Leer una entrada aleatoria

Té abandonado



Esto baja.


Plataforma en la que estoy,
lava ardiente cubriendo el cielo,
y estoy al revés bajando hacia el cielo,
bajando y bajando, al revés estoy.


No tienes idea de cuanto me dolió,
puñales fríos y sin control,
justo en mi herida cayó el alcohol,
ardió.


Pérdidas de tiempo,
infinitos,
finitos,
no te siento.


¿Por qué suelen atacarme cuando estoy desprevenido?
Sin protección ni defensas.
Mucho menos declaraciones de guerras extensas.
Llegué perdido.


El amor llega,
me toca,
se va,
sofoca,
y no llega.


Se va antes de llegar.






Me golpeas,
me cacheteas,
luego me sonríes,
te ríes.


Me desnudas,
sin censuras,
me excitas,
me quitas,
la ropa,
la copa,
derramas,
a la cama.


Pero apagas la luz y te vas,
así, sin más.


No entiendo nada de lo que sucede entre nosotros dos,
y por eso estoy débil.


Me atacan por los flancos,
me hieren y lo celebran con vino blanco,
me dejaste al descubierto,
pero no es tu culpa que yo de iluso tenga mi corazón abierto.


Hoy es noche fría,
sin ti,
sin nada de ti.








Noche vacía.








Te quiero justamente aquí, pero estás tan allá,
eres como una fuerza sin gravedad,
te alejas tanto que ya casi ni te veo,
tan alejada que ya no te veo,
demasiado lejos, en serio, ya no te veo,
oye, vuelve, en serio no te estoy viendo,
espera, ¿qué me estás haciendo?