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Ángeles Caídos 2







Y cayó, nadie se lo esperaba, todos estaban boquiabiertos, el cielo se tornó rojo, las alarmas saltaban a la vez que los halcones policías pedían la más suma y completa calma a las miles de ratas que salían de los congeladores al figurarse ojos humanos ante la devastadora desgracia que acaba de suceder.

Era cobre, color cobre, “color de los pobres”, como decía aquel sujeto sin personalidad, aquel infame monstruo que –no– quería deshacerse de aquella monja necia que negaba sin cesar la más pura realidad: su hábito estaba adherido a las rodillas, y todos sabían que no podía deshacerse de aquella cruda verdad.

Salieron las cuadrillas militares del iluso con sombrerito, Williams, que no conocía ese tipo de agentes celestiales del pasado echados al olvido, que ya hoy en día no tenían regencia, pues las nuevas generaciones no tenían idea de cuáles eran las capacidades del caído. Algunos ancianos habían comentado las características, obviamente exuberantes por la relatividad del tiempo, pero no muy lejos de la realidad.

«Tienen unas impresionantes velocidades en las públicas vías de la inutilidad embebida en las miradas más insólitamente pérdidas, porque vuelan tan rápido que mis nietos no podrían observar las hojas otoñales crecer, que no podrían nacer siquiera los hijos de los hijos de mis hijos, se esconden en lo más inhóspitos lugares y viven maravillados porque sus sentidos se pueden suprimir a tal punto que para ellos el paraíso puede estar ubicado en las más profundas fosas, pueden inhibirte de pensar porque su mirada transmite un frío estremecedor, suprimen tu voluntad, St. Church está completamente pérdida».

Y la vida se paralizó en el momento en el que todos los oídos supieron las aberrantes historias del ángel de dicho color, y el tiempo se sentía tensionado, presionado, ofuscado. Los miles de militares bajaban por las calles a velocidades centelleantes, al tiempo que Williams pedía hablar directamente con la tropa de élite, su mensaje era claro: “Matad a los malditos infelices que han osado caer, en estas tierras donde solo está permitido subir.”

Habían pasado trescientos cuarenta segundos desde el momento de impacto y las sirenas ya estaban enmudecidas, el patrullaje cercano había desaparecido y la zona cero estaba cercada por la soledad, nada más que carbón y cenizas se veía en el futuro que dictaba la ingrata imaginación de aquel niño que observaba todo desprevenido. Quizá no estaba lejos de la realidad.

***

—Eres perfecta.
—¿Tú crees?
—Sí, así te veo mi amor.
—Eres tan bueno conmigo…
—Lo mereces, mereces todo, eres quien me completa, quien me hace sentir bien, y mejor.
—No sé qué decir —dijo Diana justo antes de que Will le besara.

Y justo antes de que hubiera otro impacto. Era otro, sí. Fue entonces cuando Williams llamó al coronel Lansley, para hacer una revisión de la situación.

—Extrañamente no ha existido algún otro rastro de «cobre», como lo llama la gente de calle, o «cuprium one» como lo llamaremos en términos oficiales, después de su aterrizaje. Ya nuestros contactos en el observatorio de Franchester han confirmado lo que se suponía: es un cuerpo celestial del tipo Godson, un ángel del siglo XVI, considerado uno de los más fuertes de la historia. Fue culpable de las caídas de muchos gobiernos corruptos de la antigua Prusia y también de varios reinos asiáticos. Sus atributos físicos y mentales ya fueron informados al ministro Clark, de defensa, y al capitán de las fuerzas aéreas del estado de Phills.
—¿Crees que… podamos?
—Sinceramente no, señor Williams.
—¿Qué hay de este otro impacto?
—Ya estamos trabajando en ello, pero algunas fuentes dicen que se trata del demonio magenta, también ancestral, y según recuerdo de secundaría, es de la misma época de cobre, creo que han de tener relación.
—Estamos jodidos, Lansley.

Williams ordenó al escuadrón aéreo Heartbreakers buscar y atacar al ángel cobre, y encontrar el lugar de impacto del demonio magenta. Sus órdenes fueron obedecidas de inmediato, y los tres aviones de caza F–22 Raptor de color azul y negro despegaron de un  portaaviones del tipo Nimitz que estaba cerca de la ciudad costera de St. Church.

***

Hbkr1: Despegue satisfactorio, 600 millas de altitud, tomar rumbo norte, una y cuarto específicamente.
Hbkr3: Roger.
Hbkr2: Roger. Analizando ruta con radar de ondas de 45hz.
Hbkr1: No, vamos a usar por orden expresa de Vincent Clark el radar especializado de cuerpos celestiales.
Hbkr2: ¿No era un proyecto en fase beta?
Hbkr3: A la hora de emergencias lo beta es final.
Hbkr1: Buscaremos también con el detector de espectros, está equipado en tu caza, Nagase.
Hbkr3: ¿En el mío? ¿Y por qué en el mío?
Hbkr1: Ordenes son ordenes, rebelde.
Hbkr3: Esto es un lastre innecesario, no soy daltónico.
Hbkr2: Creo que acabo de ver algo dorado.
Hbkr3: Buscamos cobre, Edge.
Hbkr2: Pero si encuentro oro no me molesto eh.
Hbkr3: El demonito es magenta ¿no?
Hbkr1: Sí, activa el detector, Nagase.
Hbkr3: Roger, activando el SDo.
Hbkr1: Abrid los ojos chiquillos, esto será divertido.

***

Will y Diana corrían tomados de las manos a su casa por las calles trastornadas de St. Church, las personas apenas habían visto a Cobre aterrizar, hace diez minutos, nada más que eso, pero aun así gritaban y causaban un revuelo en la ciudad muy fuerte, todo estaba congestionado, la especulación y el miedo se habían adueñado de la metrópoli. Los heartbreakers rondando en el cielo no hacían más que aumentar los nervios y confirmar los malos pronósticos. Algunos estaban calmados, sentados en cualquier acera, e incluso había uno apostado en el techo de su Cadillac Eldorado observando el cielo, comiendo algún snack, esperando el show. Otros religiosos estaban gritando –más que orando– para que un tal Jesús los salvara, o algo así, a este narrador omnisciente no le interesó mucho eso, lo siento.

Apenas Mary vio a su hija Diana aproximarse a la casa comenzó a llorar más fuerte y corrió a abrazar a su niña, la mandó a entrar, y a su yerno Will también, estaba muy alterada, y preocupada. Will sabía la historia de los ángeles caídos en St. Church de 1974 a la perfección, su madre Grace había muerto en ese ataque, pero no a manos de un ángel rojo, sino de un tipo con sombrerito que había fingido su suicidio y luego volvió, tomó el poder, fue héroe, líder, mártir, y hasta ahora dictador amado y querido: clásico. Mary relató la historia a Diana junto a él, la televisión estaba encendida mientras tomaban té para relajarse un poco, cuando Williams salió en la BBC para dar declaraciones.

«No quedarán ángeles, ni demonios» fue todo lo que dijo.

***

Williams sudaba frío luego de cortar el mensaje a la ciudad, sabía que hasta era probable que vinieran más ángeles y demonios, esto era de terror, y aun no recibía noticias de los Heartbreakers, telefoneó a Clark para considerar pedir ayuda a la ciudad aliada de St. Benoit, pero sabía que no era una buena idea, pues mostraría debilidad ante aquella ciudad, y tampoco estaba seguro de que recibiría ayuda. Clark confirmó lo que Williams ya sabía y suponía, en cambio propuso contactar al gobernador de Phills, pero Williams sabía que también era una muestra de debilidad, pues St. Church seguía siendo parte de Phills, pero independiente, un híbrido extraño que aceptaron ambas partes hace 17 años.

Pero casual y extrañamente Gerald von Huyten llamó, enterado ya de la situación ofreció ayuda, y expresó que como gobernador de Phills, su deber era proteger a todas sus ciudades, incluida la insurrecta pero mítica St. Church. Williams aceptó la ayuda aparentando educación y hasta desdén, cuando en realidad su alegría y alivio por ello era mayúsculo. Acto seguido dos portaaviones Nimitz y un Ford de nueva generación se acercaron al puerto de la ciudad, con cargas de alimentos, pero diez veces más armamento. Múltiples aviones y helicópteros de caza despegaron y rodearon la ciudad, Williams incluso subió a un AH-64 Apache e hizo él mismo una inspección desde el helicóptero con sus binóculos, divisando nada. Habían transcurrido treinta minutos y no se sabía nada de Cobre y Magenta. Fue entonces cuando Clark sugirió que habían ido bajo tierra, y llamó al centro sismológico del estado para chequear dicha suposición.

No hizo falta esperar respuesta.

***

Williams empezó a recordar aquellos días de 1974 y el desastre que ocurrió, toda la sangre, los caballos, la gendarmería, las pasiones… Los azules, el rojo, el negro, su disparo, la flecha… era todo tan absurdo ya en su mente, que le costaba volver a vivir algo similar.

—Solo basta su mirada para incomodar todos mis sentimientos, solo basta que me mire y estaré resurgiendo, en su vacío encuentro miles de almas sofocadas por las costumbres que queman recuerdos y miradas, vivos y muertos que pelean por amores comunes, yo solo busco estar en la soledad junto con dicha persona, solo busco mirarle a los ojos y sentir que todo funciona, solo busco lo mejor, y no dejaré de buscar aunque ya le haya encontrado, hasta más allá de lo necesario he de luchar por su corazón, porque mientras más pase el tiempo más le amaré y más le necesitaré.—

Le venía a la mente la sonrisa de Grace, su primer amor, y maldecía infinidad de veces al rojo, y al negro por aquella caída, y a su cuñado, fue tan difícil esa decisión, saber que si no lo hacía no existiera ni siquiera el estado de Phills. También recordaba la traición de su suegro a su suegra, prácticamente lo que ocasionó la guerra de las familias, y el ataque posterior del rojo. Era una historia triste y llena de desolación, que tuvo un desenlace grandioso para lo que pudo haber sido, era una sonrisa después de un mar de lágrimas, después de una tormenta de ceniza negra…

***

Salieron de la tierra dos cuerpos hermosos pero aterradores, un par de perlas negras. Clark acertó, y de inmediato llamó a los escuadrones aéreos para atacar a Cobre y Magenta. Estaban en camino ciertas armas de defensa, pero aún faltaba mucho para que llegaran; el escuadrón Heartbreakers era el encargado principal de ganar tiempo. Williams observaba –asustado– desde el Apache las acciones de Cobre y Magenta. Aparentemente estaban intercambiando objetos, pero no era claro, aunque eran seres de más de 10 metros de alto, no se podían distinguir bien por el brillo que emitían, más que todo el ángel. Aquel demonio magenta si era más fácil de detallar, y Williams captó ciertos movimientos, una especie de preparación mística que le hacía Magenta a «cuprium one» antes de este último atacar. Era una suposición, y no era errada.

Hbkr1: Tenemos a Fuchsia One y Cuprium One a la vista, control central.
Hbkr3: ¿Atacamos?
Hbkr2: No, esperemos órdenes del AWACS.
Hbkr1: Podemos acercarnos un poco más.
Hbkr2: Roger.
Hbkr3: Si me acerco me veré tentado a descargarle el Vulcan M61 en la frente al angelito ese.
Hbkr1: Basta de la charla chistosa Nagase, estamos en misión activa ya.
Hbkr3: Roger.
AWACS: Heartbreakers, atención, ataquen a discreción con armas secundarias, necesitamos ganar tiempo para que lleguen los misiles antiaéreos personalizados para este par de objetos identificados, en veinte minutos tendremos al escuadrón Black Dogs con apoyo de sus F/A 18 con armas especificas también. Autorizado el uso de Fox One y Fox Three. Confirmen copia del mensaje.
Hbkr1: Roger.
Hbkr3: Me quedaré con ganas de usar el Fox Two contra estos…
Hbkr2: No creo, solo necesitamos ganar tiempo y luego haremos lo que queramos.
Hbkr3: Dudo de que el Boeing E-3 pueda detectar a los ángeles y por eso mismo no nos deja usar los misiles.
Hbkr1: Vaya que eres abierto de mente ¿no, Nagase?
Hbkr3: Solo digo, no es lo mismo un caza a un ángel, ¿o sí?
Hbkr2: Ya habían existido incidentes con ángeles aquí en 1974, Nagase, sin contar el otro incidente de Suffolk, estábamos preparados, ¿no escuchaste que vienen con armas específicas y personalizadas?
Hbkr1: Por eso eres mi número dos, Edge, justo por eso.
Hbkr3: Vaya, gracias por lo que me toca, Cipher.
Hbkr1: De nada. Actuemos.

Williams sabía que pronto atacarían los dos seres celestiales y que estarían en serios problemas todos y cada uno de los habitantes de St. Church, incluido su hijo Will.

***

Eran las siete de la noche y ya había transcurrido media hora desde el aterrizaje. Y faltaban dos segundos para el primer ataque. No era furia, era disyuntiva táctica en torno a las salidas, nos fuimos de lo descriptivo-narrativo y entramos en la fase sólida de encantamiento, el sentido se ha ido a buscar café y el otro también. Sombreritos caen de las vitrinas donde se vendían objetos de campaña, pues el temblor estremecedor que sofocaba la ciudad no era normal, era una especie de llanto que provocó el soborno de un hijo a su madre, eras tú, y tu padre. El cielo se tornó rojizo, o más bien, anaranjadizo, una mezcla entre el negro pavor, el naranja guerra y las hermosas estrellas, también estaban las luces de los raptors y hornets, más de diez apaches, infiero que uno que otro invisible nighthawk, y mucho más arriba el sentry. Luces tardías comparadas con la sonrisa de cuprium one, arma de guerra verdaderamente mortal, asesina de sueños y con miradas de orgullo, brillo incandescente como láseres de mal augurio, núcleos de átomos radioactivos parecían sus ojos, tan brillantes que cegaban a los mismos dioses del Olimpo, con ápices sombríos de terror, de pavor. Era una conjetura bien hecha, pues el ángel cobrizo no sabía que le aguardaba, después de todo manejaba información de 41 años atrás, cuando su mentor, el ángel negro atacó por última vez esta ciudad. Salpicaduras de odio con mezclas de amor se exprimían sobre las sombras de los edificios malformados, equilibrados por la gravedad, pero vistos con los ojos celestiales eran obras infernales, ‘estábamos equivocados’, decía la deidad. Vistas de halcón sumadas a águilas nocturnas de vuelo bajo mandaban en las costas iluminadas, sombras de aviones y ángeles con siluetas manipuladas, eso y más cosas extrañas era lo que sobraba, y entonces el demonio magenta al del sombrerito ya viejo divisaba, viejo él, nuevo el sombrero, por supuesto, aquel, el primero, no había visto a su maestro, y mientras Cobre esquivaba los múltiples AIM-9 Sidewinder que enviaba Nagase –ya por fin calmado por poder exclamar «fox two» cuantas veces quisiera–, Magenta exclamó a Cobre su aullido de ‘la guerra hágase’, porque había visto a su anhelada quimera, Williams, el de sombrero con rostro de pantera. Y cuprium one pasó a un modo bastante apocalíptico, lleno de premura y miedo Williams bajaba del Apache, y la guerra había pasado a ser terrestre, pues el ángel del color de los pobres había aterrizado de nuevo, activaba una especie de modo cíclico, mientras Williams esquivaba los baches, caminaba hacia el este, se le caían los huevos, el temor se apoderaba de él, pero no por él, sino por quien vivía en el este, su hijo Will no era como él de malevo, quería salvarlo y dejar algo bueno, común y silvestre, para poder morir sereno. Heartbreaker «Cipher» One intervino justo en el momento oportuno, cuando dos especies de láseres cobrizos salían de sus ojos con intención de muerte, bengalas y Black Dogs también aparecieron, y ganaron tiempo en el tiempo en el que Mary, Will y Diana salían de casa para huir de la ciudad, más al este, llegando a las costas, aquellas donde habían muchas embarcaciones preparadas para la desolación de St. Church, probablemente hacía St. Benoit. El reloj de las vueltas aterradoras cruzaba los cielos con tiempos perdidos, los cazas surcaban los cielos a velocidades de vértigo y extrañamente podían con estas almas celestiales que tenía poderes inimaginables según aquellas voces que surgían de las aceras menos privilegiadas de información inverosímil, era esa extraña matriz de información la que hacía dudar a ciertos cantantes de las letras de sus canciones, y cuando nacían los ritmos olvidaban el pasado en el justo momento del estribillo, cuando sonaban los redoblantes y platillos, cuando las cuerdas de la guitarra miraban al cielo suplicando un poco de amor de los violonchelos de la ciudad jardín, ese momento en el que las novelas de amor circundaban las horas más valiosas de la cajita que aliena y muta a las más veraces personalidades del mundo normal, común y corriente. Aparecieron azules, violetas y dorados, y a Nagase le brillaron los ojos cuando vio a estos últimos, justo antes de que su F-22 fuera completamente destruido, missing in action rezará su lápida, sarcástico por naturaleza que muere por la boca de sus ojos, cuando brillan tanto que explotan, en fin, pobre, ya no romperá más corazoncitos de luto por amor; y no sé describir sus ataques, pero aterradores eran, parecían diseñados para la guerra aérea, adaptados a los B-52 de aquella época de la cual tenían información estas basuras cósmicas, en las calles alumbrado estaba Williams corriendo ya mientras Clark le escoltaba en el Apache, quizá bruto que se bajó o quizá cobarde, o quizá quería ir como en el setenta y cuatro, a caballo por lo que quería, esta vez distinta pues quizá no habría resurrección, quizá este también epitafiaría un perdido en acción.

No os creáis mentiras, la sangre si corrió, los azules aprovecharon su desencanto para convencer a los violetas de matar a mansalva y aniquilar todo lo que se moviera. Duele el músculo, mata como fiera. Sangraban y no importaban, eran más y menos, eran los que decían «vivos estamos» al menos, mediocres que se resignaban, y la vida les daba lo que querían, vivir hasta que ya no podían, irónico, como ellos ya sabían. Hermanos que recorrían la luz sin saber a dónde iban, eran los abducidos por los dorados, armados hasta la médula ya muchos aviones habían devorado, donde las vidas de los pobres derivan, pues eran preferidos del dorado, evitando los que aún se sentían amados. Eran sus reglas, raras, pero así eran, y aunque no los miraras, aun sentías su fulgor donde estuvieran, y peor era el hecho de que los extrañabas cuando por picosegundos se apagaban, porque los sobrevivientes de guerra habían descubierto el punto débil, pero ya las vidas y armas se agotaban, era tarde y la ciudad parecía sésil, rendida y constipada.

***

Hbkr1: Creo que tendremos que ganar un poco más de tiempo, resistamos.
Blckdg1: Esperemos las ordenes.
Hbkr2: No, no hay tiempo para ello.
Hbkr1: ¿Qué sugieres, Edge?
Hbkr2: Lo que nos enseñó Truman, llamemos al SR-71.
Blckdg1: ¿Al Blackbird y…?
Hbkr1: La bomba atómica.
Hbkr2: En realidad es la bomba de neutrones, no estamos en 1945 ya, Cipher.
Blckdg1: No podemos destruir la ciudad, o al menos solicitarlo…
Hbkr1: No es necesario, existe el llamado vulgarmente compresor de explosiones, atacaríamos únicamente a los ángeles y al demonio, como dijo Edge, no estamos en 1945.
Hbkr2: Solicitaré la certificación de coordenadas al AWACS para hacer la petición explicita al presidente de autorización de ataque.
Blckdg2: Requerimos otro bombardero para los violetas y azules, son objetivos secundarios pero masivos, necesitamos armas air-to-ground.
Hbkr1: Roger, actuemos con cautela.

***

Y allí venía, se aproximaba el mirlo, aquel Blackbird SR-71 tan colosal, equipado con el Massive Explosions Compressor en la parte inferior de su ala derecha, capitaneado por el mítico Michael B. Donley, nada más espantoso que la imaginación del niño que sabía que significaba ese avión; videojuegos... Muchos también sabían lo que les esperaba, incluidos algunos azules que habían sobrevivido a Nagasaki hace muchos años atrás, pareciera que extrañamente atraen a las armas de este tipo, y no pueden evitar resistirlas, porque tienen un sistema de defensa extrema que utilizan en los momentos más perdidamente peligrosos de su existencia.

Dorado seguía enfrascado en una lucha contra los cazas, Williams dejaba un rastro de lágrimas mientras veía en la lejanía a Will y a Diana, Cobre perseguía ya sin energía al apache de Clark y al tipo del sombrerito, mientras magenta destruía junto con los azules y violetas a toda la ciudad. Esquema sombrío si se mira desde el infierno, donde se aguardaba con pasteles y chicas al sobrio vencedor, donde el tiempo para la explosión magistral se hacía eterno, y el grito desgarrador de un dorado era sinceramente desesperanzador, por lo cual, el amo de las pailas habría de tres demonios a la superficie enviar, gris, naranja, y otro más perfecto de un color platino singular, así, se dirigían a aquella ciudad por una gran zanja, a destruir y atacar, pero la vida de muchos inocentes se veía puesta en gran riesgo cuando el mirlo se acercaba a velocidad superior a mach 3, y ya sin dudar ni pensar, Clark había colocado las coordenadas y no al revés, bien precisas y concisas para matar, no habría perdón ni misericordia con los ángeles ni aunque cantaran en idioma galés, se aproximaba, se aproximaba, todos lo veían, todos sabían que era especial, quizá venía a salvar para los que no sabían nada, venía a matar ángeles y a todos, para los que creían saber todo, venía a salvar Saint Church para los que de verdad sabían lo que era ese artefacto bajo el ala derecha, y pues ni modo, si no funcionaba igual el trabajo abriría una brecha, pero sería el medio justificado por el fin, y para muchos si no todos, era una excusa tan bonita como un delfín, el fin de los ángeles que caían atacando ciudades y asesinando a todos, vaciando de sangre y extenuando cuerpos hasta su trágico fin, todos sabían que volvían luego de ciertos periodos, para la próxima ya habrá un arma más específica y que brinde un mejor fin, mientras, esta vez la bomba N que soltaría el SR-71 nos sacaría del pesado lodo.

***

«Bomb armed»
Y todos los nervios se suprimían
por un segundo antes de que
renacieran
porque más fuerte se harían.
«Bomb released»
Los ojos claramente veían
lo que de aquella aeronave caía
un ángel
“pero este salvador es” decían.
«Targets destroyed, mission accomplished»
E intactos no lo creían
una especie de bola de fuego
parecía un simple juego
pero ya todos los ángeles morían.

¿Habrá tiempo y sentido para algún otro ángel caído?





In honor to the Ghosts of Razgriz, specially to Kei Nagase, one of my first loves: Razgriz Two.

"Amidst the eternal waves of time
From a ripple of change shall the storm rise
Out of the Abyss peer the eyes of a demon
Behold the Razgriz, it's wings a black sheath

The demon soars through dark skies
Fear and death trail it's shadow
Until men united wield a hallowed sabre
In the final reckoning the beast is slain

As the Demon sleeps man turns on man
His own blood and madness spread throughout the earth
From the depths of despair awaken the Razgriz
It's raven wings ablaze with majestic light 

When history witnesses a great change
Razgriz reveals itself
first as a dark demon
As a demon, it uses its power to rain death upon the land
and then it dies.

However, after a period of slumber
Razgriz returns
this time as a great hero."