Relevo de pruebas
Nadie me necesita, yo los necesito.
En dos compases lloraron mis ojos,
en un dos por tres lloraron al revés.
Porque absorbí todo el agua del aire,
y exploté como árabe con fe.
El alcohol se sumergió en mis venas,
y mi corazón prendí en una botella color rubí.
Te vi pasar desnuda y no pude evitarlo,
te recorrieron mis ojos a su plácido antojo.
Te llamé un par de veces pero no respondiste,
entonces me sentí sumamente ignorado y al cuadrado.
Cuando dejé de lado mis prejuicios y orgullos,
volteaste.
Y rompiste mi lírica,
me venciste y levantaste,
siempre tan cínica,
siempre tan exultante.
Tus besos fueron antojos, tus ojos estaban radiantes.
Recuperé mis fuerzas y te hice el amor como nunca antes.
Tú no me necesitas, yo te necesito.