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Túnel II: Ruinas Circulares




Entonces el epílogo hace testigo de cuenta por uso de aparición, ¿cuerda la visión o el amontonamiento? La melancolía me atrapa en un rincón, me despoja y me enerva, me deja lleno de amargura y frustración. La necesidad de tener entre mis manos algo me llena de avaricia que se ve frustrada por incapacidad. La otra necesidad de ver un espejismo y palparlo se ve difuminada por él mismo, que se nota espejo y se lanza a un abismo. La luz no existe y solo me queda pensar mientras me relaja el día, mientras el aire me llena y el otro me sofoca, el sol y la luna llena, porque tan inalcanzables están que me hacen llorar, tal como avaricia y espejismo, los dueños de la tristeza que me embarga ahora mismo. ¿Salida? Estoy caminando, viendo por cada poro de mi piel a sabiendas de que la salida puede estar en mi mismo; pero realmente la salida está en la mano que no encuentro, la luz de sus ojos me llevará a tener paciencia para encontrar la verdadera luz, pero no encuentro más que oscuridad dentro de un túnel que no para de llorar.

¿Dónde estás?

¿Te has ido?

¿O te has quedado conmigo?