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No somos milagros







Los cristales se vuelven insoportables en días de nimiedad. El ocaso resulta ser la cura de tanto, ese tanto que es La Nada. Ironicamente La Nada no está llena de nada, sino de algo, pero es algo que parece, y de hecho es, intangible, e indescriptiblemente inenarrable. Por eso el nombre propio, uno que pone a los nominalistas orgullosos. Y de repente, resulta ser no solo el ocaso, sino el frio, el aire fresco, el sabor de un plato, la progresión armónica de Eiht. A veces pienso que es la frescura de la naturaleza. ¿Terminamos haciendo realidad lo virtual? Escapamos de la realidad cuando nos alejamos de ese oscuro cuarto, de esa brillante pantalla, del hacinamiento de estas cuatro paredes. Parece ser que nuestra realidad es lo que nosotros queramos que sea. La realidad parece ser la rutina, quizás las confundimos. Nuestra realidad parece ser lo de siempre, el día a dia. Las obligaciones, los deberes. Escapamos de ello como si no pudieramos escapar para siempre, y que no sea un escape, sino una ida. Escapar e irse son cosas distintas. Escapar implica estar atado. No se puede escapar si no se está atado. Irse implica libertad. ¿No podemos irnos de nuestra realidad? El destino del escape o de la ida, si no es realidad, ¿entonces qué es? O, ¿qué resulta ser? Resulta ser un escape, como sustantivo, si escapamos. Los escapes son efímeros. La alternativa es que el escape termine siendo una ida, pero esa ida siempre estará manchada por la anonimia y el remordimiento de un cabo suelto. Una cuerda rota. ¿Quién quiere dejar cabos sueltos? Es insoportable la idea, sobre todo después de los atardeceres, cuando esa oscuridad en el firmamento ataca. Podria no atacar, pero con cabos sueltos, ataca. Si nos fuéramos, estaríamos no frente a un escape, sino en otra realidad. Cambiamos de realidad, y en este caso la realidad podría ser no una rutina, sino una nueva experiencia. Lo nuevo eventualmente se vuelve rutinario, a menos que se establezcan espacios de tiempo que anacrónicamente brinden una ausencia de innovación cada vez que lo nuevo sea retomado, y se "sienta como nuevo". No somos magia, ni milagros: somos trucos.