¿Qué es el amor?
Las flores la tiré en la basura. después de todo no eran tan bonitas. Toqué un par de veces y esperé. Me dieron ganas de salir corriendo cuando abrió. Un ángel.
-Hola.
-Esperaba que no me abrieras.
-¿Qué haces acá?
-No lo sé.
-Soy yo quien espera.
-Ambos esperamos, supongo.
-¿Qué esperas tú?
-Quizá lo mismo que tú.
-¿A Anthony en mi puerta con un par de birras y condones?
-...
Ella quizá lo supo, pero mi corazón se rompió y casi pude escuchar el sonido. Lo que sí no supo, a ciencia cierta, era la magnitud de mis roturas. De mis esperanzas muertas nacían las lágrimas. Las contuve y eso me quebró un poco más. El alma quería escapar. En la nada, como en automático, mi cerebro empezó a pensar mientras mis ojos no veían. Todo era borroso, un desenfoque inesperado. Las dos frases que escuché desde mi subconsciente interior fueron devastadoras: entiérrame y no me dejes con vida. Como si yo, en el fondo, supiera el desenlace de toda la cuestión.
Me quedé esperando tu respuesta, sin saber que era yo el que debía responder.
Igualmente no respondí. Escribía esto mientras esperaba. Y esperaba.
La pasta se hacía, se cocía. El agua hervía al lado, sola, para ser bebida. Voz pasiva. Mariam yacía en su sitio, hermosa, como una reina, o una princesa. Linealmente alienado, normativo. La nevera emitía su ruidito particular. La pierna derecha en el suelo, reposando sobre su píe, la izquierda en la silla, como aplastando lo que venía. "Estás al día".
¿Y entonces?
En realidad nunca respondió después de que le dije que ambos esperábamos. Solo me vio y cerró la puerta.