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Carta de renuncia





De ti aprendí
que la poesía no tiene cosa
no porque tú me lo enseñases
sino porque a ti yo te lo enseñé;

y es que a veces me dan ganas
de decir antibarbaridades,
ya sabes,
esas pintorreteadas secreciones inexorables del ego inmancillado
que nadie entiende;
hay muchos que de verdad creen
que la poesía es... Eso,
darle al enter y cortar las
líneas
en sitios en los cua[
les] nadie las cortaría
y usar los 
corchetes
para hacer sentir que allí hay
algo
o darle al
espacio y               colocar
cosas
                                                           separadas
marginadas                                                                                    marginadas
otros muchos bastantes algunos también aman quieren adoran la sinonímia excesiva
ensordecedora
otros le meten duro y que jode a la excelsitud literaria
(eso de no bichar poesía con líricas coloquiales, o groserias)
a mí me da risa
la sobre[                          
adjetiva
                     ción]
porque es más de lo mismo, casi siempre
la hermosamente preciosa y bonita [puaf],
es como con los infinitivos rimar
para al pobre literato impresionar
y al literato rico despotricar.

Qué más da, ¿no?
Al fin y al cabo,
Bécquer:
¿Qué es poesía?
Licencias.
Solo que no son
las que tratan de métrica
sino las que van sobre sicología.

Te lo dije:
la poesía es mentira,
todo poema es una mentira.
Después de todo,
Pessoa:

El poeta es un fingidor
finge tan completamente
que hasta finge que es dolor
el dolor que en verdad siente...

También se trata de que
mientras menos se entienda
más poético es.
Es decir:
Tampoco no se trata también de que 
mientras no más se desdesentienda
menos no más antipoético no es.

Todo es mentira,
todo es una farsa.
Decía Hegel que los grandes eventos suceden dos veces en la vida
y Marx agregó que la primera
vez
era tragedia
y la segunda
una farsa.

Somos tragifalsos
ya no más
tragicómicos.

Me causa gracia.
Hay poetastros,
y poetas.

Yo soy el mejor primero
y ustedes los peores segundos.

¿O cómo era?






Octunov





Me regañan hasta las aves
por nunca haber dicho un par de palabras:
"Doctor, voy a usar un comodín";

aquí
creo que han sobrado,
bastante nos hemos
palabreado,
pero...
Nunca supe el nombre
de ninguno de los dos, ni
siquiera
sabía que tenían nombres.

Se siente terror
es terrorífico
el tiempo es terrorista;
las deseamos
las deseamos; "yo también", dijiste.
Lo sé.
Luego, el lagrimal no
funciona.

Desastroso.

El primero se llamaba octubre,
de ocho,
y el segundo se llamaba noviembre,
de nueve.





Esto no acaba aquí



Me dices adiós, con esos ojos
te digo adiós, con este pecho.

Me despido de tu lecho,
mis maletas cojo.

'Hasta nunca', murmuro,
aunque sé
que no es el final.




Linda III

Ministerio de memorias
y reminiscencias,
allí persecutores de Leteos,
adoradores de Mnemo
y sus torpes reos.

Caminares y fisuras,
manchas,
holguras.
Allí caben mil son
[risas,
y acá caben mil
miradas.

"Ya valen de nada".

Me da risa que el rui
[señor
no sepa nada
de nada.

Quizás era Dave.

Lo siento, Dave.

Pero es que
se trata de lindura;
si no,
¿por qué el título?

Y la nostalgia.
¿La nostalgia?
Tal vez textura,
nuestro círculo.
Labios sin labia.

Pues prestada ausencia de retóricas
en nuestros pechos guinda,
mas en los pozos reposa,
afanosa,
la memoria estoica
que en tus fosfenos colinda:

se trata de lindura, de pureza;
de textura, de certezas,
de lo lindos que se ven tus párpados
cuando me besas.

Se extingue el día
y la madrugada se blinda,
son veintiuno
y te sigues viendo linda.

Poema de Excluso a Exclusivo






Yo
tengo más que perder
si te pierdo a ti
que tú
si me pierdes
a mí,
no porque
seas más valioso que yo
y yo sea
menos valioso que tú,
sino porque
tú tienes más que yo
y yo tengo menos que tú.





Yo soy uno de tus diez mil billetes de cien,
y tú eres uno de mis dos billetes de dos.







Caracas, veintidos años de velocidad





―Marico, ¿dónde estamos?
―Tranquila, más abajo está.
―Qué ladilla, estoy burda de decepcionada.
―Son vainas que pasan, pero no sé qué decirte.
―Uno no puede hacer nada.
―¿Te imaginas que la vida fuera fácil?
―Mira, allá creo que es el beta.
―Está cerrado. ¿Aquel?
―Puede ser, pregunta.

―Nada.
―Marico si no nos tomamos unas acá.
―Verga sí, ¿tienes? ¿Ni pa' una?
―No vale, sí hay.

―Dos polarcitas porfa.
―¿Esta es crédito?
―No, es Visa, pero débito.
―No, esta funciona como crédito igual, no la aceptamos.

―Pasa las dos ahí y yo te transfiero.




Se han detenido a ver el cielo de noche mientras caminan, ¿no? No. La ciudad no lo permite. Piénsalo. No por más de tres segundos. Pasan y ya sientes que tienes un carro encima. Una moto. Una camioneta full de gente, de gentes. Sin don de gentes. Los cielos siempre claros aunque sea de noche porque tanta luz ilumina pa' abajo pero refleja pa' arriba, pa' encandilá' al barbudo. Lo hice. Por el medio de la calle. La brisa de Propatria fresquita. Aquí se llaman Las Brisas de Propatria no en vano. Es, para mí, el mejor microclima de Caracas, y eso que no he probado todos los demás, así que no tengo base para decirlo. ¿Que así no era? Pura velocidad, puro caos, puro desorden. Así me gusta a mí, a pesar de que así no me gusta, a veces. La panadería llena, las licorerías igual. Las peluquerías; las chismoserías. No son las mismas. Las mesas de dominó. Las patrullas de pacos: dos brujas y dos femeninas. ¿Tirarán? Los perrocalenteros. ¿RAE, tienes eso? "Contodo" debería ser una sola palabra, no dos. Mis piernas ya se acostumbraron a este barrio. Estas subidas que son bajadas, y marico el que le llame pendiente. Senda jeva. ¿Y las jevas? Ojalá. La luna no está, pero igual sigue claro, a esta hora. A estas horas. ¿Cuál es la diferencia entre plurales y singulares? Yo digo que plurales izquierda, y singulares derecha. Monarcas. Las luces de los carros y las motos sirven como postes de luz, estaba pensando. Si no fuera por ellos, nos robaran. Los motorizados. No, no nos robarían los motorizados, sino que los que nos iluminan son los motorizados. ¿Para que no nos roben los motorizados? Nunca me han robado. No sé de qué hablas, y no, no es sarcasmo. Veintidos años de suerte, o de velocidad, quizá.


















Egoísmo en sinfonía






Es mi instinto de supervivencia, si no fuera por él, les juro que yo no me quejaría. Mi cuerpo sabe. Mi cuerpo lo sabe. Sabe que me voy a lanzar a ese vacío, sabe que mi equilibrio se pierde, que mi mente se esfuma, que esas sonrisas son reales, no falsas, y por eso peligro, por eso mi cuerpo peligra. Reir real implica soledad, porque si hubiese alguien entonces la risa estaría ausente. Es empírico. Es lo que ha pasado siempre. Es la fama sola y la mente dormida. ¿Entiendes? ¿Lo ves? Es el peligro. Es el malo sonriendo. Es el malo sonriendo... ¿Por qué sonríes? Mi mamá lo sospecha. Mi hermano no existe. Mi padre tampoco. ¿Me vas a venir a hablar tú de qué se siente ser ignorado? ¿Me vas a decir tú a mí qué se siente no existir? Nos podemos hablar, si al caso vamos. Yo no tengo familia. No tengo primos. No tengo hermanos. No tengo padre. Apenas madre. No tengo a nadie. Mis amigos no son míos. Mis parejas son del tiempo. Tiempo pasado. Le pertenecen a Mnemósine, al Leteo. No a mí, no al pobre moribundo miserable y ateo. De mí no esperes nada porque soy nada, y no tengo nada. ¿Me vas a contar historias de terror cuando el horror es parte de mí? ¡Averigua la diferencia! De nada vale tanta joya cuando cuando llueve se vuelve basura. De qué los veintes, de qué la fama, de qué el vestir, de qué el driblar y luego partir. De qué tantos besos y tantos sexos, de qué tantas caricias y potencias en versos. De qué esa rubia maldita, de qué aquella flaca bonita, de qué aquella monja monjita, de qué los planes y los proyectos. De qué las botellas, de qué los tragos, de qué los pases y los centavos; de qué las varas y el maldito punto, de qué la tierra, de qué va el asunto. De qué extrañarte, de qué el gorrito, de qué la bufanda y de qué tu cabello maldito. De qué vale celar tus nuevos amigos, de qué vale celar sus nuevos novios, de qué vale celar a mi hermano del de mis padres mayor cariño, de qué vale celar conocimientos ajenos en huevos tibios. De qué vale sacármelo y metértelo en la boca, de qué vale arreglarme contigo mil veces y volverte loca, de qué vale tanto hemisferio y tanta lejanía, de qué vale tanto viaje y tanta fantasía. 

¿De qué vale esta vida?






Divino extrañar






El veintiseis me pegó la maldición de los dos meses, pues ¿de qué sirve tanta libertad si al final la cambiarías por solo una palabra, por solo un final, por un final absurdo y común, lleno de comunidad? ¿De qué va tanta miseria llena de vacíos si al final las cosas van a solicitarte llenos y precios baratos al primero que te pueda saciar? La jodida y radiante rueda rueda, y cuando rueda me da el premio mayor, pero resulta ya no tener sentido. Cada sabado un culo de magnitudes hermosas y ¿De qué vale si no es mío?, puedo creer que es mío aunque no lo sea, pero eso no significa que lo sea. Son minutos, horas. Nada más. ¿Extraño los siempre? ¿De qué sirven tantas bocas en el mismo lugar si solo necesito una en la comunidad? Al final la verosimilitud hace falta, y las historias increíbles sobran. No hacen falta. Sobran, sobran, sobran. De qué tanto vale estudiar si tus amigos te abandonan por estudiar cuando te das cuenta de que de nada vale estudiar. La moral tampoco hace falta porque es un juego de realizar, de darse cuenta de que nada funciona y nada va. Nada irá. Vivimos como si la vida fuera una sola cuando en realidad se siente como si fueran miles, como si la persona que queremos al lado nos va a acompañar en cada una de ellas, en cada reencarnación. ¿El humano es saciable? No lo es. ¿Crees que apostaría tanto por alguien que le va a durar solo cuarenta o cincuenta años? No lo creo. Hay esperanza de eternidad. Me falta eternidad. Me faltan siempres y nuncas, me faltan fantasías. Me falta un dios, quizá.






Nada todo





De nada, solo de nada;
y no es ante un gracias
es ante las desgracias,
que todo sirve de nada

de nada vale tanta basura,
tanta inmundicia,
de nada los amigos y sus avaricias
sus falseos y sus codicias,
de nada un coño porque de nada te envicias,
de nada todo y de todo nada,
porque al final,
tantos culos y tantas tetas,
tantos besos,
tantas lenguas,
tanto alcohol, tantas botellas,
tantas vueltas...

La vuelta.

De nada ser feliz viviendo el momento
porque el 
momento
de nada
vale porque nada da
es como 
nadar para morir
de nadar, de nada

realmente de nada ser libre
porque al final tanta libertad
implica soledad,
y eso es lo que pega
esta soledad
de nada tanto para
sentirme solo
de nada todo y de nada un coño
de nada gracias y de nada solo
de la nada solo

porque los dos hombres ocupados
y las dos mujeres ocupadas
al final de nada.

Si nada tiene final,
¿qué queda pa' todo?

Puro papel
pura agua
puras ilusiones
pura saliva
puro placer
pura basura sin conocer,
basura conocida entrever
y sentimientos en un vagón de tren;
allí me quise morir cien veces
tirado en ese piso desvalido,
mirando a la nada porque 
de nada
y queriéndolo todo,
ilusamente todo.

Ya no alcanza pa' nada
ya no tenemos todo,
que la vida se hunda y que 
me hunda yo con ella
a ver si así se acaba esta quimera,
pues de nada nada y de todo todo,
al cabo nada, y nunca todo.

De nada querer tanto si al 
final
te ignoran
y de nada querer poco si al
final
da igual.

Uno menos,
uno más.

Apología a esta maldita soledad.





Cubalibre y 'cita.

La Galia






Y cómo le digo
a mi polla
que no
si tu pollo
le grita que sí
y se contonea así
y le coquetea así
y le seduce así
y le tienta así
y le atrae así
y le baila así.

No queda más
que decir sí.





Animalidad







No,
qué va,
no me da
chance.

Por qué
no.

No lo
sé,
no creo que
pueda.

Pero
de qué va.

Tengo que hacer
una
investigación,
¿sabes?
De esos
proyectos de siempre.

Sobre qué.

Sobre si existe
o no
motivación
de estudio
en mi universidad.

Y qué concluiste.

Bah,
solo preguntas
y
preguntas.

Porque quiero respuestas.

Ya lo noté.

Bueno, y qué concluiste.

Que te quiero follar.








A la blanquita.







Regálame una noche






Una noche.

En la mañana no existí, ni vos;

en la tarde fuimos nada;

en la noche
en la fría cama
boca abajo
con mis respiraciones
contrariadas
imaginé nuestra estadía
allí
solos allí
solos
sin tocarnos
mi canto
tus oídos
canciones bonitas
acordeones
y melodías
y armonías
y notas simples;

solo una noche
esa noche
frente a ese cielo vacío
no hará falta la luna
sin cursilerías
allí
tras mi ventana
con las luces apagadas
pero iluminados ténuemente
porque así es Caracas;

una habitación
sin abrazos
pero con presencias.

Luego al amanecer,
puedes evanecer.






Obviedades ucrónicas












Si no fuera por ciertas
tantas cosas,
tantas cosas
fueran distintas,
y todas las cosas
serían distintas.












Tres y cincuenta y tres






Venga, tenga otro
trago, compa.
Se le cierran los ojos,
¿ya está rascao'?

No lo sé, José,
tú lo sabes mejor que
yo,
ella...
Ella es mi amor,
ella es mi sueño.

No lo sé.

Muero del sueño, José





.

Interpol







-campanillas-



No llames,
ellos graban,
nos ven,
nos observan.

Debo mantenerme oculto,
lo sabes, me expones.

Esta será la última vez
que hablemos así,
la próxima vez,
que sé que habrá,
maldita amante,
será distinto.

Sé que lo harás,
tú me quieres preso.



-tono-







-campanillas-



prefiero te
libre
prefiero te
amor sin
prefiero te
sola
solita
solita solita


mi para
novio sin
prefiero te


por-
que
buscando están me
ellos
acerco si y
cuerpo pecaminoso mi
caeré
preso

¡no!

acercaré me no
ahí él con
¡no!



-tono-








promoción válida actualmente para ocho reclusas
ciertas condiciones aplican













Amo







nuestro problema
no es nuestro
ya no más
pero seguimos
teniéndolo
porque amás


y amo







Autopista Regional del Centro








Vas a venir,
y no voy a estar.

Morirás por tu lengua.




Brace for impact.






.

Textique de l'écrit








No te escribo para que me quieras,
ni te quiero para que me escribas;
no te escribo es para que no me respondas
y no te respondo es para que no me escribas.








Insabible








Si siempre estoy molesto
desde que te fuiste,
o siempre sonrío
desde que volviste,
¿cómo sabrás
entonces
cuando
estoy triste?








No es partenogénesis







Me siento tan cerca de
la muerte
que podría describir con colores
sus sulfurosos olores.

Rosas tan pálidos
que no parecen azufres,
y sufres tan hondo
que nada pareces.

Vida, ¡pereces!

Tengo el alma tan rota
que he roto a llorar
las almas ajenas
de mi vecindad.

Recuérdame vivir,
que muero;
recuérdame morir,
porque el dolor
me mata vivo.

Y vivo.

No hay otro estado válido
para morir
que no sea el vivo,

tampoco se puede vivir
sin estar muerto.

¿No?

El problema
es que
solemos llamar
revivir
a lo que es vivir.


Y me remuero.


Porque si se revive,
entonces se remuere.



***



La cuestión es
la soledad
que consume
a su vez
que consumes
soledades
ajenas.

La soledad sin estar solo,
es la peor de todas.

¿No es obvio? No,
lo sé.





Te lo diré así:

Puedo traer un niño
a este mundo
solo.










Exequias








Llegué a la sórdida
gramita,
pisada por todos estos
ingratos,
al tiempo que unas campanas
sonaban;

ya no buscaba encontrar llantos
ya había
madurado,
ya no quería duelos, ni, negros
trajes, hacían
falta.


Solo busqué
al Señor,
que funeraba
en la de
al lado
y no en la mía.


Me miró,

como sonriendo,

y me dijo:

"tú nunca saltaste
con fe,
eres un alma perdida".










Oscuridad





Me emponzoñé de tus
sueños
a la vez que
en ellos
volví
a ver
[té,
¿no es obvio? No,
lo sé.

Por ello
hoy te considero
mi más grande
y menos pequeño
sueño,
lleno de tanto, pero tanto,
veneno,
que los fosfenos que habitan,
a los lados de mi ceño,
se han
vuelto solo negros
en días llenos de mi nimiedad;
por eso descubro hoy en
mis sábanas
que tu recuerdo se ha
llenado de una blanca
oscuridad.






Conjugación pragmática del verbo 'botar'







De botar
bote

te
boté
de botar boté
botete
boté;
botemos,
nos botamos,
bote boté,
el bote,
botado,
botadísimo,
botánica botada
al botar botes de botas,
de botar boté lo
botado de
ayer.

Botémosnos.








Criptomnesia





Tengo el don
de mor
irme.





Teologética







Tú conmigo
dejaste de creer
en Dios;

yo por ti,
le pedía a Dios,
cosas lindas
para ti.







Ocho









8. 
adj. 
Gram.
Dicho
generalmente
del uso de un verbo transitivo: 
Que aparece sin su
complemento. 
En 
Hace tiempo que no me escribes 
se ejemplifica el uso absoluto de 
escribir.





A él.








Clítico







Vírgenes corrían
en estos verdes campos, llenos de mieses;
no hubieron de ser vistas por nadie, puesto que 
desnudas llegaron, a mis espaciosos y grises patios:

aquella que llamé fría,
otra que llamé tímida,
una que llamé dúo francés
alguna que llamé cangrejo,
otra cualquiera que llamé arpía,
aquella que llamé tonta,
una que llamé quelonio,
una que llamé turrón,
otra que llamé cabrita,
y otra que llamé pozo;

les cuidé,

nunca toqué;

pero,
de repente,
un día les ví
con ganas de partir
a los senderos más desprovistos
y,
por un momento,
de lógica y razón,
pensé en levantar-
me
de mi sillón,
pero no lo hice,
se me quedó en la garganta
el grito de posesión,
y les ví marchar.

Pasaron los tiempos
como solo ellos saben pasar
y en mi patio quizá
una o dos vírgenes quedaban
por cuidar.

Siguieron pasando los tiempos
como solo ellos saben pasar,
y llegaron de nuevo a mis espacios
(en jodidos intervalos para mi
corazón)
una por una.

Cada una me miraba
con perdón
en la mirada,
y tristes sonrisas
desbocadas.

Paseáronse, desnudas,
sin oficio más que ese,
el de mostrarme sus culturas,
sus miradas y cimientos;
danzaron un poco,
como si de un ritual se tratara,
invitándome con la mirada
a que no les hiciera nada.

Paradójicamente imperfecto.

No, no fueron
todas
al mismo tiempo,
pero para mí,
el ritual siempre era el mismo; es
decir,
en mis memorias
todas juntas las sonrisas
coexistieron,
tal jugando
como niñas
sin conciencia,
sin remedio.

Sentáronse.

Entonces,
con esa sonrisa tan
maldita-
mente
grácil,
cada una
me relató
los momentos
en los que
dejaron de ser
aquella celebérrima
María Santísima,
madre de Dios


Es una maldición
que duele.


Espero antes que se cumpla
con las otras dos
que mi muerte.










Todo






ni se te ocurra
volver
porque (no sé
con qué amenazarte,
porque sé que lo aceptarías
todo)






Triste sin ti









Si me preguntan,
prefiero estar
triste contigo,
que triste sin ti.

Por eso si me ves
alegre,
es porque no estoy
sin ti.

Y si, no me ves,
alegre,
es porque, obviamente,
no me ves.

Así que veme,
para que yo te vea;
así estaré triste contigo
en vez de triste sin ti.








VITRIOL








le pregunté
al papá del cuento
tal como Josep Ventura
(para ver si era verdad)
que, si Dios no existe, ¿entonces quién hizo el mundo?
y...:

"Tonto –dijo el obrero,
cabizbajo,
casi en secreto–,
tonto.
Al mundo
lo hicimos nosotros,

los albañiles",

por ello, confirmé esa verdad,
pero,
para romper la historia,
y no repetirla,
como dice el tonto de
Borges,
quise cortejarlo,
y le dije:
"por eso la vida
es tan bella,
señor"
y me respondió:
la vida es bella
un coño de madre,
imbécil






"visita interiora
terrae
rectificando invenies
occultum lapidem"










Noumenología femenina






en mi vida conocí
mujer igual a esa flaca
sus particularidades hacían
de ella
la mujer en sí
la cosa en sí kantiana
es la expresión dialéctica femenina
movida en términos prácticos
logrando también contraponerse a la 
filosofía de la praxis
es decir,
nos destruye
nos aniquila
vigila y huye,
muerte destila;
raro por-
que,
ella es mucha sonrisa
mucha alegría
a la vez que 
mucho odio
mucha lejanía,
¿lo ves?
rompe el on kai me on
de Aristóteles,
crea síntesis
tras tesis y antítesis;
¿qué queda entonces?
si Protágoras
dijo
que
el hombre es
la medida
de todas las cosas
¿dónde está ella?
¡responde, maldito!
es esencia,
quizá, diría.

ella es
y no es
ella te mira con amor
pero no te ama
tampoco te odia
pero te ama, te quiere
te idolatra;
ella te abraza pero te repele,
es imán que doblemente atrae
y duele;
te invita cafés
y se toma sus besos,
pues te besa
pero luego no te mira,
es ciencia y fantasía,
positivismo y atracción
contrarios por definición;
de qué va
aquella hora
en la que invita a coger
con palabras,
pero luego huye a su montaña,
para después mirar
y con su cuerpo provocar,
sin ser
sin estar,
estando, luego cerrando;
de qué va tanta
salsa agridulce,
de qué va tanto deseo
y supresión,
hace falta un desinhibidor;
¡já!
que sí
que lo intenté
que lo logré
que sus besos
y sus labios
fueron,
pero al amanecer otro gallo cantó
canciones de dolor
de amor
de olvido
y nada de pasión;
era un futuro distendido
sin pormenores ni referencias,
fue la muerte de la posteridad,
la muerte de la responsabilidad,
fue el día en que me di cuenta,
de que en mi vida conocí mujer tan mujer
hembra tan hembra,
pero que nunca fue,
ni nunca será
tan mujer
ni tan hembra;
porque ella no acepta conjugación
temporal,
trasciende tiempo,
tanto como trasciende espacio;
es su tatuaje una pista
del mundo que habita,
sin saber yo,
ni tú,
mortal,
qué clase de diosa es;
porque no lo es;
humana, es.
No es fenómeno.
¿Se entiende?





a Hi












Páginas Amarillas






cuando criticas
aquellos actos que
sin duda alguna
has realizado
tu moral es Dios

no existe






Baudelaire




Aprendí francés no
para tus labios leer,
si no
para leer a Baudelaire.

sin causa ni efecto






esta tensión
tan sexual
es cada vez más incómoda
porque la ocultas
y la traspones
intentas cambiar los papeles
intentas que yo sea el hombre
y tú la mujer
intentas hacer creer que yo soy el que te lo quiere meter
cuando sabes bien
que tú
intentas birlar
las gracias de mis ojos 
y colocarlas en los tuyos
para que mis perspectivas sean las tuyas
y mis receptáculos los tuyos

este manejo de las fronteras
que tú
precisamente no conoces
incomoda
y me hace sentir confundido
cuando no lo estoy
tanto que pierdo el control
y demuestro sensibilidad ante tus contactos
tanto que siento que debo abofetearte
para que te des cuenta de que
no lo estás haciendo bien
que estás jugando con fuego
sin aclarar que es intencional

mi amor, las cosas no son así
aunque quieras que todo sea natural
siempre debe haber una palabra de por medio
un te quiero coger en la esquina
y un beso en cada despedida

dígaseme entonces
que no habrá compromiso en los lindes
de este desiderátum
tan tuyo como
mío
y tendrás entonces
el súmmum del sexo
entre tus crestas ilíacas
y los estertores del vacío en derredor
para aclarar nubes oscuras entre lunas claras
y sin mañanas
o mañanas,
sin amores
más que los amores sin responsabilidad
de causa
ni de efecto











Mathilda





Tierra.



Quise responderte desde el primer instante, lo juro, pero si lo hacía, dejaría de ser despedida. Siento que pasó otro instante, pero hoy, ya treinta y tres años después, sé que no ha sido un instante; no uno normal. No sé cómo empezar. De cierta manera me molesta que seas tan importante para mí. No puedo explicarme por qué ocupas tanto espacio en mi, nunca he logrado entender estas necesidades siempre tan implícitas, que suelo notar cuando estoy en mis oscuridades, en mis momentos de silencio, melancolía y soledad. Tu primera frase fue la que más me dolió. Una vez más, todo lo que haces me duele. ¿Solíamos amarnos y luego nos quisimos? O, ¿luego me quisiste? ¿Por qué los amantes se cansan de amar? Dímelo tú, tu deberías responderme, porque yo, porque por esta parte, siempre te amé, y te amaré. Futuro indicativo. Y ese estaba presente en ti, pero me indicabas que eventualmente me dejarías de querer. No basta con. Digamos que ni te amo ni te amaré, y como te quiero te dejaré de querer. Como me dolió. No tienes idea. Pero, para eso crearon las despedidas, ¿no? Como dice Sabina, ningún amor verdadero tiene final, y si lo tiene, no es feliz. No soy feliz. ¿Sabes? Sé que no convienes en mi vida, porque sabiendo lo miserable que soy, me regalas más miseria. Sabiendo que necesito el suero fisiológico que tienes en tu carrito de sueros fisiológicos, te marchas cuando te pido que me quites la vía y me dejes de administrar el suero fisiológico que tienes en tu carrito de sueros fisiológicos. Intento comprender cómo puedes hacer caso a un enfermo. Intento comprender cómo es posible la sumisión de un psiquiatra ante un blanco bulto en paredes blancas. Intento. Lo intentaré, lo estudiaré. Quizá piensas que sé lo que hago. Pero nunca sé lo que hago. ¿Por qué piensas cosas que no son, Mathilda? A veces siento que no sabes mi nombre siquiera. ¿Sabes mi nombre acaso? No necesito suponer que no lo quieres saber, porque tú misma me dijiste que querías olvidarlo, y olvidarme. Hay que tener mala memoria; o ausencia de corazón. Hay cosas que no se olvidan, como los verdaderos amores, como los mejores amores, como las hondas huellas; allí rompes el principio de no contradicción de Aristóteles. No lo sé, Mathilda, no me preguntes esas cosas. Yo solo intento analizar esta herida, quiero, tal perito, saber cómo entró el puñal, a qué velocidad y en cuál momento. Dónde. De igual manera servirá de poco, ¿no? Dentro de poco, lo poco que queda, se irá poco a poco. Perdón por lo paronímico. Como la canción. Perdóname, entiéndeme. Perdóname por lo que ha pasado, y por lo que va a pasar, porque quizá te piense sin querer. Nunca fui yo el que se marchó, Mathilda. No. No. Está bien. También dijiste que por tu propia decisión mi amor no fue tuyo. Eso fue lo primero que quise preguntar, porque no lo entendí. Luego entendí, pero no estaba de acuerdo. Y luego me puse de acuerdo. Tiene que ver con esto, con que no fui yo, tiene que ver con que siempre fuiste tú la que tuvo complejos y lejanías. No se trataba de que yo quisiera y tú no quisiste, no como lo ves tú. Se trataba de que todavía yo no queriendo, podía acceder a ser junto contigo, y a estar junto a ti. Es lo mismo, pero no igual. Vamos, Mathilda, yo sé que tú conoces mis libertades, sé que sabes lo lateral que mi ser suele ser al ser. Aquello, sí, en aquel momento me dolió muchísimo porque, nada peor que un rechazo a una propuesta que no era seria. Es devastador, y más cuando todo el mundo se está alejando de ti. Por eso me dolió, por eso lo marqué, y por eso, eso, marcó nuestro futuro; más allá de eso era más de lo mismo. ¿Entiendes? No necesitábamos nominales para ser y estar. Éramos y ya. Irónicamente, después de ello, dejamos de ser y estar. Tus complejos de fidelidad y mis complejos de libertinaje, chocaron, y nos destruyeron. Siempre me dolió porque a diferencia de ti, yo aunque estuve en prisión, nunca dejé de llamarte. Tú, cuando estuviste en prisión también, te querías olvidar de mí, solo por no molestar al guardia. Siempre me dolió. Aún así, las llamadas a veces caían en mi teléfono. Pero, lo que más dolió, fue no haberte contestado un par, por dolor, y que luego, dejaras de llamar. Que te fueras con tu carrito de suero fisiológico cuando te pedí que te fueras con tu carrito de suero fisiológico. Hoy ya no tengo hemoglobina, ni leucocitos, ni linfocitos. MI enfermera se ha ido, y me ha dejado sin fantasía. Se ha roto el contrato, se ha roto el pacto. Los amantes se dejan, y luchan para no encontrarse, como la otra canción. Porque eso fuimos siempre. Amantes. Amantes denotativos, y amantes connotativos. Quisiera ser más sincero y explicarte por qué pedí que te fueras, pero no me alcanza la sinceridad. Solo a Cronos ruego cosas, y quizá a Eros y Afrodita otras. ¿Por qué? Quizá sea simple y llanamente porque siento que a ti, yo te tengo en un Olimpo inigualable, allí con la de claras pupilas, Palas Atenea, y danzando con ninfas y nereidas; mientras que yo solo soy tu guardian del Aqueronte. Ni siquiera tu Hades, Perséfone. Porque 'te quiero demasiado' y no te amo, porque 'quiero olvidarte' y no nunca te olvidaré, porque 'quiero dejar de necesitarte' y no te necesito. Porque tus palabras marcan, duelen. Porque, al fin y al cabo, matas mi amor, que aunque inmortal, puede morir en vida, y, Mathilda, nada peor que morir en vida. Créeme. Eso es casi todo. Espero estés viva, y espero te acuerdes del remitente.

Sin más, quedo de ti.

x









los hijos de los dias






un amigo
me dijo que se iba a comprar
por buenos aires y montevideo


en vez de decirle adiós
le dije
te quedan grandes
los hijos de los días





sistema





no dejé a mi novia porque quiera vivir
o le tema a la muerte
la dejé porque
mientras viva
no quiero perder el don de la bonita palabra
acompañada de una linda
sonrisa

es un sistema, el mío
sin eso, no soy más que basura





octubre rojo






la noche de anoche
fue como el octubre rojo
de la revolución bolchevique
-kinda conmemoración-,
tuve en mi boca más sangre
que toda la sangre
que he tenido en ella
durante toda mi vida,
hace poco hemoglobina trece
ya ha de ser doce
que se van
hasta los que me siguen
y a los que sigo
que se da el octubre
de la locura y la ensoñación
que pierdo el equilibrio
y mareo
que pierdo la cordura y aguardo el estertor
¡que me va que se voy!
quizá de tanto a-clamar la muerte
el demiurgo me está sonriendo






hierba mala





nunca muere





Dato






SI quieres esa navaja suiza,
porque se deja acabar en la cara,
búscala en el fondo del Támesis.









Ideal, tragicómico






Hoy, que cavilaba sobre
Kantianismos idealistas,
y hoy que,
visitaba cada puerta de cada lugar creado por
mi voluntad, o pulsión;
me encontré con la triste realidad
de que aún existes.

Fue desagradable.

Lo peor es que me parecía
escuchar
la risa de Schopenhauer al fondo.





Tragicómico.





Corrosión









He llegado a la conclusión de que
la música es
una pérdida de tiempo.

Creo que la esencia fáustica me corroe.









Por si muero esta noche




"Por eso te escribo esta carta..."

Me preparé un té para ver si aguanto un poco más,
preguntaste si estaba vivo;
y no.

O quizá sí, pero no para ti.
Lo irónico es que quizá pronto para nadie más.

Mis bienestares son relativos.

A veces puedo estar bien muerto.

Lamento que creas lo contrario.
Se me escapó de las manos.
Pero no volverá a pasar.
Los cabos están para atarse.



Reflejo (o determinismo)






Desde la cama se veían los reflejos de los relámpagos. No había truenos más que lejanos, pero esos eran más escalofriantes para Marjorie. Estaba acostada a mi lado sin percatarse de nada. Serían las dos, como mucho. Su bata estaba abierta y me encantaba verla dormir. De noche aquí nunca hacía calor. O al menos eso decía Vincent. Yo recuerdo noches en las que morí de calor. Realmente no sé si estaba follando o si estaba drogado y por eso el éxtasis caluroso. Ahora que lo recuerdo, Vincent solía vivir casi desnudo, y pues a quién le va a dar calor así. Pasé desde el pasillo al baño y no noté la televisión de Dean encendida hasta que entré al baño. No podía entender como sucedía eso. En el baño se escuchaba la TV y en el pasillo no, que estaba más cerca. Nunca me consideré muy inteligente, ni siquiera pude ingresar al pequeño instituto este que queda en La Cruzada, en el que se supone que entra Raquel y todo aquel. De todas maneras, así no lo entendiera, pasaba. Y pasaba que eran gemidos bestiales. Lo primero que me pregunté fue qué tipo de escena sería esa. Luego me di cuenta que ya tenía responsabilidades y medité entrar al cuarto y lanzar tres improperios al aire. Digamos que me dio flojera apenas salí del baño. Tenía mucho sueño y qué más daba, todos pasamos por eso. Salió a Marjorie, me dije. Fui a la ventana y ya llovía. Me quedé un rato pensando en los ríos que sonaban y en la montaña del fondo que parecía moverse cada día dependiendo de la luna, el sol, las luces de las ciudades, y esas cosas. Parecía un signo de una escenografía. Esa frase la escuché de Vincent, debo admitir. Siempre andaba con un librito de "Semiología" que tenía un nombre que nunca podría pronunciar. Nunca me gustó el francés. Ni el inglés, ni el alemán. Ningún idioma más que el mío. Lo mío era otra cosa. Al frente, en un edificio, encendieron unas luces y presté atención. Era una chica en su habitación. Según yo, era la morena que siempre le robaba panes al señor bigotudo de la tienda. Dean decía que se le había insinuado al señor solo porque amaba sus panes. Nunca terminé de creerme que esas cosas pasaran. Pero siempre me decía que yo también lo haría. No por panes, obvio. Aunque ahora que lo pienso, quizá no era por panes... De repente se quitó el suéter y los pantaloncillos que llevaba. Supuse que iba a dormir. Su brasier y sus bragas estaban perfectamente combinadas. Vincent adoraba eso en las chicas, y yo nunca comprendí por qué. Al rato también se las quitó y se tumbó en la cama. Eso lo supuse, porque no se veía ni el colchón, pero se lanzó hacia atrás de espalda, y no creo que tuviera una piscina allí. Los truenos se escuchaban cada vez más cerca, y la lluvia arreciaba. La chica se asomó en la ventana y al ver los relámpagos, la cerró. Había tardado mucho. Igualmente, era transparente, y me vió apenas cerró. Me sonrió y saludó con mucha gracia. Era hipnótica. Eran. Apagó sus luces y ya no vi más. Me dio sueño y al acostarme al lado de Marge, escuché un sonido extraño afuera. Pensé que sería la morena de nuevo, así que no dudé en levantarme. La lluvia era demencial y en el edificio del frente una mujer amenazaba a su marido con tirarse. Lo sé porque fue muy explícita. "Si no te quedas conmigo, me tiraré" repetía y repetía. Por un momento me imaginé en esa situación y entré en pánico. Varías luces del edificio se encendieron, pero no tantas. En eso me dio hambre y fui rápidamente a la cocina buscando algún emparedado prefabricado. Las gotas sonaban en los ventanales de la cocina muy rítmicamente. Volví al oscuro cuarto y seguí presenciando el espectáculo. La tipa seguía en la ventana y el marido la sujetaba y hablaba con ella. Supuse que alguno de los chismosos había llamado a la policía o a los bomberos. Espero no haber supuesto mal. La morena de las tetas estaba asomada también, pero ya tapada. A veces me veía y nos veíamos. También me pasaba con los otros mirones. Era un poco incómodo. Sentía culpa pero a la vez ellos hacían lo mismo y se me pasaba. Al menos eso pensaba. Pasaron diez minutos y seguía el drama, pero ya menos intenso. Incluso se volvía aburrido. Varios apartamentos apagaron sus luces y volvieron a dormir. Yo miraba el cielo un poco. Ya la mujer no estaba en la ventana a punto de lanzarse, sino que se había metido; pero seguía el pleito. Se escuchaba. La lluvia opacaba un poco el sonido, pero aún así era fuerte. La tormenta parecía venir de las montañas del sur, allá solo había lagunas y matorrales que nadie nunca visitaba, pero que eran muy calurosos. Desde La Cruzada siempre venían las lluvias porque era muy caluroso. Mientras que en Paralelo y en Disto nunca hacía tanto calor. Dean siempre me decía que eran microclímas o algo así. A veces discutía con Marjorie sobre eso, eran muy inteligentes ambos. Una vez mencionaron a "Alisio" y yo pensé que era un señor. Luego quedamos en que era el señor de los vientos, para yo no quedar tan mal. De repente, se escuchó un grito y Marge se despertó. Sentí que se movió y me acerqué a la cama. Me preguntó qué pasaba y un trueno terrorífico sorteó la barrera del sonido al tiempo que Marge entraba en estado de pánico. Maldije y fui a cerrar las cortinas. Habían más gritos afuera y mientras pedía calma a mi esposa, la ventana emitió un rugido horrible que hasta a mí me asustó. La brisa soplaba demasiado fuerte y las hendijas servían de flautas de terror. Marge se sumergió en la cama y se arropó como una niña. Mientras cerraba las ventanas, tronó de nuevo y la mujer de la ventana volvía a amenazar. La suicida manipuladora, parte dos. Exclamé "¡mierda!" y se escucharon varios gritos en los aledaños. La gente estaba asombrada porque todos pensaban que lo haría de verdad. Habían más apartamentos activos esta vez. La morena también estaba atenta. Me di cuenta que la curiosidad de Marjorie pudo más que su fobia y se acercó a la ventana abrazándome por detrás para ver qué pasaba. La mujer seguía gritando. Lo maldecía. Le decía que no la podía dejar. Le decía que sus hijos lo iban a odiar por siempre por matar a su madre. Le decía que iba a perder lo mejor de su vida. Mencionó putas y que ellas supuestamente nunca lo cogerian como ella a él. Mencionó alcohol y cigarros. Equipos de fútbol, de béisbol. Cosas que no comprendía y cosas a las que la gente reaccionaba. Cosas a las que Marge reaccionaba con sorpresa pero que yo no captaba. Era la lista de cosas que el tipo perdería si ella se tiraba. Tronó horrible y todos nos espantamos en la zona. La lluvia era más tímida ahora pero parecía venir peor pronto. Marge me abrazaba fuerte pero no quería dejar de ver. A los pocos segundos volvió a tronar aterradoramente y, desafortunadamente, la tipa del ventanal, se asustó lo suficiente. Pareció de comiquita. De caricatura. Mi boca estuvo abierta sin emitir sonido, pero la gente gritaba. Marge ya estaba llorando. Dean entró al cuarto corriendo preguntándome si había visto. Al final creo que nadie supo si se resbaló o no.