Saca el pecho
Ayer me dijo "no olvides que forzar está bien"
ese dueño beligerante de un curul depuesto.
Irónico pues que aquella atenéica dueña de la verdad –
asesorada y feculada por aquella crónica con voz chillona–,
pretenda que el forzamiento pragmático de aquel poder
no sea muestra suficiente de su falso señorío.
O señoriteo.
La paz de tu paloma nívea no contraría a mi fuerza.
La fe que acompaña a esa fuerza, en tanto fieles, ¿no vale tampoco?
Y en tanto darvinianos, ¿no sobrevive acaso el más hercúleo y forzudo?
No justifiques tu quebradiza y endeble verdad
con los ataques sesgados a una diferencia opulente.
Ni camines llorando luego ante cualquier mirada displicente.
Saca el pecho.