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Cierra los ojos




Sé de ti, sé de nadie, actúa y vulnera lo invulnerable, oprime lo oculto, apertura y disipa las sensaciones prohibidas, sumérgete en el mundo de la realidad mágica, disfruta.

El mundo se desvía a la innombrada vía de la insensatez, con hojas de estrellas cayendo en medio de primaveras soñadas por chicas tropicales, solos de batería que agudizan la sensación de emoción, o emoción de sensación, sin tiempo para correr a través o sobre anillos de planetas enanos, estrellas que no son fugaces, porque no existen, nominales errados que describen las absurdas fantasías de aquella chica emocionada que algún día empezó a ver el cielo con desdén, con ánimos de encontrar una sonrisa allí, un ser que pueda hacerle sentir y con el que pueda soñar, y obviamente, desear.

Y la belleza que no se pinta aparece sucinta en la menor constelación de amor, en la oculta con desvergüenza y sin pudor, hecha para animales absurdos que estén dispuestos a la búsqueda innata, sin fin y con miles de fes de erratas. Comunicados perdidos que discriminan la inutilidad del ser humano cuando posee lo que no quiere y se disgusta por desear lo imposible, son sensaciones que recorren la piel cuando el pestañeo se vuelve indivisible, congruente la vida en hojas negras de papel.

El cambio que adormece lo aparentemente despierto se esfuma al despertar, al sol salir y la luna dormir las ganas se vuelven a motivar, en un sentido que cobra cuando vuelves atrás, recordando lo que te gustó y que fue verdad, cuando olvidas el orgullo y abandonas el disfraz, ocasionando choques interestelares de poblaciones absurdas e inexistentes que susurran la realidad.

Cuando ocultas la estética de los pensamientos deshonrados que te rodean, cuando tus ganas se ven masculladas por la inusual verdad que rodea lo que ves, que confunde una y otra vez, allá está aquella rosa que alguna vez soñó, allá está aun sin saber que hacer, desobedece a los sentimientos, desobedece a su humanidad, porque no sabe que ocasión ha de utilizar, espera y espera, sin esperar...

Intenta sin intentar, llora solo un poco, solo un poco, nada más lejos de aquella realidad que sin ver se asoma en la vida que ocurre mientras ríe y juega con sus espinas, aun está sin estar cuando se nota el escape de aire que divisa aquella creación divina e inexistente, pero al fin y al cabo, el humano sigue siendo fiel creyente.

Por siglos y milenios, por días y horas, en mentes inconclusas, sensaciones de perdida que se vacían en las cascadas de emoción, un amor que desvanece la oscura soledad que se implanta en la sensación, otra vez pensando en lo mismo sin avanzar, otra vez estando allá sin estar acá, ¿por qué no miras al cielo y pides un deseo? Después de todo, somos humanos, imaginamos porque queremos, y también sabemos desear.

Rumplestitlskin.