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Egoísmo en sinfonía






Es mi instinto de supervivencia, si no fuera por él, les juro que yo no me quejaría. Mi cuerpo sabe. Mi cuerpo lo sabe. Sabe que me voy a lanzar a ese vacío, sabe que mi equilibrio se pierde, que mi mente se esfuma, que esas sonrisas son reales, no falsas, y por eso peligro, por eso mi cuerpo peligra. Reir real implica soledad, porque si hubiese alguien entonces la risa estaría ausente. Es empírico. Es lo que ha pasado siempre. Es la fama sola y la mente dormida. ¿Entiendes? ¿Lo ves? Es el peligro. Es el malo sonriendo. Es el malo sonriendo... ¿Por qué sonríes? Mi mamá lo sospecha. Mi hermano no existe. Mi padre tampoco. ¿Me vas a venir a hablar tú de qué se siente ser ignorado? ¿Me vas a decir tú a mí qué se siente no existir? Nos podemos hablar, si al caso vamos. Yo no tengo familia. No tengo primos. No tengo hermanos. No tengo padre. Apenas madre. No tengo a nadie. Mis amigos no son míos. Mis parejas son del tiempo. Tiempo pasado. Le pertenecen a Mnemósine, al Leteo. No a mí, no al pobre moribundo miserable y ateo. De mí no esperes nada porque soy nada, y no tengo nada. ¿Me vas a contar historias de terror cuando el horror es parte de mí? ¡Averigua la diferencia! De nada vale tanta joya cuando cuando llueve se vuelve basura. De qué los veintes, de qué la fama, de qué el vestir, de qué el driblar y luego partir. De qué tantos besos y tantos sexos, de qué tantas caricias y potencias en versos. De qué esa rubia maldita, de qué aquella flaca bonita, de qué aquella monja monjita, de qué los planes y los proyectos. De qué las botellas, de qué los tragos, de qué los pases y los centavos; de qué las varas y el maldito punto, de qué la tierra, de qué va el asunto. De qué extrañarte, de qué el gorrito, de qué la bufanda y de qué tu cabello maldito. De qué vale celar tus nuevos amigos, de qué vale celar sus nuevos novios, de qué vale celar a mi hermano del de mis padres mayor cariño, de qué vale celar conocimientos ajenos en huevos tibios. De qué vale sacármelo y metértelo en la boca, de qué vale arreglarme contigo mil veces y volverte loca, de qué vale tanto hemisferio y tanta lejanía, de qué vale tanto viaje y tanta fantasía. 

¿De qué vale esta vida?