Leer una entrada aleatoria

Semáforos




—Venga, lo has hecho de nuevo.
—¿Acaso no puedo?
—Sí pero es raro, ¿por qué lo hiciste?
—Te vi mirando a esa chica.
—¿Y qué tiene?
—No lo sé.
—¿No lo sabes?
—No, no lo sé, joder.
—¿No puedo mirar a nadie?
—Sí puedes mirar a nadie; pero nadie soy yo.
—No estoy de acuerdo.
—Yo tampoco.
—¿Y ahora por qué me has soltado?
—No lo sé.
—¿Fue por esa chica que pasó?
—No lo sé.
—¿No lo sabes?
—No...
—Interesante.
—Quizá sería mejor que nos cortáramos las manos.
—Te puedo es sacar los ojos.
—La conejita hablando de un par de dientes.
—Pero si era una chica.
—Exacto, recapacité y por eso te solté la mano.
—Y yo nací ayer.
—...
—No te rías, maldito.
—...
—Te odio.
—Lo mismo digo cuando dudo.
—¿Dudas de mi amor?
—Dudo de si es tan bonito como tu odio.
—Uy, dame la mano y ya.
—Dura como gelatina.
—Un perverso hablando de...
—No.
—Calla y camina, que viene otro semáforo y aún no los entiendo.