Al final el susurro es como un conteo regresivo, un canto triste.
Sin duda con el alma rota.
El susurro, con duda, me dice que todos son como tú,
y tiembla.
Tiembla como un descuento progresivo,
un cantar de tristeza.
El azul del alma se apodera de mi viñeta dudosa,
la mirada del final que rota.
Y que nadie es como tú, después de tanto, me confirma la mirada
que tiembla.
Y te veo, y vuelvo a respirar.
( con tristeza ).
Pero siempre he preferido respirar con tristeza
que morir en vida ( con el alma rota ).