Hemorragia
Me ha pedido que deje de sangrar,
así como si nada,
como si la herida ya estuviese cerrada,
como si estas letras fueran mi decisión
y no consecuencia de una hemorragia,
me ha pedido que deje de sangrar,
así como si nada,
como si ella no me hubiese hecho nada.
Tragicomedia
La melancolía me cerró la puerta en la cara
porque no quería que llorara más en su lecho.
La tristeza me abrió los ojos sin compasión,
porque no quería que imaginara más tragedia.
Las lágrimas me sacaron de la pequeña azotea
porque no querían que creara goteras en el techo.
Y Perséfone me ocultó para siempre en la oscuridad,
porque no quería que de mí hicieran una comedia.
Aprilis
En abril murió la fe, en abril murió Juan Pablo II,
en abril cinco murió Cobain,
tres días después,
hallado moribundo.
En un abril cualquiera murió García
Márquez,
murió la realidad y la magia
de antes;
en un mismo abril,
del mismo año,
el mismo día,
murieron (como si fuera una
fantasía)
de la Vega,
Shakespeare y Cervantes,
mierda y porquería.
En un abril murió Einstein,
relatividad y bombas
(para matar a Hitler [casi] se
usaron esas
bombas)
y Hitler murió un abril,
igual que Mussolini:
el mismo abril,
del mismo año,
no el mismo día,
([casi] como si fuera una
fantasía)
esta vez no tan
mierda,
ni tan porquería.
También mataron a Zapata y Gaitán,
para a los que les importan las ideologías.
Y de mil novecientos doce el abril,
hundióse el RMS Titanic,
condenando así el maldito infame,
a todos los amores color rosa y marfil
a morir en algún maldito abril.
Esto es un poema de mierda,
porque está dedicado a abril.
Requiescat In Pace (III)
Ayer por ti
sentí aquello que
llaman ternura,
compasión y deseo.
Hoy por ti
no siento más que
decepción, tristeza
y lástima.
Mañana por ti
no
sentiré
nada.
Tú Calipso, yo Telémaco
Me sumí en las aguas de mi Ítaca anhelando fantasías,
creyendo que sería feliz yendo y viniendo de ti,
y vaya mentira he descubierto hoy en día,
nativa de ojos claros con labios color rubí.
Crucé el pacífico persiguiendo al sol poniente,
y me encontré en aguas dulcemente asiáticas,
pensé que sería tierra muy sangrienta y muy ardiente,
pero no fueron más que sucias mentira mediáticas.
Caminando llegué a la implacable llanura del desierto,
allí los aires y las arenas me recibieron muy contentos,
brindándome de sensualidad innumerables conciertos.
Ahora aquí me regodeo en aguas profundas y oscuras,
deseando que me devores con tu fruición y finura,
y que me rompas a la mitad con pasión y con locura.
Pero aún recuerdo la cómoda Ítaca,
tierra maldita y lejana,
pero espero de su senda mítica,
me escape mañana por la mañana.
Y a veces sueño despierto
con el cálido sol azul y rojo,
entonces entre vivo y muerto
deseo ser invisible a los ojos.
Lo cierto,
amigo mío,
es que en su velo aún no me he sumergido,
ni en sus arenas me he ahogado,
pues apenas he probado
un par de sus bocados,
lo cierto,
escucha insoñado,
es que sus aguas aún no he explorado,
ni en sus muros me he rendido,
pues apenas he distinguido
su loco mundo perdido,
lo cierto,
lector frío,
es que sus tobillos he imaginado,
y sus pezones ya he mordido,
irónico dulce resultado para un pájaro dormido.
Porque es aquí en este desierto,
entre estos aires y estas arenas,
y entre estos sensuales conciertos,
donde siento miedo
y me siento amenazado.
Y es que es aquí en estas aguas oscuras,
donde aguardando ser devorado
por tu inhóspita locura,
siento celo,
y declamo hermosura.
Siete horas, ratos conversos
[Conocí] tus ojos,
[los] envolví con los míos;
llené tus desp[ojos], [con]ociste los míos.
Caminamos [sin exámenes], y divisamos gramita
[entre alguienes] en la
tierra donde nadie habita,
al espacio sideral en un viaje, en dos [casi tres],
y a la tierra en dos brebajes, como un cigarro [al revés].
Sin pasos ya, [venc]idos,
en una conversación larga
nos [ahog]amos y sumimos.
Como idiotizados,
buscando estar [dorm]idos,
a la larga
nos [son]reímos.
La flauta, la nota,
y la hora [sin darnos]
cuenta,
se agota.
Siete estro[fa]s,
veinti[ocho]
versos,
[si]ete horas,
ratos conve[r]sos.
Oda al alma pueril de algún abril
No sabes, no sabes,
no sabes todo, no sabes nada.
Fémina sois, y si hombre fuérais,
nunca supiérais que quiere una mujer.
No hablas, ni actúas,
no palpas, ni insinúas;
no aseguras, ni mientes,
no fumas, ni sientes;
no soportas, ni convences, no aportas, ni comprendes;
no dices, ni perduras, no vives, ni manipulas;
no miras, ni escaseas,
no bailas, ni siseas;
no acaricias, ni cedes,
no propicias, ni bebes;
no besas, ni abrazas, no piensas, ni mandas;
no superas, ni rozas, no liberas, ni afrontas;
no progresas, ni cantas,
no juegas, ni agradas;
no enseñas, ni pares,
no demuestras, ni lames.
No muestras, ni llamas, no tientas, ni mamas;
no conoces, ni cabes,
no destroces,
no sabes.
No sabes, ni sabes,
no sabes todo, ni sabes nada.
Cadáver exquisito
Despacio, que pasa el espacio,
lento, que pasa el tiempo.
Se mueven las lenguas cerca de los oídos,
secretos;
se atavían de cagadas los planes ceñidos,
indiscretos.
Despacio, que pasa el espacio,
lento, que pasa el tiempo.
Se revela,
se rebela,
se nota,
la nota.
Se dispara el instinto,
se separa la razón, no precisamente
del corazón,
sino de la carne presa, del plan
de esa cabeza.
Despacio, que pasa el espacio,
lento, que pasa el tiempo.
Se toman las manos,
se arrastran las ganas,
se besan los labios,
se esperan insanas.
Aquella cabeza surge,
esa cabeza arrasa,
ceñido plan más no urge,
enciéndanse las brasas.
Despacio, que pasa el espacio,
lento, que pasa el tiempo.
Labios de licor precisan tres almas miserables
para saciar velocidades altamente vertiginosas,
metales para perforación en paraísos deseables
precisan mordidas de almas con licor deseosas.
La puta madre,
despacio, que pasa el tiempo.
Y lento, que pasa el espacio.
Se houdiniza esa cabeza,
pero se queda aquella cabeza,
ceñido plan urge,
enciéndanse las brasas.
Movimientos, sudoraciones,
tactos, emociones.
Momentos, explosiones,
pactos, pociones.
Magia de aquella cabeza atémpore,
magia de Perséfone;
vicio de esa cabeza sapioerudita
vicio de Afrodita.
Y yo, en un mundo recóndito que viciaba las realidades,
vagando entre almas miserables a veces llenas a veces vacías,
con labios en el licor y en los metales,
conversando con más que nada arpías.
Yo, la comida,
Psique, Fineo.
Despacio, que pasa el espacio,
lento, que pasa el tiempo.
Se efimerizó el éxtasis,
ya el enfermo estaba mesmerizado,
se capturó la antítesis,
cuando el revuelo hubo finalizado.
Consistía en movimientos súbitos dignos del más Hadítico infierno,
consistía en la confusión del amor de Psique que
en su soledad al divisar a Artemisa robándole el tiempo sempiterno,
procedió a volver al lecho izquierdo de Afrodita que
en su soporífera divinidad atosigada no pudo aflojar todos sus pernos.
Despacio, que pasa el espacio,
lento, que pasa el tiempo.
discusión verdadera y alada,
golpe falso y pestaña ceñida,
Mnemósine muerta y olvidada.
Cadáver exquisito.
Confesiones I (Maldito perro)
2 de abril del 2017, 5:38 de la mañana, casa ajena.
Estimada.
Maldita. Joder.
Nada qu{e esperara, joder. Descontrolado, jodido, sudado, no, sudadísimo. Maldita sea, joder. Okay, calma. Esto es una carta y no tengo tipex asi que todo esta mierda va a salir. Mejor dejo de decir estupideces antes de que pase algo de lo que me puedo arrepentir. No creo que olvide esa rapidez, esa velocidad, no, no... Esa pasión, pasión que parecía muerta hace años y que esta renaciendo ahora, es... Un amor muerto en el pasado y resiliente en un futuro que hoy es presente? No, ya no es hoy, creo que fue ayer, o no, no sé a lo mejor fue hoy, creo que esto lo estoy escribiendo un dos de abril pero no sé si lo que describo pasó en el primero de abril.. El alcohol en tus venas? La hierba? El humo? No se que esta pasadno pero lo cierto es que tan pronto empieza ya la cagué. No soy más que un niño. Es esto una carta o una confesion? Hablo a tí o a mi mismo? No lo se a ciencia cierta pero quizá solo siento que tu no tienes memoria, ni yo tampoco, es decir, que todo esto lo olvidarán nuestrs bocas ero no nuestras miradas. Yo pensé que habías dicho que querias ver y en realidad era que no. Respondí como si hubieras dicho lo contrario y mierda. Yo soy muy detallista y me doy ucuenta de todo. Yo mejor que nadie puedo saber qué pasa por la mente de las féminas. Pero bueno lo cierto es que la cagué. Porque me vuelves niño. Eres un demonio que una vez un dmonio me dijo que eras más demonio que ese demonio y bueno, hoy un demonio me llevó con otro demonio y me encontré en una quimera con dos bocas, y una gloria que parecia sueño. ¡la clave? Que hace cinco años ¿nos lo hubiesemos imaginado?
Maldito demonio. Joder.
Esta carta es una confesion, por eso no se llama Escritos sino Confesiones, porque ayer fue escritos y hoy confesiones Es un escrito de confesiones, ya, por qué tanto drama. Y es más, haciendo honor a el alcohol que corre por mis venas, no dejaré que alguien más ajeno a este ebrio edite esta entrada. Se quedará así, creo que he puesto las comas que tal y las tkildes que son, pero sinceramente no escribo mal tanto por el alcohol sino porque este teclado es la mierda de las mierdas, y segundo está alejado de la pantalla, es decir que practicamente escribo a ciegas
Tu baile compenetrado que me hipnotizó, tu sudor en mi frente, en mi cuello, el mío en el tuyo, el alma en el baile, en el roce, en la dureza y en la humedad, en el alma de una noche que nunca se debería olvidar.
Sin más que decir, nada menor, eres tú.
P.D.: Maldito perro.
Escritos (vol. 2)
1 de abril del 2017
Estimado amor de mi vida.
He decidido escribirte esto porque llevo tiempo sin saber de ti. Ya sabes bien lo que pienso acerca de ese tiempo. No me gusta del todo estar contigo, tampoco me gusta tu sonrisa, ni tu manera de ver las cosas, porque es muy distinta a la mía. Sabes bien que no eres el amor de mi vida perfecto, que eres una especie de ser que tiene un potencial, pero que nunca he sabido cierto. Sí, sé que piensas que los amores de vida son perfectos, porque yo soy el amor de tu vida, y según tú soy perfecto, pero debo decirte que eso no fue más que una coincidencia. ¿Por qué debo ser yo el anormal? No, qué va, tú eres el que tuvo suerte, yo nunca la tengo. Sé que es duro y rudo, pero es la verdad. ¿No te llama la atención que esos dos sinónimos tengan las mismas letras? Rudo y duro.
En realidad, no te he dicho nada que no sospecharas. Ya sabes que soy un inconforme, que no le doy un cien a tu rostro, ni un cien a tu cuerpo, que no le doy un cien a tu manera de caminar, ni un cien a tu manera de reírte, ni mucho menos un cien a tu manera de pensar, ni un doscientos a tu coeficiente intelectual. Tus filosofías siempre me parecerán vacías, y lo que me digas plenas fantasías. De cierta manera no hay nada nuevo en ti que no haya sospechado ya, la mayoría de las veces. No le doy gracias a un dios por haberme encontrado contigo y tenerte en mi vida porque no creo en ningún dios. No me siento afortunado, ni bendecido, tampoco creo valorarte tanto como tú crees que debo valorarte, ni mucho menos creo quererte tanto como debería quererte, pero si hay algo cierto es que te quiero más de lo que tú crees que te quiero. Sé que ese cariño es prestado, pero no sé si sepas que se pueden prestar cosas eternamente.
En realidad, no te he dicho nada que no sospecharas. Ya sabes que soy un inconforme, que no le doy un cien a tu rostro, ni un cien a tu cuerpo, que no le doy un cien a tu manera de caminar, ni un cien a tu manera de reírte, ni mucho menos un cien a tu manera de pensar, ni un doscientos a tu coeficiente intelectual. Tus filosofías siempre me parecerán vacías, y lo que me digas plenas fantasías. De cierta manera no hay nada nuevo en ti que no haya sospechado ya, la mayoría de las veces. No le doy gracias a un dios por haberme encontrado contigo y tenerte en mi vida porque no creo en ningún dios. No me siento afortunado, ni bendecido, tampoco creo valorarte tanto como tú crees que debo valorarte, ni mucho menos creo quererte tanto como debería quererte, pero si hay algo cierto es que te quiero más de lo que tú crees que te quiero. Sé que ese cariño es prestado, pero no sé si sepas que se pueden prestar cosas eternamente.
Las cosas que más valoro de ti son tu boca y sus usos, la manera en que mueves la lengua, la cadera; la manera en que tu piel se refleja en mis ojos y los sonidos que emites cuando me apropio de tu ser, las ganas que siempre cargas puestas, las ganas que siempre cargas de quitarme las ganas, y las ganas que tienes siempre de quedar con más ganas. Las cosas que más valoro de ti son tu picardía y tu locura, tu sensatez ingenua y de tus pezones la dulzura, la redondez de tus nalgas y el cuadrático estado en que perplejo me dejan tus lamidas y relamidas, las sensaciones retorcidas y los pensamientos perversos, el sí-a-todo y el no-a-nada constante de tus labios. Esas cosas son las que más valoro porque son instintivas, no necesitas pensarlas para que existan, escapan a la máxima de Descartes y se sumergen en los sueños de Freud, surgen del inconsciente y se depositan como semen en óvulos fecundadores. Son sempiternas, esas cosas.
Quizá la perfección que tanto anhelo está en lo instintivo y no en lo pensado, pero entonces, ¿acaso yo no me la paso pensando? Sí, pero para mí pensar es algo instintivo, nací con ese don. Cogito, ergo sum. Por eso, querido amor de mi vida, eres un desastre y un fracaso. Ya lo sabes, ni siquiera eres bueno enviando misivas, ni poemas epistolares. Amor de mi vida, lo peor es que te considero sobrepensado, por eso en ocasiones creo que no existes y que solo eres una proyección semi-inductiva que siempre fue producto de los constructos socioculturales que se impregnaron de amores ajenos y fantasías robadas. Luego me tomas la mano y sé que, nada de eso. Luego me la sueltas y entonces, ¿cómo pretendes que no dude de tu existencia? ¿Qué si quiero mi espacio? Sí, pero eso no quiere decir que me sueltes la mano. Vale, no hace falta que me entiendas: soy Virgo, virgen: fémina.
Lo cierto es que quería escribirte porque tenía tiempo sin saber de ti. Porque en realidad he sabido de ti a través de varias personas, han llegado aquí diciéndome que traen información sobre el amor de mi vida. Pero tan pronto llegan se van, y no me dicen dónde puedo encontrarle o por qué lo conocen. Y claro, no les pregunto esas cosas desde un principio porque siento que son ellos hablando en tercera persona, o en primera, también; pero cuando abren la puerta para marcharse me doy cuenta de que no son más que conocidos del amor de mi vida, y cuando noto que se irán sin darme toda la información entro en pánico. Luego cuando salen por la puerta y cierran, abro de nuevo aterrado para preguntar y el terror se vuelve horror, al ver que ya no están.
Por eso, amor de mi vida, no sé si voy a esperar más. Así que esta misiva no tiene conclusión, ni principio ni final, solo es un viaje más entre dos direcciones que aparentemente nunca se van a encontrar. Amor de mi vida siento que pronto mi vida me dejará, y ya no serás el amor de mi vida, sino simplemente el amor de, sin mi vida, porque mi vida ya no estará. No sé cómo te puedas tomar esto, pero espero que lo sepas leer con el tono en el que lo estoy diciendo, y que sepas leer cada coma, cada punto, cada espacio. Que leas entre líneas y sobre líneas, que leas cada punto y coma y cada sangrado y cada espaciado y cada palabra rara, que al menos sirvas para eso. Sé que no te gusta escribir cartas porque nunca me has enviado una, y sé que no te gusta leer cartas porque nunca me has respondido una. De todas maneras, es lógico, porque no sabes mi dirección postal, y tampoco nunca te he enviado ninguna, pero algún día tenía que pasar.
Sin más que decir, se despide sin dudar.
El amor de tu vida.
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