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Pensar sin palabras





En la vida existen muchas vías, muchas posibilidades, existen muchos caminos, e incluso creo que 'muchos' se quedaría corta como palabra, en incluso 'infinitos/as' se quedaría en el camino también, creo que ninguna palabra basta para este mundo, para esta vida.

Escoger un camino, esa es la parte difícil, la parte más crucial, el clímax del inicio de la vida, ya que aunque 'el esclavo sea esclavo, aun posee libertad de consciencia', y la libertad de un ser humano es permanente, es inexorable, es eterna, hasta el mismo Dios supremo, creador de todas las cosas y de todo el universo según el cristianismo, no puede hacer nada respecto al libre albedrío de los seres humanos, ni siquiera esa suprema deidad, entonces, todos tenemos derecho a escoger, todos tenemos esa posibilidad de dibujar nuestro propio camino.

¿Qué sucedería si alguien quiere negarte dicho derecho? Probablemente tú reclamarías, te indignaría naturalmente que alguien quiera restringir tu voluntad.

Hay que recalcar que existe un límite, o mejor dicho, dos límites, un límite que impide llegar al control absoluto y otro límite que impide llegar a la libertad absoluta. Eso hay que tenerlo bien claro. Ahora bien, si de alguna u otra manera te restringen la libertad, pues defiendes la libertad, y si te eliminan el control, defiendes el control; es decir, siempre buscarás equilibrar la balanza mientras seas una persona consciente y racional.

Esto que he mencionado antes bien se puede prestar a malinterpretaciones, pues cuando defiendes la libertad siempre habrá alguien que creerá que defiendes y quieres obtener la libertad absoluta, e igual pasa con el control, el ladrón creerá que el policía defiende el control absoluto.

Sería algo absolutista afirmar que en esta vida nada es absoluto, pero podemos decir que quizá nada es absoluto, que ni siquiera el equilibrio lo es, y por ello nadie puede pretender poseer la verdad suprema, porque la verdad está sujeta a las realidades y esta a su vez a las idealidades, es decir, que todo proviene del pensamiento, todo proviene del ser humano. Personalmente abogo por el humanismo, los pensamientos antropocéntricos siempre antes que los pensamientos escolásticos, por ello no creo en verdades absolutas.

Teniendo todo eso claro, podemos decir que el camino que tome cada ser humano no puede ser juzgado de manera absoluta, es decir, puede que a un ladrón lo juzgue un policía o que a un bigámico lo juzgue la iglesia católica, pero nadie tendrá la capacidad o autoridad para juzgar a alguien en su papel de 'ser humano'. Pueden juzgarlo en lo físico, en lo moral, en lo 'buen o mal ciudadano', en muchos aspectos, pero nunca como ser humano.

Aquel que esté libre de pecado que arroje la primera piedra, dijo probablemente alguna vez el fundador del cristianismo, y aunque muchos digan que 'el ser humano está condenado a errar', la verdad es que si alguien en su último suspiro de vida afirma: 'Soy el ser humano perfecto', pues, en su realidad e idealidad morirá creyendo que es perfecto, y nadie, absolutamente nadie tiene el poder de cambiar eso.

La libertad de pensar puede ser aquella única cosa que es absoluta. Puede que un ser humano esté influenciado por otro y por ese motivo piensa de la manera en que piensa, pero la verdad es que nada le impide pensar como quiere, en cambio, muchas cosas le impiden matar al presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. No es imposible, pero es difícil. Es más fácil matar a una mosca que matar a dicho mandatario, pero es más fácil pensar que matar a dicha mosca.

El ser humano nace pensando, vivir es pensar, ni la más remota soledad de un ser humano, ni que se encuentre en el desierto de Sahara o a más de mil leguas de cualquier otro ser viviente, le impedirá pensar.

Y para pensar no hacen falta palabras, las palabras son ilusorias, un mero invento del hombre, si tu progenitora no te empezara a decir a los seis meses de nacido 'yo soy tu mamá' entonces no tuvieras mamá, ¿comprendes?