Leer una entrada aleatoria

Desapareció






–Desapareció.
–¡Que terrible!
–Hace quince.
–¿Días?
–Minutos.
–Ah, no es tan grave.
–Cada segundo que pasa lo hace más grave, necesitamos tu ayuda.
–¿En que les ayudo? ¿Era necesario que viniera él?
–Necesitamos tu sexto sentido, y si, él conducirá.
–Les costará, ya saben cuánto.
–Si, lo sé.
–Bueno, habla, ve al grano.
–No me presiones, ya estoy lo suficientemente nervioso.
–Ajá.
–Bueno, mira ésta foto.
–Hmm, no veo nada especial por encima.
–Nosotros tampoco, con la vista no se ve aparentemente nada.
–Si, nada 'anormal'.
–Por eso requerimos tu sexto sentido.
–Vale, déjame utilizarlo.
–Apresúrate, por favor.
–Un momento...
–¿Dónde crees que esté?
–Solo espera un poco.
–¡Responde!
–Está en la quinta transversal con la avenida parque alto.
–Muchas gracias, ¿puedes venir con nosotros?
–No me agrada la idea, pero la curiosidad suele moverme.
–¡Genial!
–¿Cuando recibiré mi paga?
–Si lo encontramos, la tendrás.
–Y si no también, vamos.
–Sube al carro.
–Podéis abrir la puerta al menos, soy una señorita.
–Yo no soy un caballero, y las señoritas también tienen manos.
–Que grosero.
–Según tu parecer.
–Según el de todo el mundo.
–Ya llegamos.
–Que rápido.
–Ya sabes como conduce Andrew.
–Si, el ex-piloto.
–Baje del auto por favor, ésta puerta de mi lado, no sirve.
–Bajaré lento, no quiero que mi falda se levante.
–No hay problema si baja rápido, estoy apurado y no me importaría ver debajo de su falda, señorita.
–Muy grosero ha sido usted.
–Al menos he logrado sonrojarla y ya he visto un poco allí debajo cuando se bajaba.
–Debería reparar esa puerta ¿no?
–No lo creo, no está dañada.
–¿Como dice?
–Nada, ¿no quiere tomar un café aquí? Me han dicho que es un buen sitio.
–Si claro, ¿por qué no?
–Vale, podéis entrar, primero las damas.
–Dile que espere afuera, no quiero que arruine nuestra cita.
–Ya le digo, aún así, sabes que es mudo.
–Lo sé, pero tiene ojos penetrantes.
–Jaja, es raro, lo sé. Pide el café.
–Bueno, yo quiero un moka doble.
–Yo un latte vainilla, y por favor traiga bolsitas extras de azúcar.
–Deberías reducir el consumo de azúcar.
–No lo creo, tampoco es que consumo mucho, solo en el café.
–Yo solo decía, me preocupo por ti.
–Después no podríamos hacer los duetos de actuación.
–Y no podríamos improvisar justo antes de salir a nuestras citas.
–¿Está bien tu café?
–Si, muy bien.
–El mío también, y dulce, como me gusta.
–Bueno, vamos de salida.
–Apurada como siempre.
–Es que ya se hace tarde y debo ver un programa en la tele.
–Hmm, más importante el programa que yo.
–Deja las estupideces... ¿donde está Andrew y el coche?
–No sé, estaba aquí estacionado.
–Si, yo también pienso lo mismo.
–Desapareció.