Son sus olores,
sus chemises
(de esas que nadie puede definir:
camisas del francés
del español franelas).
Son sus pubertades haciendo
eco
de sus costumbres.
Sus besos y gelatinas;
sus labiales malusados
sus Tommys empelusados.
Son filas,
son rondos;
lepes, coqueteos.
-hoy día
motos y azules
con maquillajes
de muñecas de ule-
Son sus olores,
sus chemises.
Sus -steronas haciendo
eco
de sus costumbres.
Son la poca tristeza
son la sonrisa y su pequeñeza;
hay ira, preocupación, ladilla
desmotivación
todo
menos tristeza.
Y aunque no se crea, poca flaqueza.
Es quizá este olor
tan peculiar
tan de un tipo de gimnasio
no de universidad;
es quizá esa tela, y esas
hormonas;
quizá la sonrisa mezclada con
los cromosomas.
Son sus olores,
sus chemises.
Sus gritos haciendo
eco
de sus costumbres.
No desconfío,
más bien esperanza tengo
en sus enderezos
y enderezadores.
Porque todos nacimos torcidos
y con la cabeza pa' abajo.