No vayas a creer que él me gusta. Y la mandíbula con tilde circunfleja de lao' a lao'. Y la pregunta después de la incomodidad. Y esos ojitos tuyos, y esa boquita provocativa. Toqué tu oido derecho y por ahí caíste. Y cómo me provocaba esta mano en el cuello y otros fines distintos a los finalizados. Y no me hablas. Y yo sí te hablo. Y me discriminas, y te discrimino. Y nos discriminamos. ¿Y a qué vamos? ¿Y a qué lugar vamos? ¿Al olvido? ¿A la memoria?
A la cama, respondes necía de nunca y terca de siempre.
Y te espero, y me esperas.
¿Te puedo agregar?
Casi ilegal.
Ay, Barbie.