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Consuetudinario









Que esta derecha es
como la pared
en la que me quiero
invisibilizar.

Al fin y al cabo
termino siendo yo
el más soñador
aunque sea el más soñado.

Irónico perderte.

Que este sermón
es como la oración
que todas las noches no
escucho.

Después de tanto
mis deseos no se cumplen
aunque sea yo
el motivo de los tuyos.

Herético perderte.

Que estos planes
son como los aviones
que en el cielo se estrellan
cada noche.

Inevitablemente
aunque se vean lindos
estarán siempre
estrellados.

Cómico perderte.

Y te dije que estas lágrimas
eran como los ríos
que de tanto viajar
se vuelven mares.

Extrañamente
no viajo
y me he vuelto
mar.

Melancólico perderte.

Y que esta izquierda
es la irreverencia
que se queda muda
sin audiencia.

Simplemente
la poesía sin oídos
es como el odio
sin amor.

Antitético perderte.

Que las fotos
y los recuerdos
siempre están
aunque no estemos.

Pero el fuego siempre
aguarda
tus más oscuros
secretos.

Amnésico perderte.




Que tus voces son bajitas
y a mis oídos
siempre supe;

que las veces que decías
que me amabas
nunca conté
porque siempre esperé
(y me en eso me quedé)
que los demás te dijeran cuanto lloré
al esperar un conteo improbable con fe.

Soy un niño que sueña
que la tienda de dulces
tenga su nombre
sin ser de él.

Así como por casualidad,
"¡mira, la tienda se llama Josué!"

Tu vergüenza y tu sonrojo
tus risas, tu enojo.
¿Mis ojos?
A veces no veo nada
y prefiero pensar que estoy ciego.

Pusilánime perderte.

(Sabiendo que no es así)

Y una vez
sin verte
y otra vez
al volverte
y una tercera y cuarta
(nada de suerte)
quinta y sexta
séptima:
clásico perderte.