Y cayó, nadie se lo esperaba, todos estaban boquiabiertos, el cielo se tornó rojo, las alarmas saltaban a la vez que los halcones policías pedían la más suma y completa calma a las miles de ratas que salían de los congeladores al figurarse ojos humanos ante la devastadora desgracia que acaba de suceder.
Era
cobre, color cobre, “color de los pobres”, como decía aquel sujeto sin
personalidad, aquel infame monstruo que –no– quería deshacerse de aquella monja
necia que negaba sin cesar la más pura realidad: su hábito estaba adherido a
las rodillas, y todos sabían que no podía deshacerse de aquella cruda verdad.
Salieron
las cuadrillas militares del iluso con sombrerito, Williams, que no conocía ese
tipo de agentes celestiales del pasado echados al olvido, que ya hoy en día no
tenían regencia, pues las nuevas generaciones no tenían idea de cuáles eran las
capacidades del caído. Algunos ancianos habían comentado las características,
obviamente exuberantes por la relatividad del tiempo, pero no muy lejos de la
realidad.
«Tienen unas impresionantes velocidades en las públicas vías de la inutilidad embebida en las miradas
más insólitamente pérdidas, porque vuelan tan rápido que mis nietos no podrían
observar las hojas otoñales crecer, que no podrían nacer siquiera los hijos de
los hijos de mis hijos, se esconden en lo más inhóspitos lugares y viven
maravillados porque sus sentidos se pueden suprimir a tal punto que para ellos
el paraíso puede estar ubicado en las más profundas fosas, pueden inhibirte de
pensar porque su mirada transmite un frío estremecedor, suprimen tu voluntad,
St. Church está completamente pérdida».
Y
la vida se paralizó en el momento en el que todos los oídos supieron las
aberrantes historias del ángel de dicho color, y el tiempo se sentía
tensionado, presionado, ofuscado. Los miles de militares bajaban por las calles
a velocidades centelleantes, al tiempo que Williams pedía hablar directamente
con la tropa de élite, su mensaje era claro: “Matad a los malditos infelices
que han osado caer, en estas tierras donde solo está permitido subir.”
Habían
pasado trescientos cuarenta segundos desde el momento de impacto y las sirenas
ya estaban enmudecidas, el patrullaje cercano había desaparecido y la zona cero
estaba cercada por la soledad, nada más que carbón y cenizas se veía en el
futuro que dictaba la ingrata imaginación de aquel niño que observaba todo
desprevenido. Quizá no estaba lejos de la realidad.
***
—Eres
perfecta.
—¿Tú
crees?
—Sí,
así te veo mi amor.
—Eres
tan bueno conmigo…
—Lo
mereces, mereces todo, eres quien me completa, quien me hace sentir bien, y
mejor.
—No
sé qué decir —dijo Diana justo antes de que Will le besara.
Y
justo antes de que hubiera otro impacto. Era otro, sí. Fue entonces cuando Williams
llamó al coronel Lansley, para hacer una revisión de la situación.
—Extrañamente
no ha existido algún otro rastro de «cobre», como lo llama la gente de calle, o
«cuprium one» como lo llamaremos en términos oficiales, después de su
aterrizaje. Ya nuestros contactos en el observatorio de Franchester han
confirmado lo que se suponía: es un cuerpo celestial del tipo Godson, un ángel del siglo XVI,
considerado uno de los más fuertes de la historia. Fue culpable de las caídas
de muchos gobiernos corruptos de la antigua Prusia y también de varios reinos
asiáticos. Sus atributos físicos y mentales ya fueron informados al ministro
Clark, de defensa, y al capitán de las fuerzas aéreas del estado de Phills.
—¿Crees
que… podamos?
—Sinceramente
no, señor Williams.
—¿Qué
hay de este otro impacto?
—Ya
estamos trabajando en ello, pero algunas fuentes dicen que se trata del demonio
magenta, también ancestral, y según recuerdo de secundaría, es de la misma
época de cobre, creo que han de tener relación.
—Estamos
jodidos, Lansley.
Williams
ordenó al escuadrón aéreo Heartbreakers
buscar y atacar al ángel cobre, y encontrar el lugar de impacto del demonio
magenta. Sus órdenes fueron obedecidas de inmediato, y los tres aviones de caza
F–22 Raptor de color azul y negro
despegaron de un portaaviones del tipo
Nimitz que estaba cerca de la ciudad costera de St. Church.
***
Hbkr1:
Despegue satisfactorio, 600 millas de altitud, tomar rumbo norte, una y cuarto
específicamente.
Hbkr3:
Roger.
Hbkr2:
Roger. Analizando ruta con radar de ondas de 45hz.
Hbkr1:
No, vamos a usar por orden expresa de Vincent Clark el radar especializado de
cuerpos celestiales.
Hbkr2:
¿No era un proyecto en fase beta?
Hbkr3:
A la hora de emergencias lo beta es final.
Hbkr1:
Buscaremos también con el detector de espectros, está equipado en tu caza,
Nagase.
Hbkr3:
¿En el mío? ¿Y por qué en el mío?
Hbkr1:
Ordenes son ordenes, rebelde.
Hbkr3:
Esto es un lastre innecesario, no soy daltónico.
Hbkr2:
Creo que acabo de ver algo dorado.
Hbkr3:
Buscamos cobre, Edge.
Hbkr2:
Pero si encuentro oro no me molesto eh.
Hbkr3:
El demonito es magenta ¿no?
Hbkr1:
Sí, activa el detector, Nagase.
Hbkr3:
Roger, activando el SDo.
Hbkr1:
Abrid los ojos chiquillos, esto será divertido.
***
Will
y Diana corrían tomados de las manos a su casa por las calles trastornadas de
St. Church, las personas apenas habían visto a Cobre aterrizar, hace diez
minutos, nada más que eso, pero aun así gritaban y causaban un revuelo en la
ciudad muy fuerte, todo estaba congestionado, la especulación y el miedo se
habían adueñado de la metrópoli. Los heartbreakers
rondando en el cielo no hacían más que aumentar los nervios y confirmar los
malos pronósticos. Algunos estaban calmados, sentados en cualquier acera, e
incluso había uno apostado en el techo de su Cadillac Eldorado observando el
cielo, comiendo algún snack, esperando el show. Otros religiosos estaban
gritando –más que orando– para que un tal Jesús los salvara, o algo así, a este
narrador omnisciente no le interesó mucho eso, lo siento.
Apenas
Mary vio a su hija Diana aproximarse a la casa comenzó a llorar más fuerte y
corrió a abrazar a su niña, la mandó a entrar, y a su yerno Will también,
estaba muy alterada, y preocupada. Will sabía la historia de los ángeles caídos
en St. Church de 1974 a la perfección, su madre Grace había muerto en ese
ataque, pero no a manos de un ángel rojo, sino de un tipo con sombrerito que
había fingido su suicidio y luego volvió, tomó el poder, fue héroe, líder,
mártir, y hasta ahora dictador amado y querido: clásico. Mary relató la
historia a Diana junto a él, la televisión estaba encendida mientras tomaban té
para relajarse un poco, cuando Williams salió en la BBC para dar declaraciones.
«No
quedarán ángeles, ni demonios» fue todo lo que dijo.
***
Williams
sudaba frío luego de cortar el mensaje a la ciudad, sabía que hasta era
probable que vinieran más ángeles y demonios, esto era de terror, y aun no
recibía noticias de los Heartbreakers, telefoneó a Clark para considerar pedir
ayuda a la ciudad aliada de St. Benoit, pero sabía que no era una buena idea,
pues mostraría debilidad ante aquella ciudad, y tampoco estaba seguro de que
recibiría ayuda. Clark confirmó lo que Williams ya sabía y suponía, en cambio
propuso contactar al gobernador de Phills, pero Williams sabía que también era
una muestra de debilidad, pues St. Church seguía siendo parte de Phills, pero
independiente, un híbrido extraño que aceptaron ambas partes hace 17 años.
Pero
casual y extrañamente Gerald von Huyten llamó, enterado ya de la situación
ofreció ayuda, y expresó que como gobernador de Phills, su deber era proteger a
todas sus ciudades, incluida la insurrecta pero mítica St. Church. Williams
aceptó la ayuda aparentando educación y hasta desdén, cuando en realidad su
alegría y alivio por ello era mayúsculo. Acto seguido dos portaaviones Nimitz y
un Ford de nueva generación se acercaron al puerto de la ciudad, con cargas de
alimentos, pero diez veces más armamento. Múltiples aviones y helicópteros de
caza despegaron y rodearon la ciudad, Williams incluso subió a un AH-64 Apache e hizo él mismo una
inspección desde el helicóptero con sus binóculos, divisando nada. Habían
transcurrido treinta minutos y no se sabía nada de Cobre y Magenta. Fue
entonces cuando Clark sugirió que habían ido bajo tierra, y llamó al centro
sismológico del estado para chequear dicha suposición.
No
hizo falta esperar respuesta.
***
Williams
empezó a recordar aquellos días de 1974 y el desastre que ocurrió, toda la
sangre, los caballos, la gendarmería, las pasiones… Los azules, el rojo, el
negro, su disparo, la flecha… era todo tan absurdo ya en su mente, que le
costaba volver a vivir algo similar.
—Solo
basta su mirada para incomodar todos mis sentimientos, solo basta que me mire y
estaré resurgiendo, en su vacío encuentro miles de almas sofocadas por las
costumbres que queman recuerdos y miradas, vivos y muertos que pelean por
amores comunes, yo solo busco estar en la soledad junto con dicha persona, solo
busco mirarle a los ojos y sentir que todo funciona, solo busco lo mejor, y no
dejaré de buscar aunque ya le haya encontrado, hasta más allá de lo necesario
he de luchar por su corazón, porque mientras más pase el tiempo más le amaré y
más le necesitaré.—
Le
venía a la mente la sonrisa de Grace, su primer amor, y maldecía infinidad de
veces al rojo, y al negro por aquella caída, y a su cuñado, fue tan difícil esa
decisión, saber que si no lo hacía no existiera ni siquiera el estado de
Phills. También recordaba la traición de su suegro a su suegra, prácticamente
lo que ocasionó la guerra de las familias, y el ataque posterior del rojo. Era
una historia triste y llena de desolación, que tuvo un desenlace grandioso para
lo que pudo haber sido, era una sonrisa después de un mar de lágrimas, después de
una tormenta de ceniza negra…
***
Salieron
de la tierra dos cuerpos hermosos pero aterradores, un par de perlas negras.
Clark acertó, y de inmediato llamó a los escuadrones aéreos para atacar a Cobre
y Magenta. Estaban en camino ciertas armas de defensa, pero aún faltaba mucho
para que llegaran; el escuadrón Heartbreakers era el encargado principal de
ganar tiempo. Williams observaba –asustado– desde el Apache las acciones de
Cobre y Magenta. Aparentemente estaban intercambiando objetos, pero no era
claro, aunque eran seres de más de 10 metros de alto, no se podían distinguir
bien por el brillo que emitían, más que todo el ángel. Aquel demonio magenta si
era más fácil de detallar, y Williams captó ciertos movimientos, una especie de
preparación mística que le hacía Magenta a «cuprium one» antes de este último
atacar. Era una suposición, y no era errada.
Hbkr1:
Tenemos a Fuchsia One y Cuprium One a la vista, control central.
Hbkr3:
¿Atacamos?
Hbkr2:
No, esperemos órdenes del AWACS.
Hbkr1:
Podemos acercarnos un poco más.
Hbkr2:
Roger.
Hbkr3:
Si me acerco me veré tentado a descargarle el Vulcan M61 en la frente al
angelito ese.
Hbkr1:
Basta de la charla chistosa Nagase, estamos en misión activa ya.
Hbkr3:
Roger.
AWACS:
Heartbreakers, atención, ataquen a discreción con armas secundarias,
necesitamos ganar tiempo para que lleguen los misiles antiaéreos personalizados
para este par de objetos identificados, en veinte minutos tendremos al
escuadrón Black Dogs con apoyo de sus F/A 18 con armas especificas también.
Autorizado el uso de Fox One y Fox Three. Confirmen copia del mensaje.
Hbkr1:
Roger.
Hbkr3:
Me quedaré con ganas de usar el Fox Two contra estos…
Hbkr2:
No creo, solo necesitamos ganar tiempo y luego haremos lo que queramos.
Hbkr3:
Dudo de que el Boeing E-3 pueda detectar a los ángeles y por eso mismo no nos
deja usar los misiles.
Hbkr1:
Vaya que eres abierto de mente ¿no, Nagase?
Hbkr3:
Solo digo, no es lo mismo un caza a un ángel, ¿o sí?
Hbkr2:
Ya habían existido incidentes con ángeles aquí en 1974, Nagase, sin contar el
otro incidente de Suffolk, estábamos preparados, ¿no escuchaste que vienen con
armas específicas y personalizadas?
Hbkr1:
Por eso eres mi número dos, Edge, justo por eso.
Hbkr3:
Vaya, gracias por lo que me toca, Cipher.
Hbkr1:
De nada. Actuemos.
Williams
sabía que pronto atacarían los dos seres celestiales y que estarían en serios
problemas todos y cada uno de los habitantes de St. Church, incluido su hijo
Will.
***
Eran
las siete de la noche y ya había transcurrido media hora desde el aterrizaje. Y
faltaban dos segundos para el primer ataque. No era furia, era disyuntiva
táctica en torno a las salidas, nos fuimos de lo descriptivo-narrativo y
entramos en la fase sólida de encantamiento, el sentido se ha ido a buscar café
y el otro también. Sombreritos caen de las vitrinas donde se vendían objetos de
campaña, pues el temblor estremecedor que sofocaba la ciudad no era normal, era
una especie de llanto que provocó el soborno de un hijo a su madre, eras tú, y
tu padre. El cielo se tornó rojizo, o más bien, anaranjadizo, una mezcla entre
el negro pavor, el naranja guerra y las hermosas estrellas, también estaban las
luces de los raptors y hornets, más de diez apaches, infiero que uno que otro invisible
nighthawk, y mucho más arriba el sentry. Luces tardías comparadas con la
sonrisa de cuprium one, arma de
guerra verdaderamente mortal, asesina de sueños y con miradas de orgullo,
brillo incandescente como láseres de mal augurio, núcleos de átomos radioactivos
parecían sus ojos, tan brillantes que cegaban a los mismos dioses del Olimpo,
con ápices sombríos de terror, de pavor. Era una conjetura bien hecha, pues el
ángel cobrizo no sabía que le aguardaba, después de todo manejaba información
de 41 años atrás, cuando su mentor, el ángel negro atacó por última vez esta
ciudad. Salpicaduras de odio con mezclas de amor se exprimían sobre las sombras
de los edificios malformados, equilibrados por la gravedad, pero vistos con los
ojos celestiales eran obras infernales, ‘estábamos equivocados’, decía la
deidad. Vistas de halcón sumadas a águilas nocturnas de vuelo bajo mandaban en
las costas iluminadas, sombras de aviones y ángeles con siluetas manipuladas,
eso y más cosas extrañas era lo que sobraba, y entonces el demonio magenta al
del sombrerito ya viejo divisaba, viejo él, nuevo el sombrero, por supuesto,
aquel, el primero, no había visto a su maestro, y mientras Cobre esquivaba los
múltiples AIM-9 Sidewinder que
enviaba Nagase –ya por fin calmado por poder exclamar «fox two» cuantas veces
quisiera–, Magenta exclamó a Cobre su aullido de ‘la guerra hágase’, porque
había visto a su anhelada quimera, Williams, el de sombrero con rostro de
pantera. Y cuprium one pasó a un modo bastante apocalíptico, lleno de premura y
miedo Williams bajaba del Apache, y la guerra había pasado a ser terrestre,
pues el ángel del color de los pobres había aterrizado de nuevo, activaba una
especie de modo cíclico, mientras Williams esquivaba los baches, caminaba hacia
el este, se le caían los huevos, el temor se apoderaba de él, pero no por él,
sino por quien vivía en el este, su hijo Will no era como él de malevo, quería
salvarlo y dejar algo bueno, común y silvestre, para poder morir sereno. Heartbreaker «Cipher» One intervino
justo en el momento oportuno, cuando dos especies de láseres cobrizos salían de
sus ojos con intención de muerte, bengalas y Black Dogs también aparecieron, y ganaron tiempo en el tiempo en el
que Mary, Will y Diana salían de casa para huir de la ciudad, más al este,
llegando a las costas, aquellas donde habían muchas embarcaciones preparadas
para la desolación de St. Church, probablemente hacía St. Benoit. El reloj de
las vueltas aterradoras cruzaba los cielos con tiempos perdidos, los cazas
surcaban los cielos a velocidades de vértigo y extrañamente podían con estas
almas celestiales que tenía poderes inimaginables según aquellas voces que
surgían de las aceras menos privilegiadas de información inverosímil, era esa
extraña matriz de información la que hacía dudar a ciertos cantantes de las
letras de sus canciones, y cuando nacían los ritmos olvidaban el pasado en el
justo momento del estribillo, cuando sonaban los redoblantes y platillos,
cuando las cuerdas de la guitarra miraban al cielo suplicando un poco de amor
de los violonchelos de la ciudad jardín, ese momento en el que las novelas de
amor circundaban las horas más valiosas de la cajita que aliena y muta a las
más veraces personalidades del mundo normal, común y corriente. Aparecieron
azules, violetas y dorados, y a Nagase le brillaron los ojos cuando vio a estos
últimos, justo antes de que su F-22 fuera completamente destruido, missing in action rezará su lápida,
sarcástico por naturaleza que muere por la boca de sus ojos, cuando brillan
tanto que explotan, en fin, pobre, ya no romperá más corazoncitos de luto por
amor; y no sé describir sus ataques, pero aterradores eran, parecían diseñados
para la guerra aérea, adaptados a los B-52 de aquella época de la cual tenían
información estas basuras cósmicas, en las calles alumbrado estaba Williams
corriendo ya mientras Clark le escoltaba en el Apache, quizá bruto que se bajó
o quizá cobarde, o quizá quería ir como en el setenta y cuatro, a caballo por
lo que quería, esta vez distinta pues quizá no habría resurrección, quizá este
también epitafiaría un perdido en acción.
No
os creáis mentiras, la sangre si corrió, los azules aprovecharon su desencanto
para convencer a los violetas de matar a mansalva y aniquilar todo lo que se
moviera. Duele el músculo, mata como fiera. Sangraban y no importaban, eran más
y menos, eran los que decían «vivos estamos» al menos, mediocres que se
resignaban, y la vida les daba lo que querían, vivir hasta que ya no podían,
irónico, como ellos ya sabían. Hermanos que recorrían la luz sin saber a dónde
iban, eran los abducidos por los dorados, armados hasta la médula ya muchos
aviones habían devorado, donde las vidas de los pobres derivan, pues eran
preferidos del dorado, evitando los que aún se sentían amados. Eran sus reglas,
raras, pero así eran, y aunque no los miraras, aun sentías su fulgor donde
estuvieran, y peor era el hecho de que los extrañabas cuando por picosegundos
se apagaban, porque los sobrevivientes de guerra habían descubierto el punto
débil, pero ya las vidas y armas se agotaban, era tarde y la ciudad parecía
sésil, rendida y constipada.
***
Hbkr1:
Creo que tendremos que ganar un poco más de tiempo, resistamos.
Blckdg1:
Esperemos las ordenes.
Hbkr2:
No, no hay tiempo para ello.
Hbkr1:
¿Qué sugieres, Edge?
Hbkr2:
Lo que nos enseñó Truman, llamemos al SR-71.
Blckdg1:
¿Al Blackbird y…?
Hbkr1:
La bomba atómica.
Hbkr2:
En realidad es la bomba de neutrones, no estamos en 1945 ya, Cipher.
Blckdg1:
No podemos destruir la ciudad, o al menos solicitarlo…
Hbkr1:
No es necesario, existe el llamado vulgarmente compresor de explosiones,
atacaríamos únicamente a los ángeles y al demonio, como dijo Edge, no estamos
en 1945.
Hbkr2:
Solicitaré la certificación de coordenadas al AWACS para hacer la petición
explicita al presidente de autorización de ataque.
Blckdg2:
Requerimos otro bombardero para los violetas y azules, son objetivos
secundarios pero masivos, necesitamos armas air-to-ground.
Hbkr1:
Roger,
actuemos con cautela.
***
Y
allí venía, se aproximaba el mirlo, aquel Blackbird
SR-71 tan colosal, equipado con el Massive
Explosions Compressor en la parte inferior de su ala derecha, capitaneado
por el mítico Michael B. Donley, nada más espantoso que la imaginación del niño
que sabía que significaba ese avión; videojuegos... Muchos también sabían lo
que les esperaba, incluidos algunos azules que habían sobrevivido a Nagasaki
hace muchos años atrás, pareciera que extrañamente atraen a las armas de este
tipo, y no pueden evitar resistirlas, porque tienen un sistema de defensa
extrema que utilizan en los momentos más perdidamente peligrosos de su
existencia.
Dorado
seguía enfrascado en una lucha contra los cazas, Williams dejaba un rastro de
lágrimas mientras veía en la lejanía a Will y a Diana, Cobre perseguía ya sin
energía al apache de Clark y al tipo del sombrerito, mientras magenta destruía
junto con los azules y violetas a toda la ciudad. Esquema sombrío si se mira
desde el infierno, donde se aguardaba con pasteles y chicas al sobrio vencedor,
donde el tiempo para la explosión magistral se hacía eterno, y el grito desgarrador
de un dorado era sinceramente desesperanzador, por lo cual, el amo de las
pailas habría de tres demonios a la superficie enviar, gris, naranja, y otro
más perfecto de un color platino singular, así, se dirigían a aquella ciudad por
una gran zanja, a destruir y atacar, pero la vida de muchos inocentes se veía puesta
en gran riesgo cuando el mirlo se acercaba a velocidad superior a mach 3, y ya sin
dudar ni pensar, Clark había colocado las coordenadas y no al revés, bien precisas
y concisas para matar, no habría perdón ni misericordia con los ángeles ni
aunque cantaran en idioma galés, se aproximaba, se aproximaba, todos lo veían,
todos sabían que era especial, quizá venía a salvar para los que no sabían
nada, venía a matar ángeles y a todos, para los que creían saber todo, venía a
salvar Saint Church para los que de verdad sabían lo que era ese artefacto bajo
el ala derecha, y pues ni modo, si no funcionaba igual el trabajo abriría una
brecha, pero sería el medio justificado por el fin, y para muchos si no todos,
era una excusa tan bonita como un delfín, el fin de los ángeles que caían
atacando ciudades y asesinando a todos, vaciando de sangre y extenuando cuerpos
hasta su trágico fin, todos sabían que volvían luego de ciertos periodos, para
la próxima ya habrá un arma más específica y que brinde un mejor fin, mientras,
esta vez la bomba N que soltaría el SR-71 nos sacaría del pesado lodo.
***
«Bomb armed»
Y
todos los nervios se suprimían
por
un segundo antes de que
renacieran
porque
más fuerte se harían.
«Bomb released»
Los
ojos claramente veían
lo
que de aquella aeronave caía
un
ángel
“pero
este salvador es” decían.
«Targets destroyed, mission accomplished»
E
intactos no lo creían
una
especie de bola de fuego
parecía
un simple juego
pero
ya todos los ángeles morían.
¿Habrá tiempo y sentido para algún otro ángel caído?
In honor to the Ghosts of Razgriz, specially to Kei Nagase, one of my first loves: Razgriz Two.
"Amidst the eternal waves of time
From a ripple of change shall the storm rise
Out of the Abyss peer the eyes of a demon
Behold the Razgriz, it's wings a black sheath
The demon soars through dark skies
Fear and death trail it's shadow
Until men united wield a hallowed sabre
In the final reckoning the beast is slain
As the Demon sleeps man turns on man
His own blood and madness spread throughout the earth
From the depths of despair awaken the Razgriz
It's raven wings ablaze with majestic light
From a ripple of change shall the storm rise
Out of the Abyss peer the eyes of a demon
Behold the Razgriz, it's wings a black sheath
The demon soars through dark skies
Fear and death trail it's shadow
Until men united wield a hallowed sabre
In the final reckoning the beast is slain
As the Demon sleeps man turns on man
His own blood and madness spread throughout the earth
From the depths of despair awaken the Razgriz
It's raven wings ablaze with majestic light
When history witnesses a great change
Razgriz reveals itself
first
as a dark demon
As a demon, it uses its power to rain death upon the
land
and then it dies.
However, after a period of slumber
Razgriz
returns
this time as a great hero."