Y cantando las ballenas, y escuchando el niño, paseando en aquella playa sin sol, mojándose en inspiración, olfateando lo inusual, lo inalcanzable, aquella niña hermosa que se presentaba como deseable, pero que en realidad era intocable. Y de nuevo se serena la lentitud cuando la rapidez encanta la timidez, pensando en lo estúpido que puede ser reclamar inválidamente algo que no es tuyo, celar sin sentido y sin otro puto sentido, el maldito momento incómodo donde todo está empezando, el encendido electrónico de aquél vehículo que aún tiene un poco kilometraje, golpeando mi propia mejilla sin vendaje, me repito a mí mismo que no vuele sin una cercana pista de aterrizaje, pues de seguro caeré, caeré sin duda, así sea millonario y esté vistiendo un lujoso traje. Sos una maldita ilusionista, me embobas y me emocionas, haces tus trucos y no censuras tu belleza, tú y tus ojos me tienen de cabeza, te pienso como si te conociera de hace mucho, aquí en este estadio tu llueves y no coloco las lonas, eres un alto fruto de cerezas, y aquí te pienso como si no hubiera mañana, pienso como me besas, estúpido niño hoy ilusionado, sin sentido, sin otro sentido, una vez, dos veces, tres veces, si te vas espero que regreses, extraño tus labios aunque todavía no me beses, eres tú, solo tú. Y cambias la programación, me haces vacilar en muchas ocasiones, aceleras mi corazón, alimentas mis emociones, dicen los cantos ajenos que un chiquillo parezco de tanto hablar de ti con esmerada precisión, describiendo tu piel e imaginariamente desabrochando tus botones, pero no soy más que una carnada con sazón, aguardada por los leones, no vivo más que un truco de magia que en la mesa pones, en una hermosa, pero tonta ilusión.
Tonta ilusión
Y cantando las ballenas, y escuchando el niño, paseando en aquella playa sin sol, mojándose en inspiración, olfateando lo inusual, lo inalcanzable, aquella niña hermosa que se presentaba como deseable, pero que en realidad era intocable. Y de nuevo se serena la lentitud cuando la rapidez encanta la timidez, pensando en lo estúpido que puede ser reclamar inválidamente algo que no es tuyo, celar sin sentido y sin otro puto sentido, el maldito momento incómodo donde todo está empezando, el encendido electrónico de aquél vehículo que aún tiene un poco kilometraje, golpeando mi propia mejilla sin vendaje, me repito a mí mismo que no vuele sin una cercana pista de aterrizaje, pues de seguro caeré, caeré sin duda, así sea millonario y esté vistiendo un lujoso traje. Sos una maldita ilusionista, me embobas y me emocionas, haces tus trucos y no censuras tu belleza, tú y tus ojos me tienen de cabeza, te pienso como si te conociera de hace mucho, aquí en este estadio tu llueves y no coloco las lonas, eres un alto fruto de cerezas, y aquí te pienso como si no hubiera mañana, pienso como me besas, estúpido niño hoy ilusionado, sin sentido, sin otro sentido, una vez, dos veces, tres veces, si te vas espero que regreses, extraño tus labios aunque todavía no me beses, eres tú, solo tú. Y cambias la programación, me haces vacilar en muchas ocasiones, aceleras mi corazón, alimentas mis emociones, dicen los cantos ajenos que un chiquillo parezco de tanto hablar de ti con esmerada precisión, describiendo tu piel e imaginariamente desabrochando tus botones, pero no soy más que una carnada con sazón, aguardada por los leones, no vivo más que un truco de magia que en la mesa pones, en una hermosa, pero tonta ilusión.