Una noche.
En la mañana no existí, ni vos;
en la tarde fuimos nada;
en la noche
en la fría cama
boca abajo
con mis respiraciones
contrariadas
imaginé nuestra estadía
allí
solos allí
solos
sin tocarnos
mi canto
tus oídos
canciones bonitas
acordeones
y melodías
y armonías
y notas simples;
solo una noche
esa noche
frente a ese cielo vacío
no hará falta la luna
sin cursilerías
allí
tras mi ventana
con las luces apagadas
pero iluminados ténuemente
porque así es Caracas;
una habitación
sin abrazos
pero con presencias.
Luego al amanecer,
puedes evanecer.