De ti aprendí
que la poesía no tiene cosa
no porque tú me lo enseñases
sino porque a ti yo te lo enseñé;
y es que a veces me dan ganas
de decir antibarbaridades,
ya sabes,
esas pintorreteadas secreciones inexorables del ego inmancillado
que nadie entiende;
hay muchos que de verdad creen
que la poesía es... Eso,
darle al enter y cortar las
líneas
en sitios en los cua[
les] nadie las cortaría
y usar los
corchetes
para hacer sentir que allí hay
algo
o darle al
espacio y colocar
cosas
separadas
marginadas marginadas
otros muchos bastantes algunos también aman quieren adoran la sinonímia excesiva
ensordecedora
otros le meten duro y que jode a la excelsitud literaria
(eso de no bichar poesía con líricas coloquiales, o groserias)
a mí me da risa
la sobre[
adjetiva
ción]
porque es más de lo mismo, casi siempre
la hermosamente preciosa y bonita [puaf],
es como con los infinitivos rimar
para al pobre literato impresionar
y al literato rico despotricar.
Qué más da, ¿no?
Al fin y al cabo,
Bécquer:
¿Qué es poesía?
Licencias.
Solo que no son
las que tratan de métrica
sino las que van sobre sicología.
Te lo dije:
la poesía es mentira,
todo poema es una mentira.
Después de todo,
Pessoa:
El poeta es un fingidor
finge tan completamente
que hasta finge que es dolor
el dolor que en verdad siente...
También se trata de que
mientras menos se entienda
más poético es.
Es decir:
Tampoco no se trata también de que
mientras no más se desdesentienda
menos no más antipoético no es.
Todo es mentira,
todo es una farsa.
Decía Hegel que los grandes eventos suceden dos veces en la vida
y Marx agregó que la primera
vez
era tragedia
y la segunda
una farsa.
Somos tragifalsos
ya no más
tragicómicos.
Me causa gracia.
Hay poetastros,
y poetas.
Yo soy el mejor primero
y ustedes los peores segundos.
¿O cómo era?