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Escila y Caribdis









Las normalidades fundamentalmente básicas y
tus basicalidades normalmente fundamentales,
aunadas
a las fundamentalidades básicamente normales
de tu día a dia
de la rutina de tus días
de tus segundos
tus horas sombrías
acaba lo excepcional.

No es como si el naranja asumiera el blanco
entre la ventandalidad de nuestra puerta.
No.
Es más un azul que asoma al beige una 
pincelada
de bruma y rencor, de suma y gran porción.

El cansansio es como un mal metastásico
y el tedio, el hastío, solo es. Es. Y eso es lo peor.
El dolor, entonces, ulteriormente inexorable,
y siempre inexplicable. Sin ser.
El padecimiento de la
inevitable pulsión para con el vivir.

Parece ser un periplo insondable
un estrecho eterno
que nunca abre.

Parezco estar (porque no tengo
tus ojos) en una asintótica
finitud llena de ilusión.

¿No te das cuenta todavía de la voluntad y representación?
Quizá me condena haber nacido el mismo dia que él murió.

Pobres sofistas que al enfrentarse a ti, (sin la cosa en sí,
noumenológica y fenomenológica) encuentran Parerga
y paralipómena. Libre de presión y coacción.
Hay frases emblemáticas.

Como cuando me dices «te amo».
Y no tienes sentido.

¿Acaso no sabes que hay una prerrogativa lineal en el caso de asignar significantes?
Lo simple de ti es tan simple que abruma y hace creer que lo complejo es mayor,
el asunto es que la asociación entre la existencia y la complejidad está completamente
ausente
dentro de los parámetros condicionantes que plantea, siempre sin consentimiento, tu ser.

Hay marañas irresolubles
y no son asunto de noúmenos
ni de epistemólogos como yo.
No hay philos por la sophía
cuando no hay sexo en la ecuación;

─creación─.