le pregunté
al papá del cuento
tal como Josep Ventura
(para ver si era verdad)
que, si Dios no existe, ¿entonces quién hizo el mundo?
y...:
"Tonto –dijo el obrero,
cabizbajo,
casi en secreto–,
tonto.
Al mundo
lo hicimos nosotros,
los albañiles",
por ello, confirmé esa verdad,
pero,
para romper la historia,
y no repetirla,
como dice el tonto de
Borges,
quise cortejarlo,
y le dije:
"por eso la vida
es tan bella,
señor"
y me respondió:
la vida es bella
un coño de madre,
imbécil
"visita interiora
terrae
rectificando invenies
occultum lapidem"