Leer una entrada aleatoria

No es partenogénesis







Me siento tan cerca de
la muerte
que podría describir con colores
sus sulfurosos olores.

Rosas tan pálidos
que no parecen azufres,
y sufres tan hondo
que nada pareces.

Vida, ¡pereces!

Tengo el alma tan rota
que he roto a llorar
las almas ajenas
de mi vecindad.

Recuérdame vivir,
que muero;
recuérdame morir,
porque el dolor
me mata vivo.

Y vivo.

No hay otro estado válido
para morir
que no sea el vivo,

tampoco se puede vivir
sin estar muerto.

¿No?

El problema
es que
solemos llamar
revivir
a lo que es vivir.


Y me remuero.


Porque si se revive,
entonces se remuere.



***



La cuestión es
la soledad
que consume
a su vez
que consumes
soledades
ajenas.

La soledad sin estar solo,
es la peor de todas.

¿No es obvio? No,
lo sé.





Te lo diré así:

Puedo traer un niño
a este mundo
solo.