Y en ese segundo existió un frío peculiar, uno que se propuso maldito y congelante, supongo yo que se esperaba algo avasallante, algo singular, único y sin igual, en teorías perdidas de nuevo se les daban luces a la vida, de sus ojos salían esas miradas prohibidas, tiernas sonrisas, que no eran sonrisas, eran facciones, que demostraban mis emociones a través de sus pensamientos, increíbles sentimientos con apenas unos cuantos encuentros, pero ya se sabe que se debe dejar a un lado la fantasía, si no actuaba nada ocurriría, y efectivamente, aunque no crea en dichas letras sementales de siglos de duración, 'ayúdate que yo te ayudaré' se lleva mi admiración, pues de falso no tiene sino lo que le adjuntan los del montón, simplemente a destiempo pasó y desapareció, culpable el tiempo no creo pero es que por más que busque explicación no encontraré más que lamentaciones de tipo 'maldición', de esas que se escuchan en las almas vecinas con sentimientos que se compran en las floridas esquinas de los cementerios generales, como gallinas y pollos en corrales, impotente y exasperado, con dedos fríos y gritos asfixiados, palabras lindas que surgen del corazón pero que no suben y no se pronuncian como canción, pasan segundos y pasa ella, pasa la vida, llega la soledad y cura la herida, pero se desean las máquinas en tiempos de revolución, por qué no quitarle el espacio al tiempo, mejor no, quizá llegará mi sargento y el regaño, ay, créeme que será violento, sería catastrófico si acaso le robo un beso al viento, pero ya qué, ya pasó el puto tiempo, pasó ella y yo aquí vestido como un esperpento y con sentidos impotentes ya mencionados en antiguos textos ya ardientes, quemados por el recuerdo, la mezcla de las pasiones y sentimientos que vuelven derecho al izquierdo, y aquellas dulces y sumisas hojas rotas que quedaron, fueron precisamente aquellas que las hienas mascaron, dejando a un lado la sensación del frío, comiendo por dentro, creando un súbito y desdichado desvío, pasó tu voz y no la escuché, fue lamentable, fue mi enésimo cliché, pues aunque recuerdo bien, nada es homogéneo, te pinto en un óleo y puedo ver tus ojos, pero solo sueños los que ven mis ojos, clásico, caen rosas en manojos, esto es singular porque mezclo dos cosas que nada semejante tienen, cosas que particulares que a nadie le convienen, solo busco desvincular los rastros de una historia que leo en reversa con una que surge a la inversa, inconcluso y sin otro sentido, más clásico, más rosas, más azul, mucho más azul, pero será amada como todas las demás, porque de momentos y recuerdos se puede
Ah, y no me juzguen, me gusta tachar.