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Cadáver exquisito




Despacio, que pasa el espacio,
lento, que pasa el tiempo.

Se mueven las lenguas cerca de los oídos,
secretos;
se atavían de cagadas los planes ceñidos,
indiscretos.

Despacio, que pasa el espacio,
lento, que pasa el tiempo.

Se revela,
se rebela,
se nota,
la nota.

Se dispara el instinto,
se separa la razón, no precisamente
del corazón,
sino de la carne presa, del plan
de esa cabeza.

Despacio, que pasa el espacio,
lento, que pasa el tiempo.

Se toman las manos,
se arrastran las ganas,
se besan los labios,
se esperan insanas.

Aquella cabeza surge,
esa cabeza arrasa,
ceñido plan más no urge,
enciéndanse las brasas.

Despacio, que pasa el espacio,
lento, que pasa el tiempo.

Labios de licor precisan tres almas miserables
para saciar velocidades altamente vertiginosas,
metales para perforación en paraísos deseables
precisan mordidas de almas con licor deseosas.

La puta madre,
despacio, que pasa el tiempo.

Y lento, que pasa el espacio.

Se houdiniza esa cabeza,
pero se queda aquella cabeza,
ceñido plan urge,
enciéndanse las brasas.

Movimientos, sudoraciones,
tactos, emociones.
Momentos, explosiones,
pactos, pociones.

Magia de aquella cabeza atémpore,
magia de Perséfone;
vicio de esa cabeza sapioerudita
vicio de Afrodita.

Y yo, en un mundo recóndito que viciaba las realidades,
vagando entre almas miserables a veces llenas a veces vacías,
con labios en el licor y en los metales,
conversando con más que nada arpías.

Yo, la comida,
Psique, Fineo.

Despacio, que pasa el espacio,
lento, que pasa el tiempo.

Se efimerizó el éxtasis,
ya el enfermo estaba mesmerizado,
se capturó la antítesis,
cuando el revuelo hubo finalizado.

Consistía en movimientos súbitos dignos del más Hadítico infierno,
consistía en la confusión del amor de Psique que
en su soledad al divisar a Artemisa robándole el tiempo sempiterno,
procedió a volver al lecho izquierdo de Afrodita que
en su soporífera divinidad atosigada no pudo aflojar todos sus pernos.

Despacio, que pasa el espacio,
lento, que pasa el tiempo.

Vigilia de aquella y de la comida,
discusión verdadera y alada,
golpe falso y pestaña ceñida,
Mnemósine muerta y olvidada.



Cadáver exquisito.