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La vida es cuesta arriba





Y si bien la cita fracasó en inéditos compases, la continuación de aquel romance durmió en cama de rey, con almohadones de clase y espigas sedosas provenientes del mundo árabe, descansó y despertó con una sonrisa de lindos matices, constantemente preguntándose, anoche ¿que fue lo que hice?
Lamentable era el hecho de que en el mundo ocupado no existían las respuestas, solo los qués bailaban y los porqués en algún rincón aguardaban, información desdichada que su ocasión esperaba, nula esta por defecto pues el mundo era específicamente incompleto, sin motivos las personas caminaban en sentidos contrarios a los correctos, se alejaban del individuo humanitario que aguardaba en lágrimas el personaje perfecto.

La llegada colectiva de sentimientos forzados no impedía la decoloración de una chica sin igual, con ojos de demonio infundado con perlas negras a un costado, era la prueba de lo inexplicable, el hecho de que algo tan oscuro y aparentemente siniestro pudiera ser tan hermoso, tan perfectamente imperfecto. En dos dimensiones se apreciaba la figura grácil de la sentida humana, con huellas de lágrimas caídas en algún pasado y decepciones múltiples en el otro costado, sin duda era el reto mas atractivo.

Por un lado la mirada llamaba a los dioses a arrodillarse frente a las mentiras, incitaba a las monjas a filmar películas pornográficas y empujaba a los niños a exclamar groserías, era la mirada mas arriesgada, una que dimitía de la existencia de algún humano, una que desistía de respirar para tan solo poder tomar mi mano.

Otro lado embaucaba a los inocentes en ilusiones perfectas que dormían a los osos mas agresivos y despertaban a los miedos mas profundamente dormidos, su insolencia desanimaba a gusto a los mas serios y atraía sin duda alguna a los mas rebeldes, era una ambigüedad con ojos, unos ojos con mirada.

Sin color empezaba la vida.
Los recuerdos no morían.
El tiempo pasaba y caía.
La vida era cuesta arriba.
Miley en aquel pueblo.
Cantaba hermosa.
Ya sin mascaras ni desordenes.
Pasados sujetos, mantienen esencia.
Pruebas de amor eterno en vidas humanas.
Volvíamos a aquel pensamiento.
Volvíamos a aquel sentimiento.
Volvíamos una y otra maldita vez.
No podíamos escapar de nosotros.
La persecución no cansaba.
Gustaba el... secreto.
Dificultades día a día.
Sonrisas y cabellos cortos.
Lágrimas y resentimientos.
Pozos sin fondo.
Manos al viento.
Rescates memorables.
Golpes al centro.
Caminos con dos cielos.
Y fines de fantasía.
Frialdades hermosas.
Y números de fechas.
Citas entre miradas.
De luces oscuras.
Granizos de esperanza.
Y apodos hermosos.
De segundos nombres.
Acostada con el placer.
Y lágrimas de risa.
Mentiras y desconfianza.
Veintiuno.
Veinticuatro.
Lindas amigas.
Amores de lluvias.
Celos desquiciados.
Inmadureces de soldados.
Espejismos vacíos.
Eternidades cortas.
Adicciones sumisas.
Juntas perfectas.
Pasados suicidas.
Cortes profundos.
Y sentimientos absurdos.
Hay que pintar el firmamento.
He de admitir tragando saliva.
Y aceptando obsesiones.
Lo que antes negaba.
Que la vida es cuesta arriba.
Que todo cambia.
Que todo no empieza.
Que todo no termina.
Que la vida es cuesta arriba.
Que la vida es cuesta arriba.
Que la vida... es cuesta arriba.
Pero la vista es hermosa.

"Life's a climb, but the view is great."
Miley Ray Cyrus
Te extraño, Hannah; te extraño, Stewart.

















Venas





En algún determinado momento nuestro protagonista admitió que si tenia capacidad para dicha astucia, la grasa faltaba en aquel esquelético cuerpo y el potencial era mayúsculo, quizá ese momento vino dado por la exigencia que se presento y requirió una acción necesaria mas que astuta, en si, la incentividad se presento como si esa fuera su casa, como la propia prostituta.

La junta insospechada mencionaba posibilidades nunca soñadas, era la oportunidad de aprovechar la oportunidad de no dejar ir otra oportunidad, eran momentos y bofetadas sucesivas en ordenes explícitos que requerían reacciones inmediatas, no había tiempo que perder.

Empezó una historia de repetitivas ejecuciones de tejidos, la muerte y resurrección de innumerables engranajes móviles que desarrollaban potencias insubordinadas, leyes de la física en su estado mas puro, con días de adelanto y perdiciones en el dolor, la ocasión no pintaba para perdedores. 

Y en las arterias corría la sangre de los asesinos a velocidades de vértigo, y con visibles evidencias de resurrección el animo subía a millón, la definición de los muertos era gigantesca, pues el peso soportado era el mayor y de a grandes pinceladas aumentaba el volumen, era la evolución. 

El dolor era la mejor muestra de ello, la pregunta que pueda salir a flote sera ahogada con esa llana excusa, pues impide el movimiento rápido o brusco de los no muertos, sobretodo al día siguiente de los mencionados homicidios, con razones de mas y bases científicas. Rodeado de espectadoras la adrenalina aumentaba, era inevitable, el ego se exaltaba, aquellas eran deseables y algunas cosas no se calmaban, obviamente no paraban de admirar, y es que la mejor parte era visual, mas aun en aquel individuo sin igual que se lograba marcar sin esfuerzo alguno, y eran algunas marcas tan bellas, que atraían a las sirenas, tanto que una de ellas, exclamó «pero qué lindas venas»





Adicción sin fin





La pregunta ronda los espacios perdidos de la vida en planetas alternos, con cúspides turbulentas y miedos eternos, las dudas salen a flote en aquellas tormentas de desasosiego, sin rumbo y con completo desvelo, me arriesgo para saber hasta dónde llego.

Y en la caminata más larga y cansina, se desvelan más atribulaciones que aumentan las sospechas, de que hay alguien que detrás camina, sin ser visto desde haces muchas fechas, por lo que es suponible que el peligro, complejamente acecha.

Y en cuestión de minutos la decisión del reojo ha de tomarse, para en sentidos figurados poder los miedos sosegarse, pues si no las vacilaciones darán paso al apolillamiento, de aquellas bases débiles, que no son más que asquerosos esperpentos.

El apogeo del movimiento ocular es principio de la experimentación del encanto, de saber que tanto, puedes resistir al mirar, una perla negra única y singular, que seduce el iris más enraizado, e ilusiona al más ávido lince espectador, que aun indubitablemente arrepentido de no haberse marchado, no deja de mirar sin pudor.

Y sin compostura se voltea de inmediato aquel individuo con temores, sin recato pero con más que obvias aflicciones, y destruye las incertidumbres plurales de atormentamiento, irónicamente atónita la palabra que suelta su lengua con el más grande esmero, él sin saberlo asesina el acechamiento, como si fuera parte de un hechizo, hola, por qué demonios sigues a este indivisible sujeto tan huidizo.

La noche cada vez se hacía más larga, y el movimiento de las agujas del reloj imperceptible, la lluvia que se desmoronaba en el suelo parecía incisiva, mordaz, amarga, aquella piel parecía indefendible, impugnable, destruible, aun así la vida continuaba su itinerario y este hecho parecía malditamente increíble.

No existió respuesta alguna debajo de aquella medialuna, solamente la mirada que se mantenía fijada en el asustado, uno que quería matar sus dudas una por una, pero ya se encontraba perdidamente enamorado, con más que la sensación de no entender el porqué de dicha gracia, sabía que si decía que no sentía nada, no sería más que una absurda falacia, una mentira muy mal disimulada.

Y cambiando la perspectiva del lector, hay que decir que aquel alguien caminante y perseguidor, ejercía sobre su objetivo una brutal presión, intentaba traspasar su piel sin compasión, asesina de realidades y creadora de ilusiones era aquella persona, que imponía una hermosa autoridad afín, y sin necesidad de una genéticamente superior hormona, indujo al desdichado a una adicción sin fin.




Amores de lluvias





Una gota cae por primera vez, y de inmediato siento aquella sensación tan gratificante, sé que se ha cumplido uno mas de aquellos ciclos que tanto vi en Estudios de la Naturaleza en secundaria y por ende la lluvia comenzará.

Me gusta porque me hace sentir tranquilo, con ganas de respirar cada vez un poco mas, en la situación mas suicida puedo estar, y he de asegurar que la lluvia me va a salvar, pues aquella sensación es única e inigualable, siempre sobrepasando lo mas deseable.

Un sonido encantador el que hace cualquier gota al tocar algún pedazo ya sea natural o artificial de esta hermosa tierra, uno que me brinda seguridad de que no voy a caer, uno que me indica lo frágil que puede ser la vida, pero a su vez que tan bien imitan el papel de ave fénix aquellas gotas que en unas horas vuelven a formarse y crecer, sin duda admirable y maravilloso.

Increíble la actitud que tomo ante un poco de lluvia mojada que cae del cielo, un brilloso ojo flirtea con el otro y danzan al ritmo de una clave mal marcada, imperfecta naturaleza que duda al dejar ver a un misero humano aquella muestra tan tangible de belleza, de una lluvia que besa la dulce inocencia de los despreciados, una que no incomoda mas que a los apurados.

Yo la amo y me dejo de la puta poesía para decirlo, sin ella mi mundo no seria el mismo, cuando viene alegra mis días, he de admitirlo, también espero que no les moleste esta ferviente prueba de cinismo, pero es que esta niña cuando cae espanta los mirlos y me hace ser participe de obras culturales del renacentismo, me transporta a otras dimensiones y me hace dejar de ser invisible, marcan las gotas una silueta palpable y tangibiliza mis fantasías mas inimaginables, amor es, lo que siento, que mas si no, tampoco invento, solo digo aquello que mueve mi inspiración, lo que no entrecorta mi respiración, pues aumenta la dilatación de las venas y transmite mucha tranquilidad, me serena, y es que aquellas gotas tan hermosas me soportan, es mas, a mi no me importa, si esta limpia o esta turbia, yo solo se que me quiero mojar en la lluvia.




El peor de mis fracasos




En la cotidianidad de lo normal, la vida empezó a ofrecer cosas sin parar, las opciones no eran múltiples pero si mostraban esperanzas eternas detrás del cristal. En sentidos figurados y supuestos anunciados el modelo perteneciente era apreciado como el mas valioso tesoro jamas guardado, con pinceladas de perfección y ápices de eternidad, la blancura perfecta de aquella inocencia era sinónimo de su celestialidad, y la brisa dejaba tras la sabana esa silueta tan inmutablemente hermosa de origen divino. 




La búsqueda había terminado, pues cuando ángeles caen no hacen falta curanderos, y la emoción de miles de nervios ópticos recaía en la presión de una visión hacia lo desconocido, era la mas ínfima muestra de comunidad, de monotonía. Apenas se apreciaba, sin detalle alguno, que la intención de aquel ser del paraíso no era mas que instalar su sombra en el rojo sofá perdido de Nashville, y mostrar algo único, si, pero solo en un momento único. 

Encendió y apagó la linterna, era Potter sacando momentáneamente la piedra filosofal de su simple bolsillo, la efimeridad de lo imposible y la vista de un ciego que se conformaba con la pequeña luz, pues aquella chispa del encendedor brindaba una esperanza, una ultima esperanza.


Eran las tres veinticuatro de la mañana, no nacía nadie y tampoco había alguien que no había dormido nada, era simplemente la hora que marcaba el reloj cuando algún señor jefe realizó que su enviado no hacia mas que la labor de un ilusionista, ya había un Edward Norton sobre la tierra, así que no era necesaria aquella luz discreta. Las opciones se barajaban y la junta terrenal no opinaba, era cuestión de divinidades el destino de Artemisa en aquellas fronteras de existencia, la canción de amor no se escuchaba en el fondo, incluso la novena de Beethoven tampoco sonaba en los alrededores del museo templario, el silencio reinaba, era la decisión mas importante de las superiores deidades, la perfección eterna juzgando a la perfección efímera ¿qué diferencia había?

Cronos levantó la mano y pidió excusas al profesor para ir al baño hace unos treinta y dos minutos, aun no ha regresado, sabe bien que la presión existente recaerá sobre él cuando la partida de jefes se de cuenta del manojo de soluciones posibles, y la inferioridad de su valentía no le permite afrontar aquellos miedos, en especial a Persephoné, aquella famosa e insalubre canción trágica de gigantescas dimensiones, donde la prisión esperaba ansiosa a aquel dios irresponsable.

Se adelantaron sesiones de armas codiciadas y de modelos arraigadas, de fortunas existieron y agradables trabajos defensivos trajeron, la nulidad de dichas expresiones brindó una mayor importancia a aquel que esperaba ansioso en las grandes puertas del palacio para fotografiar al acusado con el rostro roto, al descubierto y sin asombro, con la neutralidad inerte que expresa la acidificación alcalina, era la sal dulce de tiempos berbecuenos, era la mas grande muestra de necrofilia insensata con partes involucradas, pero la decisión aun se postergaba.

La cuestión de algunos días es la presencia del error pasado con amargas bofetadas de decepción, era la exclusión de aciertos sencillos que demostraban el fracaso, el pasado enamoró al distanciado y exiliado, con refinada dedicación lo fue sobornando con su amor, y expreso a aquel imbécil cosas que nadie quería escuchar y sorprendió con luces de intensidad sin igual. La basura engañada era trasportada a su aplanamiento y subyugación, para ella el tiempo era una ilusión y no supo distinguir bien la duración de aquellas luces sin fulgor y no logró aquello inlograble pero aún así alcanzable, encantó con sus falsas esperanzas al caído conformista y acomodó los cojines para su desagradable estancia.

Con promesas de cambio se interpreto la canción de soledad y con indudable inexperiencia se aprendió a mentir, la decisión mas justa parecía evidente, era obvio y ya todos los periodistas predecían la sentencia, pero casi nadie sino nadie sabia acerca de los sentimientos de Zeus por el caído, era increíble pero allí se me reveló eso, era el talón del mas grande e invencible; por experiencia se denotaba debilidad en aquel punto, si saben recordar, Brad Pitt alguna vez lo experimentó, y por ende no había posible solución.

De postergaciones indefinidas salieron doctorados los presentes, igualando a las antiguas estrellas ausentes, con cánticos de guerra se declaraba la paz y con sentidos abrazos se deseaba la muerte, era un desastre cómico, era la tragedia más mal escrita, una convención de poetastros juntando versos para la reina, declarando impuestos en Hong Kong y procreando trillizos en China, la anomia absoluta con un gran error, indudable era aquel, pero se desconocía su nombre, era extraño y aparentemente insoluble, raro y poco voluble, sin espuma ni nata, sin flores ni espinas, bellezas artificiales con luces vacías, la presencia efímera de aquella renombrada perfección, una a la que se le preguntaba constantemente el porqué de su conformismo, era la pregunta sin respuesta y el tornillo sin tuerca, sin sentido y sin otro sentido, sin uno y sin dos, menos tres, dudable el cuatro, imposible el cinco, utópico el seis, incomprable el honor, nada barato, sin respuestas caminaba, y con presión se guardaba, la pintura no manchaba, el pincel no admitía movimiento, fijo en su aposento, el inútil ni siquiera pintaba a trazos, era cuestión del deudor admitir, que de parte de él había nacido el peor de los fracasos.




Cruces peatonales






—¿Y eso qué fue?
—No sé, sabes que suelo ser impulsivo.
—No, falso, no sueles ser impulsivo.
—En ocasiones lo soy.
—Especiales son esas.
—Si, tal vez.
—Entonces ¿qué hizo de esta especial?
—Quizá fue el clima.
—Hazme comprender.
—Bueno, tal vez esta lluvia y este frío, las nubes y la brisa la hicieron así.
—¿Y mas nada?
—Bueno, eso y que estamos un tanto solos y allá adelante tenemos que cruzar la calle y así.
—¿Eso es todo?
—No lo sé ¿por qué te complicas tanto?
—No lo hago, solo quiero saber.
—¿Tienes acaso que saberlo todo?
—Me gustaría, siempre quiero saber más.

—Eso es relativamente bueno.

—¿Relativamente?
—Si, pues pienso que en los sentimientos no es tan bueno saberlo todo, o al menos, creo que no es bueno preguntar acerca de todo, porque no todo tiene un porqué. 
—¿Sentimientos? ¿A qué viene eso?
—Suponlo.
—No quiero, dime.
—No te quiero decir, pero si quiero que lo sepas.
—No entiendo, se directo.
—No entiendes, o finges no entender.
—Dime.
—No quiero.
—Eres un... tonto.
—Ni tanto, seguimos sujetados ¿por qué no me has soltado?
—No lo sé, no todo tiene un porqué ¿no es así?
—Asi es.
—Y entonces, pues...
—Entonces nada, vamos a por un helado.
—Vale, pero no sueltes mi mano, no entiendo los semáforos.