Se me bota
y yo
que controlo
gota a gota
el deseo del eterno sí
del perenne intentadero lleno de esperanza
sutilieza sin templanza.
Debo, de una vez
por todas
(todas ellas)
dejar de acabarle en la cara
a quien me lo ruega y suplica.
Porque nada se explica.
Esta bobería
este mariqueaje
la soltería sin maquillaje
se queda en boga
por mi respeto, a pesar de todo
no violo.
Pero se me bota.