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Se escondía la luna





El día inicial de las iluminaciones apareció en primer lugar por aquellos salientes de las montañas menos embrujadas de la tierra, la cita previa le ayudó a encontrar el lugar y la posición deseada a aquel astro, así que admirada fue por su especie de padrastro, aquel infame y ruin ser  que buscaba la manera de utilizarle para la guerra.

Mi clave hacía la estrategia perfecta yo encontré, pues si ha de mover de manera tan grácil las preciosas parábolas de aguas saladas, entonces la fuerza de ella ha de ser muy grande e inimaginable, expresaba descaradamente aquel ser tan despreciable, yo lo escuché pero aun así callé, sabía que venía una de las sorpresas más inesperadas.

Las cadenas sujetaban aquellas hermosas pinceladas de historia, unas marcas eternas que demostraban el contacto físico de las emociones menos pensadas, el choque intenso de sus partes perdidas en vidas pasadas, provocó en ella aquel inicio del famoso grito de gloria.

Y ahí estaba, el dolor se presentaba con la cara pintada y vestido de colores, la hermosa y desdichada protagonista lo observaba con sonrisa irónica, ella muy bien sabía que cada vez disminuía más el tiempo para su caída agónica, para que llegara recién hecho el más hermoso pastel lleno de sinsabores.

Entonces empezaba aquello que llamaban los humanos guerra desde los tiempos de Homero, las batallas se perdían al ritmo de un rápido compás, el aclamado inexpugnable astro solo caminaba hacia atrás, habían confiado en la supuesta clave y esta fue la que cayó primero.

Y como se esperaba el grito adherido al cielo se escuchó, el sentido de la perdida no tenía explicación, terminaba la primera ronda y se mantenía la formación, pero entre líneas la búsqueda de algún enfermo culpable empezó.

A algún animal anfibio se le ocurrió culpar al satélite, y la nación alebrestada no excusaba la acción, la horca obviamente debía ser transmitida en televisión, por ello se encomendó la misión de búsqueda a los escuadrones de élite.

¿Y dónde se encontraba aquel renombrado malhechor? ¿En qué momento oportuno se soltó de las cadenas? ¿Por qué aquellas lejanas aguas saladas se mantenían serenas? ¿Cómo era posible que lograra ocultar su fulgor?

Exploraron en cada única agraciada nebulosa, una por una, se observaba en el firmamento una indivisible oscurana, y los nerviosos cantos de las damas no querían esperar hasta mañana, la visión aumentaba con el paso forzado del tiempo, los vigías no lograban demostrar a todos su preciado talento, centinelas enfermizos no encontraban siquiera el viento, la hermosa letra hacía todo lo que estaba en su poder, pues todos anhelaban saber, dónde se escondía la luna.