Sin el uno y sin el dos, buscando el tres porque se obvia el cuatro, es raro y extraño, es un sueño provocado, es la sensación de nada, de espera en vano, de la decepción del invocado, son varios mundos, quizá dos o tres, que se mezclan y se inmiscuyen, que se unen como agua y aceite, raramente, pero se unen, y la heterogeneidad es necesaria en ocasiones, pero a veces se necesitan completas disoluciones, esperar y esperar, no, no le cogeré el gusto a la espera, y tampoco a la decepción, en un estado normal y de relajación respirando aire proveniente del jardín cromovegetal, respirando su respiración, buscando sin cesar, buscando sin temor, unos ojos, unos labios, una silueta, una forma, quizá haya que decidir en algún momento, pero yo lo decidiré, yo lo encontraré, respirando, y respirando, y suspirando, y soñando, y durmiendo, corto como no acostumbro a ser, pero es que la hora de despertar se acerca, y aún no me veo durmiendo, porque para seguir escribiendo, no puedo estar durmiendo, un beso de buenas noches, y la luz se apaga, ahora yo te veo durmiendo, raro y sin fin, así quisiera querer lo que quiero, porque deseo lo más deseado dentro de lo primero, sin fin y con final, en larga caminata sin igual, espero verte sin esperar, allá estarás, mañana será, sin explicación y sin sentido, me gusta pasar inadvertido, pero me gusta advertir, aunque cuando sea la hora del beso, lee mi mirada, porque así es que suelo advertir, mírame a los ojos como no acostumbras, y dime si es que no te das cuenta de lo que estos vislumbran, ciega y sin sentido, cambios presumidos, otra vez, una vez, dos veces, y tres veces, ya extraño vuestros ojos aunque todavía no despertases, aunque ni siquiera los abrieses.
Sin uno
Sin el uno y sin el dos, buscando el tres porque se obvia el cuatro, es raro y extraño, es un sueño provocado, es la sensación de nada, de espera en vano, de la decepción del invocado, son varios mundos, quizá dos o tres, que se mezclan y se inmiscuyen, que se unen como agua y aceite, raramente, pero se unen, y la heterogeneidad es necesaria en ocasiones, pero a veces se necesitan completas disoluciones, esperar y esperar, no, no le cogeré el gusto a la espera, y tampoco a la decepción, en un estado normal y de relajación respirando aire proveniente del jardín cromovegetal, respirando su respiración, buscando sin cesar, buscando sin temor, unos ojos, unos labios, una silueta, una forma, quizá haya que decidir en algún momento, pero yo lo decidiré, yo lo encontraré, respirando, y respirando, y suspirando, y soñando, y durmiendo, corto como no acostumbro a ser, pero es que la hora de despertar se acerca, y aún no me veo durmiendo, porque para seguir escribiendo, no puedo estar durmiendo, un beso de buenas noches, y la luz se apaga, ahora yo te veo durmiendo, raro y sin fin, así quisiera querer lo que quiero, porque deseo lo más deseado dentro de lo primero, sin fin y con final, en larga caminata sin igual, espero verte sin esperar, allá estarás, mañana será, sin explicación y sin sentido, me gusta pasar inadvertido, pero me gusta advertir, aunque cuando sea la hora del beso, lee mi mirada, porque así es que suelo advertir, mírame a los ojos como no acostumbras, y dime si es que no te das cuenta de lo que estos vislumbran, ciega y sin sentido, cambios presumidos, otra vez, una vez, dos veces, y tres veces, ya extraño vuestros ojos aunque todavía no despertases, aunque ni siquiera los abrieses.