Caí a lo más profundo, y estoy sin dignidad, porque pasa a veces y por momentos, que se equivoque la deidad.
Impotencia, puños cerrados y un golpe frustrado.
Allá, todo está oscuro, todo está perdido, al menos por los momentos, la electricidad está ausente y en este mundo paralelo pareciera que los fósforos son inexistentes, erré, hice mal, actúe mal, me dejé llevar, no calculé, no analicé, todo esto lo deduje pero no lo evité, y erré, pasa, es de humanos, pero no se admite en la academía de la perfección, y dramatizo, sí, pero también es de humanos, para muestra este gris botón, y la siguiente canción.
Siento que la vida se escapa vacía, que no deje marca, que no la hice mía, siento que el mundo está de cabeza y todo me toma por sorpresa, me siento el ser humano más perdido de todos los perdidos, porque no se encuentra a si mismo, estoy sumergido en este puto egoísmo. Y quiero mejorar, y quiero intentar, y quiero lograr, pero no puedo, y no sé porqué, pero no puedo, lo intento al revés y sigo sin poder, lo intento otra vez, y nada que ver, la vida me da oportunidades y las desaprovecho, es como si me lanzara desde el más alto techo, busco las maneras pero no las encuentro, y cada vez que fallo siento una muy fuerte presión dentro, como si el deseo de mejorar fuera obligación, porque siento una inmensa presión, no quiero perder nada de lo que tengo, mucho menos lo más valioso, daría lo que fuera por no caer a ese foso, necesito ser suficiente para lo que quiero, porque si no me desespero, caigo en el oscuro agujero, ese que desprecia lo que soy y me hace sentir sin valentia, qué ironía, justo cuando mejorar más quería, justo cuando dije que ser el mejor debería, la vida varía, me vacila y domina, y me deja al desvelo de esta realidad sin frenos, volviendo completamente absurda mi fantasía, no todas al menos, pero si aquella donde quería nunca tocar ese apice desdeñoso de realidad donde sé bien que me voy a sofocar, donde la vida me va a presionar, a hacerme sentir mal y sin valor, con vergüenza, con pudor, rodeando mil veces el objetivo porque no hay valentía, no hay ya emoción, es miedo, es mi más larga e intensa agonía.
Siento que la vida se escapa vacía, que no deje marca, que no la hice mía, siento que el mundo está de cabeza y todo me toma por sorpresa, me siento el ser humano más perdido de todos los perdidos, porque no se encuentra a si mismo, estoy sumergido en este puto egoísmo. Y quiero mejorar, y quiero intentar, y quiero lograr, pero no puedo, y no sé porqué, pero no puedo, lo intento al revés y sigo sin poder, lo intento otra vez, y nada que ver, la vida me da oportunidades y las desaprovecho, es como si me lanzara desde el más alto techo, busco las maneras pero no las encuentro, y cada vez que fallo siento una muy fuerte presión dentro, como si el deseo de mejorar fuera obligación, porque siento una inmensa presión, no quiero perder nada de lo que tengo, mucho menos lo más valioso, daría lo que fuera por no caer a ese foso, necesito ser suficiente para lo que quiero, porque si no me desespero, caigo en el oscuro agujero, ese que desprecia lo que soy y me hace sentir sin valentia, qué ironía, justo cuando mejorar más quería, justo cuando dije que ser el mejor debería, la vida varía, me vacila y domina, y me deja al desvelo de esta realidad sin frenos, volviendo completamente absurda mi fantasía, no todas al menos, pero si aquella donde quería nunca tocar ese apice desdeñoso de realidad donde sé bien que me voy a sofocar, donde la vida me va a presionar, a hacerme sentir mal y sin valor, con vergüenza, con pudor, rodeando mil veces el objetivo porque no hay valentía, no hay ya emoción, es miedo, es mi más larga e intensa agonía.
Se iba a llamar agonía, hasta que una voz en el ascensor me dijo que estoy en el sótano 9.