Leer una entrada aleatoria

1799 — (Odio II)



—Mientes.
—No.
—Sabes que sí.
—¿Por qué lo dices?
—Por tu mirada.
—¿Qué tiene?
—Y tus mejillas.
—¿Qué? ¿Qué tienen?
—No puedes ocultarlo, ya no lo intentes más.
—Maldición.
—...
—¿Por qué sonries?
—No sé, se ven lindas tus mejillas rosaditas.
—¡Agh! Te odio.
—Si, ya me sé la historia.
—Te odio más que aquella vez.
—¿Y por eso te mientes a ti misma?
—No lo sé... ¿qué carajos esperas?
—Exactamente lo que haces, no te critico, solo te hago saber que lo sé.
—¿Que sabes qué?
—Que te mientes.
—Todos lo hacen.
—Sí, yo también me miento a veces.
—...
—Tengo que irme.
—No... bueno... sí, ve.
—...
—Deja de sonreir por favor...
—¿Por qué?
—Por nada.
—...
—¿Por qué me miras así?
—Para que me odies.
—No te odio.
—Lo sé.
—¿Entonces?
—¿Entonces qué? Solo quiero que me odies, no digo que ya lo hagas.
—¿Y para que quieres eso?
—Usa tu imaginación.
—Maldición.
—¿Qué?
—¿Te volveré a ver?
—No lo sé, ¿no quieres decirme algo como si fuera la última vez?
—No quiero que sea la última vez que hablemos.
—Me puedo mudar, me puedo perder, me puedo morir, me p...
—Ya.
—Es verdad.
—Si pues pero no quiero, joder.
—No todo es como uno quiere.
—Lo sé.
—No te conviene mentirte más.
—¿Por qué lo dices?
—No sabes lo horrible que es vivir con mentiras a cuestas, la verdad siempre te hace libre.
—...
—Más aún si te sientes orgulloso de ellas, no por los actos, si no porque son verdades.
—Agh.
—Yo sonrío y sonrío y tu estás bastante amargada y estresada, ¿ves lo que digo?
—¿Ya no tienes mentiras a cuestas?
—Contigo no, por eso soy libre.
—¿Libre de qué?
—De todo, simplemente libre.
—Quiero decir muchas cosas pero las guardaré como esperanzas de otra ocasión.
—Podría dedicarme a que no haya otra ocasión.
—Pero... ¿Y para qué harías eso?
—Para que me las digas ahora.
—Ah... ya... pues... no sé.
—¿No sabes qué?
—No sé nada.
—La más ignorante pues.
—Jajaja, te odio.
—Lo sé. Hasta siempre. Lindo odio.




—Linda despedida... detesto cuando te vas así, siempre lo detesté... siempre detesté que te fueras, detesté cuando te fuiste, agh. Allí vas caminando, a un rumbo desconocido para mi. Otrora hubiese querido ir a tu lado, ahora me quedo paralizada sin siquiera saber que quiero. A veces llego a pensar que odio y amor son la misma cosa. Adiós, amor, u odio.