Leer una entrada aleatoria

Cumpleaños feliz




Cada quién toma sus propias decisiones

la vida es una tómbola en la que cada uno de nosotros

gira

y da muchas vueltas.


Hoy me despido, me dejo aquí y ahora, en estas letras. Espero que quien las lea no sienta lástima ni recelo, mucho menos odio o malos sentimientos. Aquí yace un hombre perdido y vacío, víctima de sus propias decisiones y del mal que tanto hizo. Cada quién tiene lo que merece. Hay decisiones que por más que parezcan espontáneas, son el resultado de toda una vida de gesta, así como un niño se gesta en la placenta. Se nace cuando se termina la gestación, así como se muere cuando se termina la siguiente gestación de todo el camino que lleva hacia la muerte. "Es lo más natural de la vida", dicen, "lo único que tenemos seguro", y eso no puede ser más cierto. No tengo intenciones de que esto sea muy largo, solo quiero dejar claro que tomé mis propias decisiones y que hice las cosas que tenía que hacer para llegar a este punto, inconsciente de la fecha y aún inseguro de los resultados, al fin y al cabo solo hay una cosa. Lo inevitable. La imposibilidad de la posibilidad de las imposibilidades, diría Heidegger. Quiero escribir varias cartas. Esta es la primera. También esto es una gesta.


Cada quien toma sus propias decisiones

la vida es una tómbola en la que cada uno de nosotros

gira

y da muchas vueltas.






Alucinaciones




No es la primera vez que me pasa que siento que pasan cosas en la casa, tampoco es la primera cosa que pasa en la casa cuando pasa lo que siento, mucho menos la casa pasa en cosas que primero siento.

Yo lo podía ver en sus ojos. Allí estaba todo configurado: el caos. Era un tormento. Su nombre de piel le hería por dentro y la vida se lo comía en todo momento. ¡Cómo no iba a fingir! Qué terrible eso de tener que sonreírle a tus paredes porque si no se te cierran, ¿dónde queda la colmena? Los techos me alimentan y la luz blanca de la lámpara se come la hoja con el lápiz, mi grafito. Él entraba a toda hora y yo era solo un par de piernas abiertas o un par de ojos que lloran. Solo veía su nombre y escuchaba sus ojos. 

¿Desde cuándo ya no quería compartir esas baldosas? Ese transpirar típico del suelo, esa vitrina maciza que escapaba de todo, ¿qué hay de aquel ave que se inmiscuía por las mañanas? Todo salado y a la vez dulce, umami, amargo y ácido. Se me quemaba la lengua. No sé de qué color eran pero mi manera de ver las cosas ya era mucho más distinta. Los agradecimientos me daban igual y todo aquel que quería abrazarme se moría.

Sin duda se siente el tristestar, la opción perenne que suprime lo perenne; algo así como la posibilidad de la imposibilidad de las posibilidades. Hay una esquina, ¿no? Por la cual ninguno de nosotros se atreve a pasar. ¡Qué bestiario! Ahí está todo el porqué, agotado en un círculo incompleto que se suma en restas y que rasguña los ojos. Sale el sarcasmo, la risa fétida, el ojo visceral, el golpe frontal. ¿Qué hay fuera de lo humano? Hay preguntas que no nos dejan soñar y por eso no les dejamos dormir. ¡Cuán sabias son las paredes! No hay ni siquiera un beso de buenas noches después de tanto dolor. Solo queda la adultez: el camello y el león. Un trago de ron.

¿Desde cuándo es tan difícil ser uno? Tiene todo sentido entonces pensar en todas las maneras posibles de suicidarse sin ser extrañado, sin ser olfateado, observado, tocado, sentido. No hay otro sentido. La extrañeza del absurdo es abrumadora y el piso luce como la opción más provocadora para yacer en. Como el dasein. Tiene todo el sentido el sinsentido, el absurdo. No hay beso. La noche es de los poetas, las putas y de los que mueren por amor. Se les quiso.





The Sound and The Fury





Hay una rotura en este sistema que me hace sangrar sin poder controlar lo que siento y desde ese sinsentido solo encuentro un discurso silencioso que corroe mi garganta; todo son pequeños gemidos que apenas suenan porque ni siquiera puedo encontrar alguna luz que me haga entender el porqué de todo este tormento. 

Después de unos segundos solo encuentro una gloria vacua que no me sirve de consuelo, porque de mil trescientas veces sin caerme, solo una cuenta: la ausencia del cero y su voz magistral. Cuánto duele la oreja: no soy Evander, soy Mike. Pedir perdón duele más.

Y no se me ha muerto mi mamá.

Y ya amaneció, me tengo que levantar.





Lonchera







su unica función, su único momento

espera su clave, su momento

los músicos pican, las gentes danzan y las plantas se arraigan

el tiempo pasa

parece obvio, se hace obvio







complicado marcar el momento en el que inicia todo

de alguna u otra manera siempre está la espera


la primera espera hasta la noche

la segunda en la noche

la tercera en la mañana

la cuarta antes del mediodía

la quinta hasta la tarde

la sexta hasta la casa


pasajeros


cuánta emoción

cortada por un odio, un rencor

un gesto malhechor


como si la puñalada arregla

como si fuera

lo mismo

el cuchillo

que un bisturí

y que tu piel son guantes

y que el café es anestesia

y que la sala es emergencias







"ella no tiene la culpa", clama

y clama como clama los que lloran por dentro

clama sin exclamación, ni exclamaciones

clama quedito, bajito, casi susurrando

con el nudo de la garganta destrozado

incluso

clama sin clamar y sin saber que clama


solo duele


quítame la vía

el suero

quítame todo lo que una vez te dije

que quiero

quítame la verdad, lo sincero

quítame el aire y los ceros


solo no me quites

lo que por quitarme

me...


muchacha de ojos tristes

lo único...


ay...


yo... ay...














La cima infranqueable








No mentiré: no me alcanzan las letras para sonreír.
¿Por qué creer si bien puedes tú mentir?
La meta es lenta cuando ataca al porvenir,
¿qué te asegura que todo va a resurgir?

De alguna u otra manera cada elemento se transporta en carreras cortas, y en esos espacios de tiempo cada uno de nosotros vigila cada sentimiento de manera invicta: nada pesa ni nada expira. ¿De qué nos sirve el agitado meneo del ventanal si no podemos respirar dentro del vínculo emocional? Es gracioso cuando expira, porque no pesa, y si pesa, no expira. ¿Buscamos lo excepcional? Es que no mentiré: no me alcanzan las lágrimas para llorar. Y vengo dando vueltas en ese vendabal, y cada vez que pateo me caígo de costado y me cuesta levantar. ¿Otra pregunta más que le imprime ritmo a mi volcán? El caminar golpea cuando no se halla el horizonte, cuando el tiempo se hace monte y cada segundo son mil años; ¿por qué se abrazan dos extraños? El verde abruma tanto como el negro solo porque abruma, ¡imagínate el negro abrumando! El mar de noche es un vacío eterno lleno de vértigo, casi tan largo como los tuyos, que me destruyen con el pasar de los años: en la noche de abril de cualquier mes de mayo. Ayúdame, Silvio, grito, y es una canción desesperada, faltándome los veinte poemas de amor. Soy todo lo que me enseñó, y tú eres todo lo que no, ¿acaso no se nota el desencuentro del desamor desangelado? Se me pasa el tiempo y me ataca la noche, y sigo en el mar. ¿Hasta cuándo este silencio y este lento oleaje? El desespero, sin duda alguna, no me deja apreciar el divino paisaje. No sé si muero, me mueres, o me mato. La calma chicha.