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Eran las doce apenas






Allí sucedió todo, nada pasaba cuando caminaste con tu camisón por el pasillo y llegaste a mi puerta con tu piel fría y semidesnuda, apenas abriste un poco pude vislumbrar tus hermosos ojos, quizá mis letras no son merecedoras de tales muestras de perfecta naturaleza, yo estaba en la oscuridad sentado con un libro invisible en la mano, y leía sus también invisibles letras, porque la soledad rodeaba a mi presencia, y no hallaba la decencia de caminar con alguien más sin conocer antes su verdadera esencia, sofocante perdición dicha gracia, maldita hasta ese momento ausencia.

Pero a ti si te conocía desde hace muchos siglos, unos cuantos que ni mis progenitores contarían en su bastardo calendario, quizá lunas y soles distintos se habían paseado por nuestros caminos sin siquiera darnos cuenta cuando empezamos a amarnos, porque era y es un sentimiento inenarrable. E incrédulamente incluyo el presente al momento de la escritura de esta letra, pues en este momento, del pasado solo recuerdo que entraste con sumisa delicadeza dando pasos aparentemente silentes y desviando la atención con miradas perdidas, como si tus pupilas no te delataron cuando divisaste mi cuerpo casi desnudo en aquella habitación, me diste por tonto y quizá esa fue tu perdición.

El encuentro sucedió segundos antes del físico real, pues existían unas burbujas a nuestro alrededor que buscaban proteger de distintos esperpentos exteriores de la vida ajena en otros planetas perdidos, porque en la vida existen basuras que solo estorban cuando necesitan algo de la nada y la nada no existe más que otras perdidas miradas, son enajenantes inclusiones que detestan aquellos ricos patrones que a su vez son detestados por los pobretones de la ciudad que nació en los cien años de soledad, una en Colombia que se esconde entre los monzones, húmedos como tu piel cuando rozaste mi voz, cuando escuchaste con tu tacto mis canciones.

Aun no se extiende el sufrimiento del amargado sol que nos evita porque es enemigo de los amantes, el mismo sabe que es odiado cuando no estamos amando con prosperidad y sin duda alguna nos esquiva, pues nuestras miradas juntas son una plaga maldita que ya ha atacado a pueblos completos y quemado ciudades perdidas, bajo el agua de los cielos y sobre la brisa de los mares, con asquerosos borrachos caminando fuera de los bares y execrados humanos que caminan sin consuelo, si lo miras bien, este beso tiene un reflejo que crea la existencia de este amor inexistente, complicado, sin sentido e imprudente, pero no puedes negar que el ambiente de esta habitación es vehemente.

Las niñas se quedaron en la primera letra que no entendieron o su defecto que provocó el miedo de aquella pueril presencia que apesta cuando se trata de demostrar la enorme pasión que se encierra en aquellas cinco paredes ¿por qué no pentágonos en vez de cuadrados? A callar, nadie te pidió opinión aunque estuvieras en la línea de esa pregunta, bien la persona que me interesa está danzando ante mis ojos y se mueve con exquisita delicadeza y causa un placer extraordinario que no es producto de la imaginación, ¿qué esperas, si no qué carajos hacen dos amantes solos en una habitación? En silencio, tampoco opinó, no le importan las figuras geométricas, y lamentablemente este verso no presentó métrica.

Siguiente, tus ojos se fijaron en mi con devoción y me sentí como un rey en aquella pequeña mansión, la oscuridad, quitabas el moho de mi maldito verano en el momento imperfecto, tarde, pues mis caricias en tu espalda se veían afectadas por mi dolor en las manos, impaciente, mis ganas de finalizar aquella hermosa labor que se daba con apasionante sentido mientras estaban tus labios en mi cuello, sinceridad, decías las palabras más obscenas que describían exactamente mi esencia así no te dieras cuenta, alarde, llegó el momento del apogeo, el clímax empezaba y apenas cruzabas la entrada, tus ojos en mi mirada y los gritos que marcaban la hora sin velas, empezaba un nuevo día y solo tu mis ganas sosiegas, para mi gemías y yo me ahogaba en raras arenas, y si, obvia e indubitablemente eran las doce apenas.





Emma (I)






Corría el duodécimo día de diciembre y las vísperas navideñas espantaban las ganas de quedarse en casa, por lo que Emma quiso salir de la suya un rato y caminar por los jardines de algún parque muy renombrado. En el transcurso de su paseo algunas personas sostenían su mirada en el lindo abrigo que ella lucía, de largas mangas y llamativa cremallera, sin duda atractivo, pero aun más ella, tan blanca como la nieve que caía en aquel frío invierno, con gestos tiernos y un par de ojos tan profundos como las aguas del pacifico, un cabello negro y largo que decía acaríciame con solo moverse al compás de la brisa vespertina.




Mientras veía a las personas caminar al frente de ella mientras estaba sentada en un banco, solitaria, se vió interrumpida su serenidad por el timbre de su teléfono, era su chico el que llamaba, era ella la que respondía:
—¿Hola? —atendió Emma. 
—Hola, amor ¿cómo estás? 
—Estoy pensando ¿y tu?
—Yo estaba pensándote hasta que escuché vuestra voz.
—¿Es decir que ahora no me piensas?
—No... bueno, esto... ahora no sé, te siento.
—Vale.
—¿Y en qué piensas tu?
—Te imaginaba aquí a mi lado en este frío banco, hablándome al oído. 
—¿Me imaginabas?
—Si ¿por qué?
—Por lo siguiente; tu y yo estamos juntos ¿cierto?
—Ehm... si.
—¿Y estar juntos no significa qué estamos uno al lado del otro?
—Bueno, si, pero figur...
—¿Y acaso no te estoy hablando al oído? ¿Acaso mi voz no está allí tentando a tu oído? — la interrumpió Brian.
—Si... pero... —respondió Emma aparentemente sonrojada.
—No me estás imaginando, me estás sintiendo — afirmó él. 
—Siempre vos cambiando las perspectivas.
—Me gusta verte desde todos los ángulos.
—Ajá, ya ¿para qué llamas?
—Vaya... pues, quiero saber si quisieras acompañarme al muelle de Swansea esta noche.
—¿Al muelle? ¿A hacer qué?
—No sé, a caminar, a charlar.
—Pues, será un placer —aceptó Emma.
—Me alegra, lleva abrigo ¿vale?
—Créeme que se cuan frío es dicho muelle. Vale.
—Estás abrigada ahora ¿no? No quiero que pesques un resfriado.
—Si lo estoy, amor.
—Y abrazos sobran.
—Abrazos faltan.
—Esta noche cubriré mi ausencia —respondió Brian secamente.
—Nunca me has faltado, nunca me faltes.
—No lo haré.
—Hey...
—Dime.
—Te quiero, Ian.
—Te quiero, Em.
—No sabes cuanto me alegra escuchar tu voz un día tan frío como hoy, en un momento tan solitario como este —dijo Emma con voz entrecortada.
—Lo sé, te conozco.
—No sé, justo a tiempo tu, tan puntual como siempre.
—Vale vale, ya, inflarás mi ego.
—Me gusta presumirte. 
—¿Si?
—Si, si eres lo mejor que hay en este mundo, tengo que decir que eres mio y presumir de ello.
—Presumida.
—Te presumo a ti, y en el amor y en la guerra...
—...todo se vale —completó Brian.
—Entonces...
—Entonces me encanta que me presumas.
—Me alegra, porque no iba a dejar de hacerlo.
—Bueno, me despido.
—Vale, tuya soy.
—Y tuyo este servidor.
—Hasta luego, mi vida —colgó Emma.




—continuará...

Mientras




—Y cuando caigo; amaría sin descansar a aquel ser humano que pueda entender mis letras, porque de dicha alma saldrán las palabras que me sostendrán mientras.—









Común I





Cuatro veinte y empieza la travesía, sin duda no era el final del día y ya cansado estaba el indignado, pues a tales alturas había llegado sin aun haberse acostumbrado. Triste pero confortante el silencio reinante, sinónimo de soledad que atañe, a unos cuantos sino mejor dicho bastantes que diariamente inician ciertas rutinas bien sabidas asesinas de cortes amenazantes y hecha solo para actitudes batallantes.

El caminar rápido de aquel individuo es mi parte favorita, una especie de arte en movimiento, repetitivo y constante pero aun así es muy emocionante, raro y sorprendente sin duda es que haga tanto alboroto por un rápido caminar, pero es que simple y sencillamente se acompleja cuando se contrasta con la uniforme masa altamente visible de montones amontonados en el montón mas grande, insurrecto traspasa raudo y veloz aquella centelleante gacela de origen judío, con inertes pensamientos dueños de la tranquilidad que expresa su rostro, como si no le costara nada dibujar el corte continuo del tijereante manual humano de obvia analogía trivial, en fin, rápido aquel sin igual.

Luego el viaje se indexaba en el medio de movimiento mas común, mas montones tomados de anclas superiores, luchando por mantener el equilibrio de masas y latitudes, obviamente sin intenciones de romper las reglas de Newton ni las derivadas de Hansel, con altibajos en velocidad y constantes aperturas y cerraduras transcurre la trayectoria indicada, final dudoso donde el individuo selecciona la parada.

En las cuatro paredes del tercer peldaño el silencio no sofocaba, natural era que las calladas bocas de aquellos supuestamente listos individuos estuvieran debidamente selladas, hundidos en preocupaciones internas que desasosiegan la tranquilidad del día a día, analizaban la tarea que la profesora proponía. En comunes ecuaciones el desconocimiento dislumbraba al interpretar el shakespereano papel de incógnita, con sentidos obvios de consciencia se culpaba al maldito imperio estadounidense de las múltiples desgracias latinoamericanas, y pues a aquella desgarradora propuesta no le faltaba ni un ápice de realidad, al comparar las individualidades y colectividades a par de tiempo se encontraba la antítesis de que sus virtudes y defectos discrepaban en un total numero infinito incierto.

Cuando aquel estomago empezó su común labor, se hacia el esperar infinito incierto, se contrastaban las indefiniciones cuando ya fuera de algún peldaño y algunas paredes se encontraban los inherentes a cierto lugar, era obvio el destino aunque siempre se cuestionaba cual seria el asesino de la labor estomacal, pues distintas armas se disponen a utilizar los señores con gorro alto para cubrir doce mil necesidades por día, unas siete mil al mediodía, y las restantes entre la mañana y tarde, aunque a veces las mortales armas son objetos de alarde, pues en ocasiones provoca, aunque suene fuerte, coserse la boca. 

Y en términos generales los coroneles tenían raras tendencias sexuales, no se supo cuando comenzó pero ya se sabían homosexuales, obviamente yo quería con ellos algunos encuentros casuales, por ende la duda no se suspende sino que más bien sube como Allende para el cielo después del golpe aquel que dijo 'enciende' y prendió algunas hornillas chilenas que aún no se apagan, ni sé lo que hablan pero aquí se los verso para evitar la prosa que mandaban, y así bajan los ojos y así baja tu peso, qué, de humanos es errar, quise expresar, lo que una osa, ha de pesar, es que acabo de observar a un camión caminar y la risa no pude evitar, y pues mala mía si no me supe expresar pero es que yo solo se los quise contar ¿acaso no es válido cambiar el final de una erre por una ele y así cruzar el canal?

Cruza y ahoga cuando presencia la ausencia de lo más buscado y anhelado, aquí pasó por mi lado el platónico al cual quiero brindar un helado y ni siquiera me la han presentado, maldita ladilla es no poder con cortesía hablarle y sin duda enamorarle, qué, pero por qué no, ah, no, ¿estudiar? no, cállate, aquí no se vino a chancear pero no está mal buscar a aquella chica que ya está por a mi enamorar, total, de universo proviene universidad, y si no te gusta no es mi culpa, ha de ser porque estáis molesto y picado porqué no te han brindado la vulva, sin sentido está entonces la paga para con el humilde servidor que tienes en frente, por eso mi ceño se curva y el sueño se mantiene inherente en la expresión de la chica de al lado, por eso las violaciones suceden a plena luz del día, con amores raros y sin compras de helado, y cuando las palabras se cruzan en la imaginación, no se tiene otra opción, las cosas suceden sin descontento, rápidamente y con sonrisas tímidas de por medio, y de algún algún, sale la columna y el cimiento, y es que todo pasa con conocimiento, porqué según, mi fecha de nacimiento fue un veintiún, e irónicamente no miento, es solo un numero común escrito por una letra común, no puedes hacer nada, ya todo ha empezado y no la llevas robada...





Rayuela





Eran dos amantes, era la luna, era la brisa y era el frío, eramos tu y yo. 
     "Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, las esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias."
 Rayuela - Julio Cortázar (Cap. 68)


Quizá el objetivo no es llegar al cielo, solo quizá.





Destrucción al vacío







Sumisa, inerte y sin sentido para escuchar la vida, colores alborotados con demasiados costados inconclusos, la sensación de no tener control sobre la ecuación que os rodea, sencilla la pasión que os domina porqué complejo es el poder que se os ofrece, temblores de piernas cuando amagáis sin cesar ante el miedo singular que os subyuga, el inédito sentimiento de desesperanza que se inmolará solo cuando vos lo hagáis, sin sentido y sin otro sentido, otra vez y dos veces, estáis perdida y espero que nunca regreses, volcaréis vuestros temores al mundo real cuando se tangibilicen en amargas lágrimas que destruirán el sabor de los besos que nunca le diste, perdida y sin rumbo en el mundo paralelo de la desolación que tanto mirabáis con discriminación, por desgraciar la vida de aquella hormiga se os vienen encima varias vigas y sin suficiente fuerza os aplacan por inercia, con sentido y con otro sentido, una vez y dos veces, mira al espejo y ve como palideces, la sensación de temor os recorre sin pudor y las ganas de vivir se esfuman con honor, os dejan sola porqué no tenéis valor y os recorren las piernas y los brazos de manera indignada, tocar vuestra piel es el peor castigo después de tanta sangre y amargura, los dedos que se muestran húmedos por tocar los ríos del dolor, por la castidad y la virginidad de tus ojos, encuentro tesoros rojos en aquella cabellera castaña, no eran más que simples muestras de enfermedad y de descontrol, una increíble aversión hacía la inmaculada concepción de tus padres, restando a tus hermanos y hermanas, porque enfermedad sos y enfermedad os recorre, un caminante sin rumbo y buscando aliento en la necesidad de sonreír falsamente, porque no hay motivo para que alguien descubra alguna virtud inexistente más allá de las que alguien alguna vez vio, notó simple, consintió absurda y descartó válida para ser admirada o amada. pues sumisa, inerte y sin sentido no importa, no interesa y no atrae, vacía como el túnel ante la vista, como un neumático ante los ojos, como tu mirada ante la mía, vacía otra vez y desmembrada, inatrayente e inconcluyente, sin ni siquiera ánimos de buscar a nadie en la nada sin algo en alguien, ni siquiera provoca por su plural forma corporal que busca estimular la úvula de cualquier hombre para causar aquella desagradable sensación que a vos le parece maravillosa pues intenta acomodar aquella forma ya mencionada que se asemeja a una masa amorfa que contradice las teoría de la evolución de Darwin, repugna en el sentido de la inocuidad, sin forma, una vez, dos veces, tres veces, intentáis mostrar lo que careces, asqueante el sentido de cerrar la boca para intentar mostrar el calcio que está dentro sin quitar la piel, en formas resumidas de intensidad pues no controlas la obsesión por mostrar, y entre los demases se encuentra aquella determinada longitud desde un punto insólito hasta un punto vacío en vos, donde habitaría la masa cerebral en el mundo paralelo que ya descartamos, con sonetos ingleses podría destruir las afinidades de algunos seres hacía la inerte solicitud de tamaño que existe en la paridad biológica, pues por estándares se tiene que un género ha de tener más que el otro género en diversos aspectos, y crecías a lo largo pero no crecías en profundidad, y recalco, pues careces de aquellos aspectos que llaman la atención en cualquier inútil ser que busque esas atracciones visuales que encantan y figuran entre los más importantes 'pequeños detalles' que son pocas veces alcanzados. 






Y entre tanto la relación que siempre se encuentra de vacío en la parte superior pero lleno en la inferior, o al contrario, lleno en la superior pero vacío en la inferior; no se cumple en vos, sos la excepción al axioma y no por especial os han de tomar, pues no es lleno-lleno sino vacío-vacío, y vuestro rencor y frustración impiden que la vista pueda al menos apreciar lo inexistente, pues de ilusiones viven los presentes y con llamativas luces se atraen a los videntes más que con sonidos a los mudos, así logrando atraer a lo que nunca se pudo.

Y entonces las decisiones difíciles se han de tomar pues la costumbre no tarda en llegar, se peca y se defeca en las plenas consciencias y se queda allí lo más absurdo y contradictorio, con tintes de velorio y bastante contrario a un asqueroso jolgorio, nada que no pueda ser solucionado con una sonrisa falsa que surja de entre los más inertes dolores que completan el adiós tan anhelado por aquella parte que terminó el trabajo inédito de soportar más de cuatro mil kilos de peso vacío, sin sentido para Newton pero vos rompéis cualquier regla y no especial sos por eso, lamentable el hecho, pero no es cierto que amigo es el ratón del queso, así que no confiéis en aquellas palabras vacías que alguna vez fueron pronunciadas por el imbécil ser que mueve la mano y los dedos, no confiéis en quien presume de haber matado tus miedos, porque os aseguro que no habrá uvas en dichos viñedos, y solo es advertencia segundos antes de la muerte, ya no sirve de nada desposeerte porque habéis arado en el mar como un paradójico hueco salvavidas singular, que existe en la tierra inerte, en el sendero inexistente, por donde pasan torpedos y golpean al inconsciente, donde destruyen lo deseado y construyen lo inútil, le dan alas a quien ya ha volado y no os dan una vida por ser una mente fútil, banal y trivial, y no me juzguéis, aquí simplemente me he sincerado, he posado los pies en el río, cuanto frío, pero como veis, esto no ha terminado, solo es la primera orden de destrucción al vacío.






La vida es cuesta arriba





Y si bien la cita fracasó en inéditos compases, la continuación de aquel romance durmió en cama de rey, con almohadones de clase y espigas sedosas provenientes del mundo árabe, descansó y despertó con una sonrisa de lindos matices, constantemente preguntándose, anoche ¿que fue lo que hice?
Lamentable era el hecho de que en el mundo ocupado no existían las respuestas, solo los qués bailaban y los porqués en algún rincón aguardaban, información desdichada que su ocasión esperaba, nula esta por defecto pues el mundo era específicamente incompleto, sin motivos las personas caminaban en sentidos contrarios a los correctos, se alejaban del individuo humanitario que aguardaba en lágrimas el personaje perfecto.

La llegada colectiva de sentimientos forzados no impedía la decoloración de una chica sin igual, con ojos de demonio infundado con perlas negras a un costado, era la prueba de lo inexplicable, el hecho de que algo tan oscuro y aparentemente siniestro pudiera ser tan hermoso, tan perfectamente imperfecto. En dos dimensiones se apreciaba la figura grácil de la sentida humana, con huellas de lágrimas caídas en algún pasado y decepciones múltiples en el otro costado, sin duda era el reto mas atractivo.

Por un lado la mirada llamaba a los dioses a arrodillarse frente a las mentiras, incitaba a las monjas a filmar películas pornográficas y empujaba a los niños a exclamar groserías, era la mirada mas arriesgada, una que dimitía de la existencia de algún humano, una que desistía de respirar para tan solo poder tomar mi mano.

Otro lado embaucaba a los inocentes en ilusiones perfectas que dormían a los osos mas agresivos y despertaban a los miedos mas profundamente dormidos, su insolencia desanimaba a gusto a los mas serios y atraía sin duda alguna a los mas rebeldes, era una ambigüedad con ojos, unos ojos con mirada.

Sin color empezaba la vida.
Los recuerdos no morían.
El tiempo pasaba y caía.
La vida era cuesta arriba.
Miley en aquel pueblo.
Cantaba hermosa.
Ya sin mascaras ni desordenes.
Pasados sujetos, mantienen esencia.
Pruebas de amor eterno en vidas humanas.
Volvíamos a aquel pensamiento.
Volvíamos a aquel sentimiento.
Volvíamos una y otra maldita vez.
No podíamos escapar de nosotros.
La persecución no cansaba.
Gustaba el... secreto.
Dificultades día a día.
Sonrisas y cabellos cortos.
Lágrimas y resentimientos.
Pozos sin fondo.
Manos al viento.
Rescates memorables.
Golpes al centro.
Caminos con dos cielos.
Y fines de fantasía.
Frialdades hermosas.
Y números de fechas.
Citas entre miradas.
De luces oscuras.
Granizos de esperanza.
Y apodos hermosos.
De segundos nombres.
Acostada con el placer.
Y lágrimas de risa.
Mentiras y desconfianza.
Veintiuno.
Veinticuatro.
Lindas amigas.
Amores de lluvias.
Celos desquiciados.
Inmadureces de soldados.
Espejismos vacíos.
Eternidades cortas.
Adicciones sumisas.
Juntas perfectas.
Pasados suicidas.
Cortes profundos.
Y sentimientos absurdos.
Hay que pintar el firmamento.
He de admitir tragando saliva.
Y aceptando obsesiones.
Lo que antes negaba.
Que la vida es cuesta arriba.
Que todo cambia.
Que todo no empieza.
Que todo no termina.
Que la vida es cuesta arriba.
Que la vida es cuesta arriba.
Que la vida... es cuesta arriba.
Pero la vista es hermosa.

"Life's a climb, but the view is great."
Miley Ray Cyrus
Te extraño, Hannah; te extraño, Stewart.

















Venas





En algún determinado momento nuestro protagonista admitió que si tenia capacidad para dicha astucia, la grasa faltaba en aquel esquelético cuerpo y el potencial era mayúsculo, quizá ese momento vino dado por la exigencia que se presento y requirió una acción necesaria mas que astuta, en si, la incentividad se presento como si esa fuera su casa, como la propia prostituta.

La junta insospechada mencionaba posibilidades nunca soñadas, era la oportunidad de aprovechar la oportunidad de no dejar ir otra oportunidad, eran momentos y bofetadas sucesivas en ordenes explícitos que requerían reacciones inmediatas, no había tiempo que perder.

Empezó una historia de repetitivas ejecuciones de tejidos, la muerte y resurrección de innumerables engranajes móviles que desarrollaban potencias insubordinadas, leyes de la física en su estado mas puro, con días de adelanto y perdiciones en el dolor, la ocasión no pintaba para perdedores. 

Y en las arterias corría la sangre de los asesinos a velocidades de vértigo, y con visibles evidencias de resurrección el animo subía a millón, la definición de los muertos era gigantesca, pues el peso soportado era el mayor y de a grandes pinceladas aumentaba el volumen, era la evolución. 

El dolor era la mejor muestra de ello, la pregunta que pueda salir a flote sera ahogada con esa llana excusa, pues impide el movimiento rápido o brusco de los no muertos, sobretodo al día siguiente de los mencionados homicidios, con razones de mas y bases científicas. Rodeado de espectadoras la adrenalina aumentaba, era inevitable, el ego se exaltaba, aquellas eran deseables y algunas cosas no se calmaban, obviamente no paraban de admirar, y es que la mejor parte era visual, mas aun en aquel individuo sin igual que se lograba marcar sin esfuerzo alguno, y eran algunas marcas tan bellas, que atraían a las sirenas, tanto que una de ellas, exclamó «pero qué lindas venas»





Adicción sin fin





La pregunta ronda los espacios perdidos de la vida en planetas alternos, con cúspides turbulentas y miedos eternos, las dudas salen a flote en aquellas tormentas de desasosiego, sin rumbo y con completo desvelo, me arriesgo para saber hasta dónde llego.

Y en la caminata más larga y cansina, se desvelan más atribulaciones que aumentan las sospechas, de que hay alguien que detrás camina, sin ser visto desde haces muchas fechas, por lo que es suponible que el peligro, complejamente acecha.

Y en cuestión de minutos la decisión del reojo ha de tomarse, para en sentidos figurados poder los miedos sosegarse, pues si no las vacilaciones darán paso al apolillamiento, de aquellas bases débiles, que no son más que asquerosos esperpentos.

El apogeo del movimiento ocular es principio de la experimentación del encanto, de saber que tanto, puedes resistir al mirar, una perla negra única y singular, que seduce el iris más enraizado, e ilusiona al más ávido lince espectador, que aun indubitablemente arrepentido de no haberse marchado, no deja de mirar sin pudor.

Y sin compostura se voltea de inmediato aquel individuo con temores, sin recato pero con más que obvias aflicciones, y destruye las incertidumbres plurales de atormentamiento, irónicamente atónita la palabra que suelta su lengua con el más grande esmero, él sin saberlo asesina el acechamiento, como si fuera parte de un hechizo, hola, por qué demonios sigues a este indivisible sujeto tan huidizo.

La noche cada vez se hacía más larga, y el movimiento de las agujas del reloj imperceptible, la lluvia que se desmoronaba en el suelo parecía incisiva, mordaz, amarga, aquella piel parecía indefendible, impugnable, destruible, aun así la vida continuaba su itinerario y este hecho parecía malditamente increíble.

No existió respuesta alguna debajo de aquella medialuna, solamente la mirada que se mantenía fijada en el asustado, uno que quería matar sus dudas una por una, pero ya se encontraba perdidamente enamorado, con más que la sensación de no entender el porqué de dicha gracia, sabía que si decía que no sentía nada, no sería más que una absurda falacia, una mentira muy mal disimulada.

Y cambiando la perspectiva del lector, hay que decir que aquel alguien caminante y perseguidor, ejercía sobre su objetivo una brutal presión, intentaba traspasar su piel sin compasión, asesina de realidades y creadora de ilusiones era aquella persona, que imponía una hermosa autoridad afín, y sin necesidad de una genéticamente superior hormona, indujo al desdichado a una adicción sin fin.




Amores de lluvias





Una gota cae por primera vez, y de inmediato siento aquella sensación tan gratificante, sé que se ha cumplido uno mas de aquellos ciclos que tanto vi en Estudios de la Naturaleza en secundaria y por ende la lluvia comenzará.

Me gusta porque me hace sentir tranquilo, con ganas de respirar cada vez un poco mas, en la situación mas suicida puedo estar, y he de asegurar que la lluvia me va a salvar, pues aquella sensación es única e inigualable, siempre sobrepasando lo mas deseable.

Un sonido encantador el que hace cualquier gota al tocar algún pedazo ya sea natural o artificial de esta hermosa tierra, uno que me brinda seguridad de que no voy a caer, uno que me indica lo frágil que puede ser la vida, pero a su vez que tan bien imitan el papel de ave fénix aquellas gotas que en unas horas vuelven a formarse y crecer, sin duda admirable y maravilloso.

Increíble la actitud que tomo ante un poco de lluvia mojada que cae del cielo, un brilloso ojo flirtea con el otro y danzan al ritmo de una clave mal marcada, imperfecta naturaleza que duda al dejar ver a un misero humano aquella muestra tan tangible de belleza, de una lluvia que besa la dulce inocencia de los despreciados, una que no incomoda mas que a los apurados.

Yo la amo y me dejo de la puta poesía para decirlo, sin ella mi mundo no seria el mismo, cuando viene alegra mis días, he de admitirlo, también espero que no les moleste esta ferviente prueba de cinismo, pero es que esta niña cuando cae espanta los mirlos y me hace ser participe de obras culturales del renacentismo, me transporta a otras dimensiones y me hace dejar de ser invisible, marcan las gotas una silueta palpable y tangibiliza mis fantasías mas inimaginables, amor es, lo que siento, que mas si no, tampoco invento, solo digo aquello que mueve mi inspiración, lo que no entrecorta mi respiración, pues aumenta la dilatación de las venas y transmite mucha tranquilidad, me serena, y es que aquellas gotas tan hermosas me soportan, es mas, a mi no me importa, si esta limpia o esta turbia, yo solo se que me quiero mojar en la lluvia.




El peor de mis fracasos




En la cotidianidad de lo normal, la vida empezó a ofrecer cosas sin parar, las opciones no eran múltiples pero si mostraban esperanzas eternas detrás del cristal. En sentidos figurados y supuestos anunciados el modelo perteneciente era apreciado como el mas valioso tesoro jamas guardado, con pinceladas de perfección y ápices de eternidad, la blancura perfecta de aquella inocencia era sinónimo de su celestialidad, y la brisa dejaba tras la sabana esa silueta tan inmutablemente hermosa de origen divino. 




La búsqueda había terminado, pues cuando ángeles caen no hacen falta curanderos, y la emoción de miles de nervios ópticos recaía en la presión de una visión hacia lo desconocido, era la mas ínfima muestra de comunidad, de monotonía. Apenas se apreciaba, sin detalle alguno, que la intención de aquel ser del paraíso no era mas que instalar su sombra en el rojo sofá perdido de Nashville, y mostrar algo único, si, pero solo en un momento único. 

Encendió y apagó la linterna, era Potter sacando momentáneamente la piedra filosofal de su simple bolsillo, la efimeridad de lo imposible y la vista de un ciego que se conformaba con la pequeña luz, pues aquella chispa del encendedor brindaba una esperanza, una ultima esperanza.


Eran las tres veinticuatro de la mañana, no nacía nadie y tampoco había alguien que no había dormido nada, era simplemente la hora que marcaba el reloj cuando algún señor jefe realizó que su enviado no hacia mas que la labor de un ilusionista, ya había un Edward Norton sobre la tierra, así que no era necesaria aquella luz discreta. Las opciones se barajaban y la junta terrenal no opinaba, era cuestión de divinidades el destino de Artemisa en aquellas fronteras de existencia, la canción de amor no se escuchaba en el fondo, incluso la novena de Beethoven tampoco sonaba en los alrededores del museo templario, el silencio reinaba, era la decisión mas importante de las superiores deidades, la perfección eterna juzgando a la perfección efímera ¿qué diferencia había?

Cronos levantó la mano y pidió excusas al profesor para ir al baño hace unos treinta y dos minutos, aun no ha regresado, sabe bien que la presión existente recaerá sobre él cuando la partida de jefes se de cuenta del manojo de soluciones posibles, y la inferioridad de su valentía no le permite afrontar aquellos miedos, en especial a Persephoné, aquella famosa e insalubre canción trágica de gigantescas dimensiones, donde la prisión esperaba ansiosa a aquel dios irresponsable.

Se adelantaron sesiones de armas codiciadas y de modelos arraigadas, de fortunas existieron y agradables trabajos defensivos trajeron, la nulidad de dichas expresiones brindó una mayor importancia a aquel que esperaba ansioso en las grandes puertas del palacio para fotografiar al acusado con el rostro roto, al descubierto y sin asombro, con la neutralidad inerte que expresa la acidificación alcalina, era la sal dulce de tiempos berbecuenos, era la mas grande muestra de necrofilia insensata con partes involucradas, pero la decisión aun se postergaba.

La cuestión de algunos días es la presencia del error pasado con amargas bofetadas de decepción, era la exclusión de aciertos sencillos que demostraban el fracaso, el pasado enamoró al distanciado y exiliado, con refinada dedicación lo fue sobornando con su amor, y expreso a aquel imbécil cosas que nadie quería escuchar y sorprendió con luces de intensidad sin igual. La basura engañada era trasportada a su aplanamiento y subyugación, para ella el tiempo era una ilusión y no supo distinguir bien la duración de aquellas luces sin fulgor y no logró aquello inlograble pero aún así alcanzable, encantó con sus falsas esperanzas al caído conformista y acomodó los cojines para su desagradable estancia.

Con promesas de cambio se interpreto la canción de soledad y con indudable inexperiencia se aprendió a mentir, la decisión mas justa parecía evidente, era obvio y ya todos los periodistas predecían la sentencia, pero casi nadie sino nadie sabia acerca de los sentimientos de Zeus por el caído, era increíble pero allí se me reveló eso, era el talón del mas grande e invencible; por experiencia se denotaba debilidad en aquel punto, si saben recordar, Brad Pitt alguna vez lo experimentó, y por ende no había posible solución.

De postergaciones indefinidas salieron doctorados los presentes, igualando a las antiguas estrellas ausentes, con cánticos de guerra se declaraba la paz y con sentidos abrazos se deseaba la muerte, era un desastre cómico, era la tragedia más mal escrita, una convención de poetastros juntando versos para la reina, declarando impuestos en Hong Kong y procreando trillizos en China, la anomia absoluta con un gran error, indudable era aquel, pero se desconocía su nombre, era extraño y aparentemente insoluble, raro y poco voluble, sin espuma ni nata, sin flores ni espinas, bellezas artificiales con luces vacías, la presencia efímera de aquella renombrada perfección, una a la que se le preguntaba constantemente el porqué de su conformismo, era la pregunta sin respuesta y el tornillo sin tuerca, sin sentido y sin otro sentido, sin uno y sin dos, menos tres, dudable el cuatro, imposible el cinco, utópico el seis, incomprable el honor, nada barato, sin respuestas caminaba, y con presión se guardaba, la pintura no manchaba, el pincel no admitía movimiento, fijo en su aposento, el inútil ni siquiera pintaba a trazos, era cuestión del deudor admitir, que de parte de él había nacido el peor de los fracasos.




Cruces peatonales






—¿Y eso qué fue?
—No sé, sabes que suelo ser impulsivo.
—No, falso, no sueles ser impulsivo.
—En ocasiones lo soy.
—Especiales son esas.
—Si, tal vez.
—Entonces ¿qué hizo de esta especial?
—Quizá fue el clima.
—Hazme comprender.
—Bueno, tal vez esta lluvia y este frío, las nubes y la brisa la hicieron así.
—¿Y mas nada?
—Bueno, eso y que estamos un tanto solos y allá adelante tenemos que cruzar la calle y así.
—¿Eso es todo?
—No lo sé ¿por qué te complicas tanto?
—No lo hago, solo quiero saber.
—¿Tienes acaso que saberlo todo?
—Me gustaría, siempre quiero saber más.

—Eso es relativamente bueno.

—¿Relativamente?
—Si, pues pienso que en los sentimientos no es tan bueno saberlo todo, o al menos, creo que no es bueno preguntar acerca de todo, porque no todo tiene un porqué. 
—¿Sentimientos? ¿A qué viene eso?
—Suponlo.
—No quiero, dime.
—No te quiero decir, pero si quiero que lo sepas.
—No entiendo, se directo.
—No entiendes, o finges no entender.
—Dime.
—No quiero.
—Eres un... tonto.
—Ni tanto, seguimos sujetados ¿por qué no me has soltado?
—No lo sé, no todo tiene un porqué ¿no es así?
—Asi es.
—Y entonces, pues...
—Entonces nada, vamos a por un helado.
—Vale, pero no sueltes mi mano, no entiendo los semáforos.





Cita entre miradas




En el día mas lluvioso de marzo, frente a frente están aquellos órganos que representan uno de los sentidos, pero lamentablemente este hecho solo permite que solo se pueda describir la afortunada esencia que está deslumbrando a la otra. Y fueron dos personas que formaron a esa hermosa muestra de humanidad, naturaleza afín a la belleza, integridad de aspectos agradables que enamoran a las vistas mas insaciables, una sensación fría esta presente al mirar la piel blanca y sus ojos contrastando la innata facción perfecta de matices suaves que regala un paisaje de orden especial, con sencillas marcas que enseñan la propiedad mas característica de la humana, su naturalidad e imperfección.

Y desde lo externo se observa la flor elevándose ante las fugaces miradas de las golondrinas sin alimento, furtivo el vuelo vengando la sensación de restricción, su libertad era prueba de su belleza, precioso el giro dado por la perspectiva que buscaba el visor mas arraigado. El arte aparecía justo en el instante en el que se dirigía la mirada a los ojos de aquella niña tan encantadora que cautivaba al mas atento y detallista dentro del montón, pues terceros no tenían el mas mínimo conocimiento orientado acerca de aquella muestra insensata que desequilibra el mundo común, el mundo imperfecto, pero no es mas que algo común, natural y sencillo en el pequeño mundo perfecto dentro del mundo imperfecto.

Este humilde servidor pertenece al mundo imperfecto, y merecedor no es de admirar el mundo perfecto, uno que lleva tu nombre, tu rostro, tus ojos, tus labios, tus clavículas, tu cintura, tus letrado cuerpo en mis palabras, tus hermosos pensamientos fundidos con los míos, tus ideas realizando cambios en mi, tus trivialidades demostrando tu naturalidad, tus sentimientos que corresponden los míos, eres un mundo, uno que solo conozco yo, pero no cualquiera, eres mi mundo, mio y de nadie mas, ya te aparte, ya soy egoísta, no quiero que nadie mas vea tus hermosas pinceladas de belleza, esas que la naturaleza supieron pintar tan bien, esas que la brisa nocturna y marítima supieron moldear, aquellas a las cuales la oscuridad supo brindar el color perfecto, el tono deseado, sin duda no quiero que ojos que no sean el par perteneciente a mi observen tu perfecta imperfección, no quiero.

El reflejo de pasiones intensas se nota en la húmeda hoja caída de aquel árbol ya sin hojas pero con mas vida que la orilla del río dulce que dramatiza las opiniones inertes de la tierra mojada, con desaciertos de amor, y sentimientos de esperanza, con ojos de encanto observando aquel frío tempano de hielo, sin duda la temprana nube indecente estaba mirando la sensualidad admitida en malvadas antagonistas sin color que buscan degollar las fuertes bases de amores aparentemente eternos con ojos ciegos y cataratas atravesadas entre rascacielos de insinuación, con sentidas marcas de tragedias y con mas que catorce fallas de movimientos atómicos sin duda perfectos con inicua solución y comparación de tamaño considerable, con colores pasteles se descabezan las decisiones, y con la madera húmeda se olvidan las inútiles cuestiones, con aquel césped mojado se recordaba el sueño donde apareciste por primera vez con ganas de irte y miradas indiferentes con inimaginables desviaciones, sin ganas de nada, pero con intenciones de todo, así me gustó, por momentos la sencillez desagrada y la complejidad enamora, déjame ver tus ojos húmedos y saber que hay allí miedos, para decirte sin duda que yo también tengo miedos pero simplemente los aparto para deshacer la soda derramada en el suelo del café, y escribir una historia con sabores especiales, sin atónitos finales, sin referencias esta vez, me atrevo a mirar tus ojos, y caer en el vicio eterno de la inamovilidad de los míos, una cita entre ellos, dos pares conversando y emitiendo juicios de amor, con claras muestras y gestos de encanto, gusto y deleite, un ambiente de sinceros sentimientos, que no quede nada mas que esperanza embotellada, la bebida en el centro de una simple mesa maltratada, con una sombra que muestra implícitamente algunas nubes mancilladas, aquí estoy y cumplo una de mis utopías de vidas pasadas, tener contigo una esplendida y maravillosa cita entre miradas.





Se escondía la luna





El día inicial de las iluminaciones apareció en primer lugar por aquellos salientes de las montañas menos embrujadas de la tierra, la cita previa le ayudó a encontrar el lugar y la posición deseada a aquel astro, así que admirada fue por su especie de padrastro, aquel infame y ruin ser  que buscaba la manera de utilizarle para la guerra.

Mi clave hacía la estrategia perfecta yo encontré, pues si ha de mover de manera tan grácil las preciosas parábolas de aguas saladas, entonces la fuerza de ella ha de ser muy grande e inimaginable, expresaba descaradamente aquel ser tan despreciable, yo lo escuché pero aun así callé, sabía que venía una de las sorpresas más inesperadas.

Las cadenas sujetaban aquellas hermosas pinceladas de historia, unas marcas eternas que demostraban el contacto físico de las emociones menos pensadas, el choque intenso de sus partes perdidas en vidas pasadas, provocó en ella aquel inicio del famoso grito de gloria.

Y ahí estaba, el dolor se presentaba con la cara pintada y vestido de colores, la hermosa y desdichada protagonista lo observaba con sonrisa irónica, ella muy bien sabía que cada vez disminuía más el tiempo para su caída agónica, para que llegara recién hecho el más hermoso pastel lleno de sinsabores.

Entonces empezaba aquello que llamaban los humanos guerra desde los tiempos de Homero, las batallas se perdían al ritmo de un rápido compás, el aclamado inexpugnable astro solo caminaba hacia atrás, habían confiado en la supuesta clave y esta fue la que cayó primero.

Y como se esperaba el grito adherido al cielo se escuchó, el sentido de la perdida no tenía explicación, terminaba la primera ronda y se mantenía la formación, pero entre líneas la búsqueda de algún enfermo culpable empezó.

A algún animal anfibio se le ocurrió culpar al satélite, y la nación alebrestada no excusaba la acción, la horca obviamente debía ser transmitida en televisión, por ello se encomendó la misión de búsqueda a los escuadrones de élite.

¿Y dónde se encontraba aquel renombrado malhechor? ¿En qué momento oportuno se soltó de las cadenas? ¿Por qué aquellas lejanas aguas saladas se mantenían serenas? ¿Cómo era posible que lograra ocultar su fulgor?

Exploraron en cada única agraciada nebulosa, una por una, se observaba en el firmamento una indivisible oscurana, y los nerviosos cantos de las damas no querían esperar hasta mañana, la visión aumentaba con el paso forzado del tiempo, los vigías no lograban demostrar a todos su preciado talento, centinelas enfermizos no encontraban siquiera el viento, la hermosa letra hacía todo lo que estaba en su poder, pues todos anhelaban saber, dónde se escondía la luna.




El arte





Si hemos de aceptar un concepto para la palabra ‘arte’ creo que los seres humanos tardaríamos años en llegar a un acuerdo, si es que se llega a uno, pues el arte suele ser parte de la cultura en sí, aquella cultura de la cual todos deberíamos de tener conocimiento y –al menos- noción, una cultura que yo llamaría universal: la de la vida misma. Dentro de esta cultura universal hay muchas otras culturas más específicas, tanto de tiempo como de espacio, y estas suelen desviar los caminos de los artistas y de los intérpretes del trabajo de los artistas, por ende las ramificaciones del arte son muy extensas y complejas.

Si mi opinión fuera llamada al estrado ella diría que el arte es una herramienta de los seres humanos para expresar ideas y sentimientos, para materializar lo intangible y hacerlo un producto que pueda ser apreciado por alguien más. Suelo preguntarme qué es más importante, sí el arte materializado como tal o la interpretación que recibe dicho producto artístico; casi siempre llego a la conclusión de que importa mucho más la interpretación que se le da a la expresión física del arte, pues según mi parecer entre más interpretaciones se le puedan dar a un producto artístico más calidad de arte tiene. Ejemplificando, si un objeto fue creado por un artista con el propósito de comunicar un mensaje relativo al racismo pero alguna persona lo analiza y concluye que posee un mensaje referente al aborto, sería un hecho bastante positivo para el artista y para la cultura en general más que nada, ya que sobrepasaría las expectativas iniciales del artífice y aportaría más al mundo cultural.

El arte puede tener también una finalidad estética, esa que busca deleitar –alguno, sino varios o inclusive todos– los sentidos y transmitir sensaciones y emociones a través de ese único carácter creativo del exponente artístico, que incluso pueda hacer reflexionar y trascender, sin necesidad de llevar algún mensaje implícito, a los intérpretes de aquella muestra de arte. Ya lo he señalado, el arte viene dado por la interpretación que se le dé al recurso utilizado por el artista para expresar su idea, aunque parte fundamental de ello es la calidad de la técnica que tenga el producto artístico en sí. La pregunta que podría venir al caso sería la siguiente: como tal ¿qué objeto o cosa puede ser considerado arte? Según mi parecer, el objeto debe tener ciertos matices artísticos predeterminados, por ejemplo, si un teléfono celular está sobre mi mesa quizá no lo vea como arte, pero si lo veo pintado en un cuadro tal vez lo considere arte. Es decir, el arte debe buscar cambiar la perspectiva del intérprete, llamar la atención, innovar al servicio de los sentidos y buscar crear sensaciones inéditas en los usuarios. Cuando un objeto es capaz de provocar eso antes mencionado ya es trabajo humano el resto, transmitir la información al cerebro desde cualquiera de los cinco sentidos y una vez allí, el hecho más importante: comparar con lo que se entiende en la cultura propia del intérprete como algo estimulante, creativo y artístico, luego es trabajo residual del humano el analizar y examinar el mensaje que pueda tener una obra artística.

‘Every man is an artist’ dijo alguna vez Joseph Beuys, y esto no quiere decir que todo lo que haga un hombre o una mujer sea arte, sino que cada ser humano tiene la capacidad de crear arte y de hacerla posible también, pues el arte no es solo hacer, sino también interpretar. Sin las interpretaciones no existiría el arte, nadie tendría la capacidad de diferenciarlo de algo más y simplemente estaríamos a la deriva a la hora de hablar de algo que no existe.

Es un trabajo en conjunto, es la armonía del mundo la que nos permite examinar y tener un propio concepto de lo que significa arte para cada ser humano, nos movemos al mismo ritmo sin darnos cuenta y no solo en los tiempos actuales, sino en todos los tiempos desde el inicio de la consciencia humana, inmemorables serán quizá los inicios del arte pero sabemos que el ser humano está en un constante estado de transición, una constante evolución que nos lleva a cambiar cada segundo las cosas, quizá cada segundo ocurre una metamorfosis como la Kafka en alguien aislado y no lo percibimos, es trabajo del arte hacernos ver esos cambios, es trabajo de algún artista escribir otra obra como Las Metamorfosis de Ovidio para que nos demos cuenta de que es lo que sucede en el mundo desde otra perspectiva y siempre estimulando la imaginación, aquella que Einstein decía que debíamos utilizar solo en casos de crisis, pero ¿y sí quizá es trabajo del arte hacernos creer que estamos en constante crisis? Hay que recalcar que la exégesis de cada ser humano para con el arte es lo fundamental, nadie dice que hay que hacerle caso a Le Petit Prince y la locura de que ‘lo esencial es invisible a los ojos’, pero si en un mundo paralelo como el de él viviéramos, tal vez los sentidos no nos sean de mucha ayuda, simplemente funcionarían como transmisores y el arte solo sea creado en la imaginación. 

No es cuestión de decidir y hacer un consenso mundial para definir arte y conceptualizarla, ¿por qué hacer eso? Por qué si el arte fue creado para ser subjetivo, para que complejamente dependa de la mente humana y no de reglas implantadas y predeterminadas, el arte es lo más relativo que puede existir, es la muestra inherente de que la verdad absoluta no la posee nadie, de que el libre albedrío es la posesión más valiosa que tenemos. El arte es un instrumento que nos hace percibir el tiempo, es aquello que nos abre las puertas hacia nuevos mundos, no necesariamente ha de ser algo lindo o perfecto, algo magistral o altamente técnico, solo debe ser estimulante, debe ser la chispa que enciende la imaginación. Si me preguntan del arte, es relativo, hay que ver, oír, probar, oler, tocar, hay que sentir, para luego imaginar, es ambiguo, justo como la existencia humana, como la vida misma.




Luz sin luz




La idea de conocer aquel infierno preadvertido era maravillosa, era un reto de invariables consecuencias desastrosas, yo estaba dispuesto a caminar en esa cuerda floja aun sin tener suficiente experiencia como equilibrista, era muy peligroso, pero a ese abismo no lo quería perder de vista. La oscuridad prometida era implícita, a veces me daba por pensar que solo eran palabras, promesas de hielo en cámaras de gas, una presa de la presunción con ideas fatídicas. Solía decir que si ese era infierno, quería vivirlo siempre, pues era muy bonito, y tenia lindos ojos, un abismo encantador. El fin de aquel cuento de terror para niños no tardó en llegar, motivos ajenos hicieron que alejara mi vista de los abismales aposentos, manos ajenas me sujetaron los brazos y me obligaron a bajar de aquella cuerda floja, que al parecer no estaba tan alta como se pensaba, era solo un piso negro, indivisible, pero no por falso bajo, sino por preadvertido, por palabras que suavizan cualquier sorpresa, sin miedo fueron dichas, demostrando confianza extrema, lo mas hermoso que puede existir, hacia de aquel abismo encantador.

Y me iba, mi metamorfosis sucedía, sucede ahora, como cuando un niño se aleja del parque de diversiones, mirando hacia atrás y esperando volver, aunque supiera que había sido vetado de por vida por derramar la soda en el suelo del café, la esperanza era agua, a ratos gotas, a ratos hielo, y en cuestiones de indecisiones estaba siempre presente, por momentos desaparecía, a veces volvía mas fuerte que nunca. Era un zombie, un muerto con vida, una oscuridad con luz, algo inédito, algo único. 


Paralelamente, aquel niño estaba en busca de algún motivo adyacente a las pasadas pisadas, un camino que indujera el recuerdo sin necesidad de recordar la epopeya explicitamente muerta, subliminalmente viva, aquella historia surgió como la más hermosa cura para la más linda enfermedad, era un escenario perfecto, era el clímax de la esperanza que pasaba a ser vapor, intangiblemente perfecta como una nube, como el efímero placer del amor físico, la sensación de una respiración en el cuello mientras cierras los ojos, solo había luz donde se suponía oscuridad, era simplemente perfecto.

Pero vienen las letras cursivas de nuevo, solo imaginarias, ya no será como aquel epílogo físico, solo la recreación pasiva de momentos furtivos, es la más inexplicable canción depresiva, sin llanto ni flores, solo sorpresas, sin colores, blanco y negro, sin subjeciones y relatividades, absolutismos prisioneros de las divinidades, goles fantasmas que alebrestan ciudades y putas millonarias vírgenes que viven de su trabajo, era la sorpresa inadvertida, era el maldito abismo ¿de nuevo? ¿con otro rostro? No, era algo distinto, era otra cosa, no habían ni hay adjetivos suficientes, era el infierno horrible sin ser prometido, era un golpe en el estomago, era el guante de Mayweather en la cara de De La Hoya, era el cabezazo de Zizou en el pecho de Materazzi, era el vomito de Bieber, era la lengua de Cyrus, era doloroso y asqueroso, era merecedor de títulos, rojas, fama, critica, era la orgía de las series de hechos desafortunados de Agatha Christie, el porqué no existía aun para ese niño, estaba perdido, no quería ver el qué, buscaba el porqué aparentemente inexistente.


Lo más inexplicable para él hasta los momentos había sido hermoso, era aquel renombrado hecho de que la oscuridad tiene luz, era la demostración física de que los agujeros negros son reales y que la vida que tenemos es en dos dimensiones originales, que las demás son hologramas; en Estocolmo le esperaban las suecas desnudas, eran muchas coronas, fama y prestigio lo que le aguardaba por semejante descubrimiento, pero antes de poder disfrutarlo la realidad azotó la imaginación, y el clímax de lo que había descubierto no había llegado, jugó con fósforos europeos, y habría de pagar las consecuencias,  todo parecía perfecto, hermoso, pero no era mas que una pesadilla lumínica.

Turn it off
Y si, la perfección aparente era la cara de aquella pesadilla, la belleza interna ya no era parte de los abismos en la conceptualización de aquella palabra para ese niño que anonadado estaba indefenso ante la monstruosidad de aquella cara bonita, por aquella deformación de la realidad reciproca creada por su imaginación, si, increíblemente el rostro precioso era el ser fabuloso o real, de configuración contraria al orden regular de la naturaleza, era inaudito, era una historia que ni en sus sueños había imaginado aquel niño, aquel sin experiencia que se enfrentaba a una cuerda de millones de kilómetros de longitud, a una altitud de igual o mayores proporciones a la longitud, y lo que era peor, a unas ocho mil veces mas alto que aquel piso negro. Era la escapada de la.burbuja, era la trampa de una bruja, la manzana envenenada, la esperanza vuelta nada, era lo que sucedía en aquellos cuentos de hadas, eran porqués efímeros que rondaban la transitoriedad de aquella realidad, eran las explicaciones provisionales, aun no podía creer que estaba viviendo aquel mundo de maravillas, aquel lugar del nunca jamás, era espantoso pensar que simplemente aquello a lo que se aventuró a seguir, como diría Alicia, es una luz sin luz.