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La Bella y la Bestia







Hiero, yerro, pero,
ella ama ciegamente,
ella adora sordamente,
pero irónicamente su amor es eternamente sincero.

Yo tomo vuestro corazón y lo aprieto
y vos tomás el mío y lo besas.

Amor enfermizo, amor de aquel, no de antaño, no moderno,
solo vuestro, solo eterno,
amor enfermizo porque para dicha enfermedad no hay cura,
solo la muerte, por ello dura.

Infinito, grande infinito, infinito,
pero algún libro corriente me enseñó
que hay unos más grandes que otros, señor,
por ello quizá aparto el vuestro, para buscar un más grande y cercano infinito.

Con café y galletas, ya sabéis.

Su pleitesía, su obediencia, yo feroz, atroz,
ten un lindo beso, decía, con esencia,
eso, con su cuello bajo mi hoz, pobre ella.

Por eso cuando la lluvia arrecia,
sé bien que ella es la bella, y yo la bestia.