Y ahí estás tú
hablándome
diciéndome lo lindos que son mis ojos
(aunque nunca te crea y sepa que te gustan otros)
mirándome
demostrándome que también tienes ojos
(aunque sepa que los usas para admirar a otros).
Allí estás.
Estás ahí
juzgándome
cuando frunzo el ceño
y me quedo quieto,
callado, incompleto.
Estás ahí
señalándome
cuando te preguntan por mí
sin decir mi nombre
como si no lo supieras todo de mí.
Allí...
Quieta.
Después de tanto moverte
y hablar,
y mirar;
todavía no te das cuenta.
Y ahí estás tú
aburrida,
en silencio
cansada,
a punto de irte.
Ya ni me ves.
Ni me sientes.
Allí.
Y allí estás vos.
Como si nada.
Y yo aquí.