Blanco como una hoja de papel, blanco, ese era el color de aquella hoja de papel, aquella que se llenaba progresivamente de tinta, rara y extraña manera de desaparecer aquel blanco, aquella duda dubitativa de la inseguridad, aquella manera inortodoxa de dudar inseguramente, una superposición de lo normal, acto normal, pero evento antinatural de sobreexposición, acto de enfermedad, con abnegación y reacción, gotas que caen al suelo provenientes de los ojos cuando la sustitución se da, momento que se aprovecha para gritar, para gritar.
La noche
que llega y se aproxima la quimera, la noche que escampa y el sueño se esfuma,
una lumbre que acaba con las sensaciones complacientes de la nocturnidad, un
beso robado que permanece en el recuerdo, una indiferencia que llegó después del
final, así es, así soy, así está, así no cambiará, porque no es mal en lo bien,
es insaciable, es la oscuridad que atrae y que dignifica la relación más
inestable, es la caricia en el rostro más esperada, es la más preciosa mirada.
En realidad
quiero encontrar sentido, en realidad surge la verdad, buscas mis ojos con
locura y encuentras mil mundos que se abren y se cierran, pero no entras,
esperando encontrar mis ojos, los que nunca encuentras, no es contradictorio,
es simplemente la visión de un explorador inconforme, es la inercia de la búsqueda
hacia la brillantez soñada y esperada. Imagina lo bueno que puede llegar a ser
si logras corresponder, imagina la perfección dentro de lo imposible, ser lo
mejor para lo mejor es algo ideal que puede surgir al menos si se intenta, si
se expresa y no se calla, sin hablar solo lograrás que se vaya, es la inusual
piedra en el camino de dicho sucesor de ilusiones, encontrar piedras mudas que
dislocan la emoción de querer entregar mil millones de universos llenos de
besos que no se pueden corresponder de la manera anhelada.
Y para
enamorar hace falta lo que nadie tiene, sin definir esta vez, la cuestión es no
tener para ver sin ver ¿no lo ves? No veas lo que no viene, induce lo que
proviene, una caricia en tu mano que se siente tan segura, un beso en aquella
frente que representa mi módulo, mi manera de verte segura dentro de un mundo
donde el amor no dura, sin dudas, esa sonrisa que no encuentra par, no le
dejaré encontrar, no te dejaré a oscuras, es la inmersión en el agua con riesgo
de falta, pero el oxígeno puede ser prescindible si gastó una y mil horas
cambiando las leyes de la física, meta alta, pero no ilícita, porque ganas
sobran cuando tu inspiras, e irónicamente es en el medio de una guerra que yo
abrazo tus pensamientos, y giras, y me miras, y allí soy incondicional, no es
un asqueroso ‘a pesar de todo’, es un ‘a gusto de todo’ porque no pesa la
sutileza de tu mirada cuando mira lo que nadie antes miraba, aquí hoy por ti,
esperando el por mi mañana que si no es mañana entonces ya para mañana será
mañana, esperaré, así es este sentimiento que aunque sea temprano para
aplicarlo, porque por ti corro el riesgo de usar mis mejores maneras de querer,
de adorar, de amar, con consciencia y a gusto de todo.