Leer una entrada aleatoria

Relevo de pruebas (II)




Hace poco se separó el camino que una vez nos unió,
lo corté con desdén y sin la más mínima gana de volver.

Mírame bien entonces porque no soy aparición,
tampoco soy fantasma de tu inocuo pasado,
soy la fantasía más prohibida que alguna vez tuviste,
y que bajo las ánimas estrelladas nunca cumpliste.

Mírame bien entonces porque no vine a juzgar,
tampoco vine a expresar mi odio y decepción al mirar.

Tu cuerpo acá tras la puerta que no terminas de abrir me invita a jugar,
a reír,
a rasgar,
a destrozar.

En tus ojos siempre bailó la lujuria más intensa,
hoy no ha sido la excepción,
sucinta musa maestra.

No quería dar tantos rodeos pero es que tu cadera es hipnótica y marea,
tus atractivas pupilas son un mar que ciega y envenena,
tu lascivia me golpea,
tu mirada me enajena.

A nadie más que a ti,
y por eso vuelvo aquí.

No te extraño ni te amo, no he olvidado ni el más minúsculo daño, no olvide las promesas que rompiste y como me destruiste, no olvidé jamás que siempre me quisiste y eso no te bastó para hacerme feliz, solo supiste volverme un triste infeliz que amarga su vida en alcohol y noches sin control.

Pero no significa...

No significa que ya no te desee,
no significa que ya no te quiera de esa manera que quieren los leones a las gacelas.

Por eso quiero ver tus cuerdas vocales vibrantes,
llenarte de cansancio incesante y que mañana tu camino sea errante,
unas piernas sin aguante que griten al son de mil corales impresionantes,
que todo vuelva a ser relajante de manera extravagante,
y que no te importe todo lo que sucedió en nuestro pasado aniquilante.


Mirame bien entonces porque mi odio nunca impedirá que te haga el amor como nunca antes.


Yo te deseo, tú me deseas.