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Común IV






Y en la comunidad, el internet es vida, siempre presente comunicando e informando, pero en particular, la falta de este (o esta, según algunos) es fuente de inspiración, ya que sin comunicación y ante su cese, no queda otra más que abrir la microsuave palabra del dos mil trece, en el caso de mi tabla, y no se crea muy perspicaz aquel que haya entendido el juego de palabras.

Es como buscar minas en solitario, es como jugar a las escondidas y meterse dentro del armario, sepan que, yo sé que ustedes son predictivos, que saben por dónde van los jodidos tiros, después de todo venezolanos somos, y hay una linda patria porque Venezuela es de todos, y eso no la hace puta, más bien ella es sumamente penosa, y eso indudablemente la hace ver muy hermosa.

Ya no escribo para ti, pero allí estás en mis letras presente, aunque estés ausente y por el gas de la guardia inconsciente, levántate que la bandera te espera, y es pa’ ahorita no para el año de la pera, y aunque sabéis que no comparto esos ideales de mano diestra, me gusta ser imparcial aunque sea de ideología siniestra.

Diccionarios deberían llover en el mundo, pero lo malo es que se putearía mi libro favorito, me sentiría como un pobre vagabundo al leer lo más expedito, y que ya no sea preciado lo que yo consideraba exquisito, más nada, no más, simple orgullo, normal y natural, lo saben, capullos.

Problemas y rebelar, dolores de cuello y matar, ganas e impulsos, decepciones y vainas así, siempre suceden y matan suspiros, esos que aparecen cuando ya estás perdido, para bien o para mal, cuando ya estás bien en el fondo, bien jodido.

Tun tun.

Ese maldito problema de condicionalidad siempre presente, siempre, siempre, es que este mundo es relativo, es relativo y si no pregúntenle a febrero y no a noviembre, llorones, la partida de alguien es natural, y se debe superar, pero tener a alguien y que no te corresponda, es lo peor, es hacer y construir, es sacrificar y arriesgar, y dar, y brindar, pero nunca recibes, nunca recibir, relativamente, es complicado, muy complicado, es un dos en un sistema de dos, porque lo binario no incluye el dos, pero los números solo son dos, irónico, un error de programación de Gates seguramente, y por ello pagamos todos, verbos estúpidos que no aparecen en el inbox, y no vengáis a decir que no es así, por tu dios.

Se inespera en vez de espera, pues ya sabéis pa' cuando es, no lo diré otra vez, porque cuando te jactas de saber, el universo te hace desaber, si sos nuevo juzgarás, pero si ya vienes leyendo desde hace tiempo, que invento sin pudor algunas palabras ya sabrás, venga, sonríe, esperpento, parecés un suspiro de viejo, cansado y dormido, y yo aquí mirando vuestra baba, asombrado y perplejo.

¿Amiga mía? ¿Princesa de un cuento infinito? ¿Existen cuentos infinitos? Já, todo termina, todo tiene fin, todo se acaba y se pudre, todo se va al traste, todo se aplana después de salir de los botes de basura, todo se evaporiza y se va al más allá, yo no sé donde queda pero pa' allá se va, y bah, contar cuentos ya contados incontables veces es la única forma de llegar al infinito, pero olvídate, igual mañana morirás y no llegarás ni al número nueve millones trescientos cuarenta y siete mil seiscientos veintitrés, dúdelo.

Y me iba convertir al islam para intentar superarme a mi mismo, pero con los últimos acontecimientos creo que mejor me convierto al gochismo, porque hace falta valentía para superar ciertos miedos, y ciertos estigmas tanto personales como generales, y es bien sabido que no se puede vivir tranquilo mientras se teme a lo común, a lo que siempre está por ahí, es como temer a la luna, la perra esa que te persigue a todos lados y no te deja quieto, debe ser que es fascista, que no me pierde de vista, jé.