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Alas rotas







Un par de alas rotas, quizá una herida,
quizá un cantar destrozado, una esperanza vacía,
quizá para ti esta dulce melodía.

Sin esperanzas diviso tus ojos,
sin pudor observo las causas de aquel despojo,
aquellos días cuando arrancaron de ti un sol,
una extraña y hermosa fuente de calor.

El día empezó a quemarse dentro de las llamas que envolvían tus hermosas lágrimas, aquellas que se asemejaban al color que desprendían tus ojos al verlo partir, al ver marchar el reflejo que tanto amabas, tanto no por el reflejo sino por el espejo que tan enamorada observabas.

Allá donde la sonrisa le pertenecía a estos amantes, allá donde a ellos y solo a ellos les podía pasar lo que les estaba pasando, y dónde nadie sabía que les estaba pasando más que ellos, y aquí donde irónicamente ni siquiera ellos sabían que les pasaba.

Era la divina comedia de sus ojos, su voz y su sonrisa,
era el sonido de la guitarra en su ventana, en su mañana,
era el café al despertar un sábado tardío,
era su sol perdido,
su amor sombrío,
era un espejo vacío,
era ella, y nadie más que ella,
y era su voz, la que llamaba la esperanza de un nuevo amor.




Dedicado a Verónica.





2012






Esta entrada empieza con un suspiro.


Estoy en un punto de mi vida donde me da igual casi todo, es un punto álgido, al cual nunca antes había llegado, aunque si probablemente me había acercado. Si me dan a escoger entre vivir o morir ahora mismo, pediría nada más que una moneda, la echaría al aire y simplemente esperaría con los ojos cerrados mi destino. Basta de eufemismos y reticencias, me da igual morir o seguir viviendo, porque aunque tenga planes, me da igual resolverlos o no, porque no encuentro sentido a nada.

Me bastó abrir una carpeta de archivos enviados y recibidos a través de la mensajería verde con el telefonito blanco, de hace algunos años, tres, para ser precisos, y miles de recuerdos llegaron solos, como agua en tiempos de lluvias recias, allí estaba mi pasado y parecía que había sido ayer, parecía que todo eso iba a ser mi verdad, parecía que ese era el yo definitivo, aquella época de Reymond, luego de haber abandonado el Elvis, era una época de cambio, extraña, de inmadurez pero con madurez, era una época para siempre.

Hasta que se terminó, hasta que todo terminó, hasta que empecé a ver todo lo nuevo, el año siguiente, y el siguiente. ¿Y qué será de mi siguiente año? ¿Y el otro? No son preguntas que me hago, son preguntas que desecho, porque las respuestas están en mi pasado, ya las tuve y aún las tengo. Todo cambia, y entonces, para qué hacer planes de vida si todo va a cambiar, pregunto. Irme, quedarme, hacer esto, hacer lo otro, todo da igual, no hay motivos suficientes para caminar. Es hora de nada, porque no hay que hacer nada.

Es complejo pero simple, tan ambiguo como la vida.

Hay vidas en riesgo, incluyendo la mía, pero una vida no es nada, cuando hay otros siete mil millones más de vidas aparte, dejemos el egocentrismo, no somos ni el centro del universo, ni ningún humano el centro del mundo, ni la última gaseosa del Sahara, somos polvo de estrellas, más nada que eso no, nunca, y jamás, ni en millones de años, literalmente, porque en millones de años seremos aún menos, seremos menos que cenizas del polvo de estrellas, luego, por allá cuando el sol agote su sagrado hidrogeno y apague su ser.

No es pesimismo ni optimismo, ni siquiera realismo, es, y diré como alguien de mi pasado dijo, un realismo optimista, aunque en esta oportunidad se da ciento ochenta grados al contrario de aquella frase. Tanto menos que vida quiero, tanto menos que nada, porque en realidad no quiero nada más que caminar y observar, ya tan pronto estoy cansado, veinte años me son suficientes para una vida tan larga como la que me ofrecen. Nunca quise vivir más allá de los cincuenta y tres años, mi gerontofobía dictaba ello, pero ahora otros motivos se suman, y ni siquiera me interesa pasar de los treinta. Quizá digan que estoy siendo apresurado, que soy joven, y todas sus idioteces, pero deben aprender a respetar los sentimientos, pensamientos, y deseos de los demás.

El mundo está lleno de mundos porque cada cabeza es un mundo, más allá del refrán es la realidad que esconde esa palabreria, ni Borges la comprendería, ni Benedetti la compartiría, por el simple hecho de que carece de un sentido clásico, y va más allá de lo mundano y social.

Una imagen, una foto, unas letras, unas palabras, todo ello me hizo pensar mucho, me hizo reír y casí llorar, los recuerdos son el alma del ser del futuro porque sin pasado ni siquiera presente, recordar es vivir dicen por ahí, y vivir dos vidas es posible si vives recordando, así que gracias a la memoria quizá los humanos vivimos ciento cincuenta años y no cien, y quizá este próximo veintiuno de septiembre del dos mil quince no cumpliré veinte sino treinta y cinco, y por eso este sentimiento tan absurdo para ti pero tan real para mi.
Quizá no estoy más que loco, frustrado, triste y aterrado, pero quizá lo que digo no es más que la realidad.

Prefiero vivir recordando que vivir viviendo, me falte o me sobre, soy feliz con lo que tuve, tengo, más no con lo que tendré, porque eso no lo conozco, y sí, la felicidad existe, y no es más que una decisión. No se trata de conceptos ni aritmetica, menos de biología o psiquiatría, solo se trata de decidir, que te sientes bien, que no importa nadie más que tu, entender que la soledad es nuestra mejor amiga, porque está allí cuando nacemos, al no saber quien nos rodea, y está allí cuando morimos, al no tener nadie que nos acompañe a la tumba, solo se trata de decidirlo, y de serlo, ser es una decisión, también, ya Will Shakespeare lo anticipó hace unos cuantos siglos, y lo hemos venido repitiendo en nuestros conscientes, para hacerlo realidad cuando inconscientemente entendamos que ser feliz es una simple decisión.

Aquí el epílogo y conclusión es que me siento perdido, sin saber que hacer, sin saber que no hacer, sin saber a dónde ir, a quién acudir, no estoy solo, porque tengo a varias contadas personas, si falta una, está la otra, si falta la otra, está aquella, y así. Cosas curiosas es que ninguna de esas personas lleva ni mi apellido ni mi sangre, pero de cosas curiosas está lleno el mundo porque no todo lo que brilla oro es, ni todo lo que es oro brilla. Este momento álgido está pasándome por encima sin destruirme, porque, como la canción que cantaba Rogers Waters y que compuso con su mágica guitarra David Gilmour, I've become comfortably numb, la igualdad de todos los hechos que me rodean es incondicional, porque entendí que nadie más va a estar cuando yo realmente lo necesite, nadie va a hacer lo que yo tengo que hacer, nadie va a dar la vida por mí cuando lo requiera, nadie es capaz de apostar todo por nada, nadie es capaz de ser completamente abnegado, y es obvio, porque las respuestas están dentro de lo que yo haría, y yo tampoco lo haría quizá, o no sé, quizá soy la única excepción, pero no estoy exento del interés y mi falta de tal solidaridad, como para decir que daré todo por nada, siempre esperando y aguardando estoy, y lamentablemente estoy condenado a vivir de decepciones, porque mi esperanza más grande yace sobre esta humanidad, sobre todos y cada uno de los humanos, pasando por los terroristas, los curas, y las prostitutas, en cada uno de ellos confio para que este mundo sea un lugar mejor, pero sé bien que no veré con mis propios ojos ese lugar mejor.

Mis esperanzas son un hilito fino que se ha medio roto, y está colgando de otro hilo un poco más grueso, con un nudo débil pero aún ileso. Ni siquiera esas ganas que siempre he tenido, de dejar un legado con cuarenta y seis cromosomas similares a los mios, está, ya está desapareciendo, y justo en este momento la susodicha algidez está en progreso. No sé a dónde voy a parar, y siento que se aproxima mi deceso, no sé por qué, pero esta es la parte irracional de este texto, simplemente lo siento, y ya, no hay más.

Al menos viviré un poco más con mis recuerdos aún en los impulsos eléctricos que queden después de mi muerte, solitaria y sin ayuda, una más de las cien que ocurren cada minuto en el planeta tierra.





Aquellas ocasiones










Hay ocasiones de ocasiones, dentro de muchas ocasiones, y en aquellas ocasiones sonaba la guitarra, su voz y un dulce color, no recuerdo cual, pero sonaba un muy dulce color, sonaba un grillo y también dos pajaros de mares tardíos, de esos que se visten de blanco para despedir al sol, pero se ven oscuros por su mentalidad llena de nada. Su voz estaba llena de ocasiones y recuerdos, y recuerdos llenos de recuerdos por las ocasiones, habían dos mentiras, y tres falsedades, algo oculto y cuatro enigmas. Una pérdida y tres promesas, dos caminos y un amor. En aquellas ocasiones sonaba también un violín y un saxofón, sonaba un beso y el trombón, sonaba la lluvia caer y el cielo llorar, sonaba un poco de tristeza. Habían niños callados, habían viejos retirados, había un sentimiento gris en la juventud y uno negro en la vejez, y no había nada en el medio. En aquellas ocasiones sonaba un carro partir, ninguno llegar, sonaban las llaves y las cerraduras, sonaba una ventana tras un niño, o un niño tras una ventana, se observaba alguien partir. Había una puerta, dos llaves, un carro, dos niños, tres abuelos, un parque, dos aceras, una calle, dos vías. Un cariño y un desamor. En aquellas ocasiones sonaban los otoños caer, sonaba el crujir de las galletas y el derrame de la leche, sonaban las nubes suaves y los malvaviscos asar, sonaba la leña y las hojas secas. Una madre y un padre, un tío, una tía, un difunto y una abuela, dos primos, y tres hermanos.

Una infidelidad, dos decepciones, tres rabietas, cuatro días aburridos, cinco mentiras, seis promesas rotas.
Y un miedo.

Incontables errores.

Un terror que se apoderaba del pecho de alguno de aquellos que vivió en aquellas ocasiones, no era el ciego, ni el moribundo, ni el muerto de hambre, ni el niño, ni la madre, ni tampoco el panadero, ni mucho menos la señora de la esquina.

El miedo se apoderaba de todo e irónicamente a su vez de la nada que había dentro de mi.

Solo me quedaba caminar sobre las hojas secas de aquel hermoso día otoñal.

1964, Minnesota.

Todo eso sucedía en aquellas ocasiones.

In honor to Adam Gontier, the animal is back.




New Americana





Una tristeza se apoderaba de ambos, una inconclusa historia de amor.

Sus ojos hermosos llenos de mentiras, su sangre corriendo al compás de una o más de sus drogas compartidas, vidas heridas, él sin sanar porque le besaba y le transmitía su tristeza. Llenos de despecho e ironía, sin felicidad y con infidelidad ante los hombros del otro. Una leyenda real tachada de mito.

Ella desnuda ante... sus más atónitos ojos,
un cuarto oscuro, una letra tenue,
bah,
en mis manos,
sí,

su espalda, sus senos,
todo su ser,
luces que encendían y apagaban al ritmo frenético y sensual del más glorioso sexo,
un recuerdo que viene y va,
pero,
mientras más pronto se va más tiempo se queda la próxima vez que se aparezca.

Es el recuerdo de la perfección que agobia mi mente, es la mentira doblada en la vida real pero desdoblada cada vez que se agobia mi mente, es el sentimiento más profundo y por ello no se ve. Es un secreto que yace en los subconscientes de dos amantes que pecaron de ser un par más que saboreaba el climax del placer aquella noche tan oportuna, tan temprano para tal pero tarde para recular, era una decisión que no se podía 

evitar.

 Una guitarra acústica con respiraciones agitadas,
una espalda arañada,
la ropa desgarrada,
la hora tardía y los
regaños aguardaban,
pero nada importaba,
era un jueves de dicha,
era un amor de gloria,
eran besos deshonrados,
eran caricias prohibidas,
era droga no permitida,
era alcohol en demasía,
era tarde, era tarde.

Me gusta que sean crueles conmigo para poder ser cruel con ellas,
y por ello me desquitaba de un par de semblanzas en mis recuerdos,
por ello utilizaba lo carnal para despojarme de lo sentimiental,
completamente ido en el tiempo y en el placer en el que me hundí aquella noche,
sin arrepentimientos,
sin verdades,
sin sinceridad.
 
"Focus, and die with the lie."  - Nicky "Mellow" Spurgeon

 Trance, digitalismo, dedos,
lenguas, uñas, cuellos,
susurros, vida,
momentos. 

Verdaderos momentos.

Si no pecas, no sabes lo que es vivir,
si no traicionas, no sabes lo que es la vida,
si no me miras a los ojos sonriendo y callando,
entonces no vales la pena.

Aquella vez encendiste una llama,
que nunca se apagó,
un deseo in-
mortal,

pero,

morta-
les somos y
seremos toda la vida,
por ello se apagará la llama algún día.

Pero en alguna parte quedará la traición que recibí para despojar,
en alguna parte están guardadas las causas,
las causas del juego,
de lo cruel,
del 1000,
cláusulas,
miles de cláusulas de rescisión,
a la hora de una emergencía todo estará sepultado para siempre.

Para siempre.

Humanos somos, humanos inseguros,
y no hay que ser ilusos,
no hay que ser ilusos.


In honor to Ashley Nicolette,
because we were the new americana,
that late night.




Oymyakon 1926





Take me,
hit me,
make me another one of your
trophies,
got this?
I'm part of this,
so don't become a beast.

Is too late...
you've crossed the line,
you just hit here,
I'm in the cage,
not fine,
not out there.

Bleedin',
waitin'
the day
that never
comes.

But I smile,
hurt,
with pain,
but that,
makes me smile,
hallelujah.

Not forever,
but whatever,
something is there,
a hope, a last,
at least,
here,
with me.

Maybe out there is,
an exception, an only,
but I'm the only in the cage,
destroyed,
watching rare videos of real life,
in my mind,
talkin' to the strange,
walkin' away of here,
with no one,
because there is no,
an 'away of here'.

Lost,
blind,
frost,
without the peace sign,
gettin' misunderstood,
lost, lost, lost.

Stomach,
tied, in knots.

Broken hearted,
abiotic, died, unlifed.

Fucked up, and infected.

But as Myles sings:
life must go on.




Lunerito





¿Por qué?

¿Por qué los amantes se olvidan de amar?

De amarse.

¿Por qué se van sus rumores de amor,
de dicha, de protección,
de belleza, de admiración?

Será por orgullo,
será por desventajas,
será por todo
menos por amor.

Amor del bueno no se va ni se queda, amor del bueno está donde tiene que estar.

Sea donde sea.

Amor del bueno va más allá,
amor del bueno es amor inocente,
amor sin prejuicios, sin rencores,
amor del bueno es amor intenso e inmaduro,
siendo calmado y maduro,
amor del bueno.

El amor de verdad permanece, pero,
hay buenos amantes que se van,
que dejan de amar por momentos, 
que dejan de expresar,
una y otra vez, sus
más profundos sentimientos.

Golpes de estado del cerebro al corazón, y
tragos amargos sin razón.

Amor, hace falta amor de verdad.

"El amor se fue,
el amor vendrá,
el amor iui,
el amor iui,
el amor iuá."

El amor mueve, y desmueve, el amor es y será.

Pero el amor del bueno nunca se irá.