Tu mirada, ebria de felicidad, no me bastará;
quiero que sepas que querré también
tu mirada implorativa,
obsecuentemente subyacente;
indecente y al tiempo que inocente
mente
tu mano tocase e inervase mis
paces.
(A punto de entrar en guerra).
Destrúyeme la espalda a nivel nervioso
(ya su merced sabe que tengo problemas
en el cuello, la cabeza y la nuca)
"¿Me desnucas?"
La invitación a la poesía estaría implícita,
¿no?
La verdad es que no,
"quise decir que 'no me imaginé esto nunca'"
Mentí, mirame aquí.
Pero es que mentir ya no solo me gusta
sino que te.
Porque sabes que como mis extremada
mente suaves
labios besan
bien
sé.
(Te dejo las comas a ti
edítame la humedad en la piel
edítame los textos que oran mis venas
sagrada y maldita sea nuestra primera cena).
¿Sabrás que sí te iba a desnucar?
Ese cabello debe
aguantar tanta arrechera
porque si no
hay en la via óptima carretera
le petite mort
te espera.
¿Implicito?
Subliminal, más bien.
Mas no sublime,
porque sublime es lo que ya:
lo que no podemos
tocar.
Así que pídeme perdón mientras
besa tu úvula mi pelvis
(¿entiendes
que no podrás hablar?)
Tus opciones son
morse, braille, signado
o mirarme implorativamente.
(Nada que no pueda
viceversearse
señor mister oficial).
En honor a "¡Violación, violación!",
de nuestro dios Charles Bukowski.