota, te lo resumo: un decepcionante triple fracaso a falta de instantes para la gloria eterna. Es algo así, no son muchos hits ni carreras, es simplemente que fueron punzo-penetrantes, fueron extremadamente decepcionantes.
Así como todo termina, todo cambia, y cambiar es una forma de terminar.
No sé como concluir porque se me está olvidando como epílogar, quizá ya me cansé de tantos finales, y ya una vez lo dije, es difícil empezar, y más si es de nuevo, desde cero, por eso solo busco estabilidad, pero vaya que objetivo tan difícil de ejecutar, a veces siento que no se puede, pero no pierdo mi esencia ni se me han borrado aquellas gotas de esperanza de mi espalda, y aunque a veces desaparezca, siempre vuelvo a aparecer, o me hacen aparecer, eventualmente siempre se salva todo de irse al garete, ya sea por habilidad, o por suerte, todo sucede mágicamente, como un siete.