Lo sé.
Casi todo.
Pero es lo de menos.
¿Lo de más?
¿Por qué no lo intentamos?
¿Qué es la vida sino un rumbo desconocido?
El miedo fundamental es a la vida,
porque el miedo fundamental es a lo
desconocido.
Decir que no, es morir.
Por eso mis nos nos rodean
por eso mis síes sí están.
No soy el mismo, ya cada vez voy siendo más yo, pero dejando de ser yo.
Es lo que llaman evolución. Ya llega un punto, el de máximas revoluciones
en el que no cambias de marcha, porque ya vas a máxima velocidad,
la distancia entre el tiempo, es la edad entre la edad, espacio-tiempo.
¿Cero?
El matemático lo sabe, al final siempre da cero.
El químico lo sabe, al final el oxígeno envenena.
El físico lo sabe, al final la energía se transforma.
La Santísima Trinidad.
Y es mentira.
Y el estoico de Nietzsche sabía que el final es de mentira.
Que las cosas se repiten, como en El Gaucho borgiano,
como en el napoleónico discurso, o la shakespearena obra.
Como César, como Jesús, como Judas, como Casio, como Bruto.
El cero es indeterminación resoluble, L'hôpital.
El oxígeno mata y revive, la transformación es obvia.
Si quieres.